Homenotes y danzas

El catalán que llevó a Tintín y Enid Blyton a nuestra infancia

José Zendrera (1894-1969) fue el fundador de la mítica editorial Juventud

Estamos a finales de los sesenta. Un joven periodista belga vuela en dirección a Sidney en el avión privado de un magnate de carácter agrio. Pocos minutos después de despegar de Yakarta, un pequeño pelotón de secuestradores toma el control del aparato y le hacen aterrizar en una isla diminuta del Pacífico. A partir de ese momento, la aventura del periodista y el resto de pasajeros se ve aliñada con drogas, fenómenos paranormales e, incluso, extraterrestres. El personaje que toma el liderazgo en el tramo final de los acontecimientos es el contactado –intermediario entre humanos y extraterrestres– Mik Ezdanitoff, articulista de la revista Cometa.

Estas líneas vendrían a ser el resumen de la penúltima aventura completa de Tintín, titulada Vuelo 714 a Sidney, y que fue la última que publicó el emblemático editor José Zendrera, propietario de la Editorial Juventud. El mismo año de la muerte de Zendrera, en 1969, salían publicadas las versiones catalana y castellana del álbum.

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Desde muy joven, antes de los treinta, Zendrera llevó a cabo su gran obra, como fue la creación de la editorial Juventud, tan exitosa que hace unos meses celebró su centenario. En esa operación recibió el apoyo fundamental del impresor y editor Juli Gibert Mateus y de sus primos, miembros de una familia ilustre de la capital catalana, además de la aportación de varios accionistas. En ese momento, junto con Juventud, se crearon otras dos firmas editoriales: Edita (ediciones de lujo ilustradas) y Mentora (que publicaba en catalán). En contra de lo que se pueda pensar, la editorial no se enfocó desde el principio en público infantil y juvenil, sino que en una etapa inicial las mayores ventas llegaban gracias a la novela rosa y, más tarde, gracias a los westerns (la editorial fue la primera en llevar al mítico Zane Grey a los estantes de los españoles). Los títulos para jóvenes no ganaron terreno hasta los años treinta, una época en la que también se inició la conquista de los mercados latinoamericanos, mediante la apertura de sedes en Argentina, México y Colombia.

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En aquellos años la actividad de Zendrera era frenética y, de esta forma, en 1930 lo vemos formar parte del Consejo de Gobierno de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, ​​en el que coincidió con otros apellidos clásicos del mundo editorial, como Salvat o Sopena. En el día del libro de 1931, formó parte del jurado del concurso de puestos de libros en el que coincidió con un concejal del Ayuntamiento de Barcelona del que no tardaremos en hablar: Joaquim Ventalló. No todo eran buenas noticias, porque ese mismo año tuvo que pasar por el trance de perder a un hijo, porque el pequeño Juli murió a los cinco años víctima de una enfermedad fulminante.

Llegada la Guerra Civil, la editorial –como la mayoría de negocios del país– fue colectivizada, pero con el propio Zendrera al frente de los trabajadores. Justo terminada la guerra, su hija Conchita entró a trabajar en la editorial y poco después se haría cargo de la división de literatura infantil y juvenil. En su cartera de autores tuvo a la legendaria Enid Blyton, la escritora superventas que creó la estirpe Los Cinco. Pero pocos años después, Conchita sería aún más providencial para la editorial que su padre dirigió hasta 1960, porque en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, durante un baile, conoció al dibujante belga George Remi, más conocido como a Hergé, padre de Tintín. Esto fue en 1956, ya petición de Remi, Zendrera convenció a su padre ya sus hermanos para editar en España las aventuras del joven reportero de Bruselas. Además, la encargada de traducir al castellano los álbumes fue la propia Conchita, a diferencia de la versión catalana, también de Juventud, que fue obra del antes mencionado Joaquim Ventalló (personaje singularísimo, fue entre otras cosas, el narrador del primer partido fuera de casa del Barça que se emitió por radio, en 1928).

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Como decíamos desde el principio, el penúltimo álbum de Tintín fue publicado justamente el año que moría Josep Zendrera, que a pesar de haberse jubilado en 1960, siguió pisando las oficinas hasta aquel 1969 en que murió. Por cierto: el contactado que aparecía en el primer párrafo de este texto, ese tal Mik Ezdanitoff, en realidad era un trasunto del autor francés Jacques Bergier, quien, junto con Louis Pauwels, escribió el libro Lo retorno de los brujos, obra clave del mundo delextranyología. Hoy, más de cien años después de su fundación, la editorial Juventud sigue en manos de la familia Zendrera.