Vuelve el castor y llega el chacal: ¿nuevos vecinos para Cataluña?
La expansión de estas dos especies plantea oportunidades ecológicas y conflictos que agricultores, ganaderos y administraciones tendrán que gestionar
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Son dos animales que asociamos a tierras lejanas y salvajes, pero parece que pronto los podremos encontrar en nuestros ríos y montañas. El más precoz es el castor, el roedor más grande del hemisferio norte, que está llegando a Cataluña por el Ebro. El chacal todavía vive lejos, pero la expansión de su población europea hace prever su llegada en los próximos años. La venida de unos y otros promete nuevos retos, oportunidades y conflictos que habrá que gestionar con cuidado.
La situación del castor (Castor fiber) en Europa es una historia de éxito y de resiliencia: después de haber quedado reducida a solo 1.200 individuos dispersos en ocho poblaciones aisladas a finales del siglo XIX, la especie se ha recuperado hasta el punto de que la población actual se evalúa en un mínimo de un millón setecientos mil ejemplares, esparcidos por más de veinte países.
Este gran roedor, de 35 kilos de peso (el segundo más grande del mundo, solo superado por el capibara), vive en diversos núcleos cercanos a nosotros. El más inmediato es en el Ebro, donde el año 2003 se liberaron de manera ilegal 18 ejemplares entre Navarra y La Rioja. Ahora, solo 23 años después, "hay más de 1.000 animales extendidos por centenares de kilómetros del Ebro y de sus afluentes", asegura Davide Serva, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).
Solo en La Rioja, los castores ocupan ya unos 378 kilómetros de río. Se trata de una colonización fulgurante que promete llenar de estos animales unos cuantos ríos catalanes. De momento, no hay constancia de su presencia en Cataluña, a pesar de alguna posible observación puntual no confirmada. Pero todo hace pensar que se podrían extender por el tramo bajo del Ebro siguiendo su progresión y remontar el Segre y las Nogueras hacia el Pirineo, aunque los numerosos embalses de estos ríos pueden ralentizar mucho el proceso.
Pero también podemos recibir castores por el norte: en el río Ródano hay una población importante que poco a poco se nos acerca. "Recientemente, los castores han colonizado la cuenca de Narbona, de manera que se encuentran a poca distancia de Cataluña siguiendo la costa", explica Duncan Halley, investigador del Norwegian Institute for Nature Research (NINA), la principal institución de Noruega en investigación ecológica aplicada. En conversación con el ARA, Halley asegura que "los castores pueden nadar por agua salada, como se ha visto muchas veces en diferentes lugares de Europa", y esto significa que estos animales podrían llegar al Rosellón y al Ampurdán por mar. Y, por si todo esto no fuera suficiente, todavía hay una última opción: también ha ido colonizando el río occitano Tarn y, dado que es un afluente del Garona, podría remontar su curso y llegar al Valle de Arán.
Un colonizador que transforma los ríos
Los castores suelen avanzar deprisa a lo largo de un sistema fluvial. "Su velocidad de expansión es de unos 15 kilómetros anuales, como hemos visto en La Rioja, donde el castor colonizó 300 kilómetros de río en unos 18 años", comenta Serva en conversación con este diario. Pero, según explica Halley, la dispersión entre sistemas fluviales diferentes es más lenta porque "suelen ser reticentes a alejarse mucho del agua, ya que tienen las patas cortas y no pueden superar a los depredadores en velocidad". "En su día a día, procuran tener siempre una vía de retirada fácil hacia el medio acuático", afirma. Su gran expansión actual por toda Europa se debe "simplemente al hecho de que reocupan su nicho natural ahora que ya no son perseguidos", asegura Halley.
Los expertos consideran que los efectos del castor sobre el ecosistema son mayoritariamente positivos: "Aumentan la diversidad del hábitat de ribera y ayudan a amortiguar las inundaciones y las sequías", asegura Serva. Para el investigador, "también puede haber conflictos por daños en plantaciones, o por presas que obstruyen canales de riego", circunstancias que se pueden gestionar con diversas medidas de protección, tal como se hace en toda Europa. En cualquier caso, son daños limitados, ya que la gran mayoría de conflictos entre castores y humanos se producen en una franja de ribera muy estrecha, de tan solo unos 20 metros desde la orilla del agua. Cazarlos no es una opción, porque la Comisión Europea trata al castor como una especie autóctona en España, por lo que está protegido por la directiva de hábitats.
El misterioso cánido que nos llega del este
La palabra chacal nos puede parecer muy exótica, pero en el este de Europa hay una importante población de chacal común (Canis aureus) que se disemina hacia nosotros. Así como del castor se han encontrado restos paleontológicos en Cataluña y, por tanto, se trata de un retorno, la del chacal promete ser una historia de éxito de un absoluto recién llegado, ya que no hay constancia de que haya vivido nunca entre nosotros.
Este cánido es muy inteligente, tanto que ha aprendido a vivir en los alrededores de los pueblos porque sabe que los lobos huyen de las personas y no se acercan. Así, utiliza los asentamientos humanos como escudos de protección contra su gran enemigo, el Canis lupus. Cabe decir que ambos son competidores y que el lobo es la especie dominante.
No son muy grandes: los adultos miden como mucho un metro de largo y pesan hasta 15 kg, como un perro mediano. Su aspecto recuerda al de un lobo, pero con un aire empequeñecido. Viven en grupos familiares compuestos por una pareja reproductora y su descendencia.
Se calcula que la población europea de este animal supera actualmente los 100.000 ejemplares y que es especialmente abundante en países como Bulgaria, Hungría o Serbia. En los últimos años se han detectado muchos animales que divagan más allá, de manera que "el frente de dispersión llega a España, al oeste, y a Escandinavia al norte", según explica Miha Krofel, especialista en chacales y profesor de ecología animal en la Universidad de Liubliana, en Eslovenia, en una conversación con el ARA.
Como primeras constataciones, en 2023 se encontró un ejemplar atropellado en una carretera del municipio alavés de Agurain, y en 2024 se detectó otro en los alrededores de Zaragoza, mientras que en Francia ya se han localizado en varios departamentos. En Alemania y Polonia ya se han constatado las primeras reproducciones, y en el noreste de Italia hay una pequeña población estable.
¿Qué hace que el chacal venga hacia nosotros? Según Miha Krofel, su expansión la causa "el exterminio de la mayoría de las poblaciones de lobo en Europa, un proceso que alcanzó su punto álgido durante la segunda mitad del siglo XX", aunque en Cataluña es anterior. Aunque las poblaciones de lobo ahora se están recuperando, todavía hay muchos espacios vacíos que el chacal coloniza en ausencia de su enemigo. Como el chacal necesita tiempo para colonizar zonas nuevas, "la expansión no ha llegado a Europa occidental hasta hace pocos años", asegura Krofel.
Y espacio para correr no le falta: los modelos de hábitat que ha elaborado este investigador indican que el chacal podría colonizar en un futuro próximo alrededor del 75% del territorio europeo, una extensión enorme. De hecho, según estos modelos, la mayor parte de la península Ibérica presenta un hábitat adecuado para este cánido y, en buena parte, libre de lobos. Esto hace que se considere bastante probable que este animal acabe colonizando la mayor parte de la Península.
Al menos, así lo cree Miha Krofel, según el cual "el establecimiento del chacal en Cataluña en los próximos años es muy probable", aunque es muy difícil saber cuándo. Podría ser mañana mismo o de aquí a diez años. En todo caso, este investigador está convencido de que "de aquí a unas décadas habrá una población estable en Cataluña, al menos donde no haya lobos".
La ecología del chacal es bastante parecida a la de la zorra: se alimenta principalmente de roedores y carroña, pero puede complementar la dieta con frutas, insectos, aves, anfibios, reptiles y mamíferos más grandes. "Pueden causar daños a la ganadería, sobre todo a las aves de corral o los corderos pequeños. Pero estos estragos son menores que los causados por carnívoros más grandes", puntualiza Miha Krofel. En cambio, ayudan a controlar algunas plagas agrícolas, como los topillos y los ratones. En todo caso, de poco sirve matarlos, porque, según Krofel, "pueden aumentar la reproducción cuando son perseguidos, y por eso disparar a los chacales no suele afectar al volumen de la población, como pasa también con las zorras".
Una coexistencia que habrá que gestionar
Castores y chacales muestran cómo los animales se extienden libremente, sin pedir permiso, por una Europa donde ya no se les persigue hasta exterminarlos. Enriquecerán una fauna catalana que ahora mismo ya cuenta con osos, una incipiente población de lobos y la llegada de algunos linces dispersos. Agricultores y ganaderos deberán adaptarse, y será necesario implementar medidas de gestión para hacer posible una coexistencia que se considera inevitable y que en muchos lugares de Europa se ha demostrado posible.