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Una especialización sólida y estructurada clave en entornos cambiantes como el actual

Según datos de AQU Catalunya, el sistema universitario catalán gradúa de máster a más de 15.000 personas anualmente. ¿Qué factores explican que esta formación tenga tanto tirón en nuestro país?

14/09/2026 - 09:45 h.

La formación continua o long-life learning parece ser la fórmula ideal para desarrollarse en un mercado laboral como el actual, en el cual el avance de la IA, la automatización y la digitalización está cambiando las reglas del juego a pasos agigantados y requiere nuevas habilidades por parte de los profesionales. De hecho, según el Foro Económico Mundial, seis de cada diez trabajadores deberán actualizar sus habilidades antes de 2030. Con este escenario de fondo, en palabras de Paqui Blánquez, directora de la Escuela de Formación Permanente de la UAB, la formación a lo largo de la vida ya no es una opción, “sino una necesidad”. En este contexto, prosigue, los másteres y posgrados “continúan teniendo un papel fundamental porque ofrecen una especialización sólida y estructurada que permite profundizar en ámbitos de conocimiento que los estudios de grado, por definición, no pueden abordar con el mismo nivel de detalle”. Una especialización, subraya, “especialmente valiosa en entornos profesionales que evolucionan rápidamente y que requieren perfiles con conocimientos avanzados y capacidad de adaptación”.

Sin embargo, Blánquez puntualiza que, hoy en día, la formación permanente es mucho más diversa que hace unos años. A los másteres y posgrados, señala, se añaden fórmulas como las microcredenciales, que permiten adquirir competencias muy específicas en períodos cortos y dar respuesta a necesidades emergentes, como la IA, la sostenibilidad o la transformación digital. “No se trata de alternativas que compitan entre ellas, sino de herramientas complementarias dentro de un mismo ecosistema de aprendizaje”, destaca. En consecuencia, afirma, el reto es “que cada persona pueda construir un itinerario formativo flexible que combine una especialización profunda con una actualización constante de competencias a lo largo de su trayectoria profesional”.

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Afrontar retos cada vez más complejosLa directora de la Escuela de Formación Permanente de la UAB hace énfasis en el hecho de que las empresas buscan profesionales que, "además de una buena base académica, aporten un conocimiento especializado y sean capaces de afrontar retos cada vez más complejos". En este sentido, continúa, “un máster o un posgrado representa un valor añadido porque acredita una preparación avanzada en un ámbito concreto y una voluntad de actualización permanente, dos cualidades muy apreciadas en un mercado laboral en transformación”.

Blánquez puntualiza que no se trata de que el grado no proporcione las competencias necesarias para incorporarse al mundo laboral, “sino que el máster permite profundizar en especialidades determinadas, a menudo con una estrecha conexión con la práctica profesional, la investigación o la innovación”. En algunos sectores, esta especialización se ha convertido prácticamente en un requisito para acceder a determinadas responsabilidades o perfiles profesionales. “Además –añade–, la formación de posgrado favorece la creación de redes profesionales, el contacto con expertos y con empresas y el desarrollo de competencias transversales, aspectos que también contribuyen a mejorar la empleabilidad y las oportunidades de desarrollo profesional.”

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Primer filtro en el proceso de selecciónLa previsión es que el sistema universitario catalán incorpore una cuarentena de titulaciones de máster este curso 2026-2027, entre ellos el de Dirección Cinematográfica de la UB; el de Asistencia y Gestión de Emergencias Extrahospitalarias de la UVic-UCC; el de Investigación en Ciencias de la Visión de la UPC; el de Fisioterapia Respiratoria y Cardíaca de UIC Barcelona; el de Gestión de Empresas Globales de la UPF; el de Marketing y Emprendimiento Agroalimentario de la UdL en colaboración con las universidades de La Rioja, Navarra y Zaragoza; el de Derecho Internacional de los Negocios de la URL, o el de Análisis y Visualización de Datos Aplicados de la UOC. Se trata de titulaciones cada vez más consolidadas en nuestro sistema universitario, entre otras razones, porque, dejando de lado las profesiones reguladas, que requieren necesariamente de un máster habilitante como requisito para ejercer la profesión, disponer de un título de máster es cada vez más un valor añadido para poder optar a numerosos puestos de trabajo. Y es que, como destaca Sergi Torner, vicerrector de Planificación académica de la UPF, “en muchas ocasiones, no se exige tener un título específico para que se valoren determinados conocimientos, sino que el hecho de tener un título de máster se constituye como un primer filtro en el proceso de selección”.

Ante la pregunta de qué habilidades y valores proporciona un máster para desarrollarse en un entorno laboral como el actual, Torner puntualiza que “es difícil dar una respuesta única a una situación que es enormemente compleja”. Aun así, insiste en el hecho de que los másteres ofrecen “una primera especialización” que permite orientar la carrera profesional después de los grados, que son de carácter generalista. Esta especialización, prosigue, puede venir “en un momento inicial, los primeros años después de haber terminado los estudios de grado, o más adelante, si alguien quiere reorientar su carrera”.

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La orientación laboral, claveA juicio del vicerrector de Planificación académica de la UPF, el máster está ligado a la orientación laboral, a la elección de un ámbito específico en el cual ejercer profesionalmente. “Una vez decidido el sector profesional donde se trabaja –puntualiza–, es cierto que las cosas cambian mucho y rápidamente.” Por eso, sostiene, “cada vez más la formación no se acaba en el nivel de máster, sino que se completa con formación de corta duración a lo largo de toda la vida”. En este contexto, destaca, el máster debe servir “tanto para adquirir una comprensión global del ámbito para poder integrarse profesionalmente como también para adquirir la formación suficiente para, más adelante, seguir formándose, aprendiendo y actualizándose”.

El perfil que continúa apostando por la formación de máster suele ser muy variado. Tal como apunta Torner, los estudiantes salen perfectamente preparados de los grados y con competencias más que suficientes para incorporarse al mercado laboral. “El máster, no obstante, aporta un grado de especialización añadido”, insiste Torner, que, como norma general, recomienda “no empezar un máster si no se tiene muy clara la orientación laboral que se quiere emprender”. Siempre es recomendable tener una primera experiencia empírica con el mercado laboral y explorar diversas opciones antes de tomar la decisión final. En definitiva, concluye, “hay que tener claro qué está pidiendo el mercado laboral y qué puede aportar cada uno; a partir de ahí, ya se puede empezar a orientar el futuro laboral y los estudios de posgrado”.

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Las competencias más demandadas actualmente

Hoy en día, y en un entorno laboral cada vez más digitalizado, automatizado y global, contar con profesionales transversales, resilientes, versátiles y en constante actualización es clave para diferenciarse de la competencia. Por eso, entre las competencias más solicitadas por parte de las empresas actualmente, ManpowerGroup destaca estas ocho:

  1. Adaptabilidad
  2. Pensamiento crítico
  3. Comunicación clara y eficaz
  4. Competencias digitales
  5. Organización y gestión del tiempo
  6. Resolución de problemas
  7. Trabajo en equipo en entornos híbridos
  8. Aprendizaje continuo