Zapatero caído. ¿Antes de tiempo?

La imputación es una figura judicial que sitúa al interfecto en el limbo: el juez ha detectado indicios suficientes para abrir una causa contra él, pero todavía han de pasar muchas cosas antes de llegar a una condena firme. Y, sin embargo, la pena mediática se empieza a pagar ya inmediatamente. El caso de Zapatero es paradigmático. El País, por ejemplo, se muestra respetuoso con el momento procesal en que se encuentra y titula aplicando fórmulas como “La Audiencia le atribuye...”, “La investigación sostiene...” o “El juez le implica...”. Después, en el editorial, admite que todo ello desprende un hedor preocupante y que “la palabra lawfare, una manera de sembrar dudas generalizadas sobre la justicia para protegerse políticamente de los procesos, está de más en este caso”, pero la información es cuidadosa de no avanzar acontecimientos. Lo de la presunción de inocencia, en definitiva.

En el otro lado del espectro, en cambio, ya están apurando los huesos del expresidente español. “Cazado el comisionista internacional Zapatero”, titula con letras extragrandes El Mundo, como si hubieran capturado a un peligroso narcotraficante en fuga. “Zapatero lideró una trama criminal”, remacha Abc, de nuevo sin recordar que esto es una consideración judicial sobre la cual el interesado tendrá ahora la oportunidad de defenderse. El tratamiento más sorprendente es el de La Razón, porque no se apresura a hacer leña del Zapatero caído, sino que le regala el titular de portada poniendo esta cita suya: “Nunca hice ninguna gestión para el rescate de Plus Ultra”. Mira que había ocasión de roer yugular. Quién sabe si es un favor de Planeta, demorado tres lustros. Al fin y al cabo, fue Zapatero quien eliminó la publicidad de RTVE –lo que disparó los beneficios de las privadas– y quien aprobó la fusión de Antena 3 con La Sexta. Como para no estarle agradecido.