Reportaje

¿Cuál es el oficio más desconocido (pero fundamental) detrás de la pantalla?

Un buen reparto en una serie, una película o un anuncio a menudo es mérito de un equipo con el olfato para encontrar a la persona adecuada para cada personaje. Hablamos con Pep Armengol, Silvia Menéndez-Cahué y Luci Lenox, tres de los directores de casting con más experiencia en nuestra casa

Barcelona¿Qué habría sido de Forrest Gump sin Tom Hanks? O de Titanic sin Winslet o DiCaprio? O, barriendo hacia casa, qué habría pasado con la carrera de Quim Gutiérrez sin Poblenou o El corazón de la ciudad? Un papel puede definir la carrera profesional de muchos intérpretes, y el reparto de una serie, una película o un anuncio determinan el resultado. Una decisión que recae en los equipos de casting, un oficio que a menudo pasa desapercibido para el gran público. “Somos responsables del paisaje humano de una producción. Buscamos las mejores opciones para contar una historia pensando en el bolsillo del productor y mirando con los ojos del director”. Quien afirma esto es Pep Armengol, que lleva más de tres décadas trabajando como director de casting y ha descubierto talentos para más de 200 proyectos nacionales e internacionales de cine y televisión. “La gran diferencia entre un casting y un buen casting es que en el segundo caso el espectador ve a intérpretes que no ha visto en otros lugares haciendo al mismo personaje”, asegura Armengol, para quien las dos cualidades imprescindibles de un buen director de casting son la ética y el respeto: “Hay que ser muy respetuoso con los intérpretes porque te están regalando su tiempo. Tienes que ser consciente de que son personas que se están jugando un trabajo”.

Quien también puede hablar de esta profesión con perspectiva es Silvia Menéndez-Cahué, en activo desde 1988: “Nuestro trabajo es interpretar lo que el director busca. Tienes que ponerte en su cabeza y tienes que hacer muchas preguntas. A mí me han llegado a pedir una persona honesta, daba igual la edad. No siempre se busca parámetros objetivos”. Menéndez-Cahué empezó en esta profesión "por accidente", cuando entró a trabajar en una productora, y asegura que, pese al auge de las redes sociales, las crisis económicas o la llegada de las plataformas digitales, el esencia de la profesión sigue siendo la misma. “Para ser director de casting es necesario tener mucha memoria visual y el ojo educado. Sólo ver a una persona ya hay una parte que le olvides. Sólo por cómo se mueve o cómo mira”.

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Además de la ética, el respeto y la memoria visual, la directora de casting irlandesa afincada en Barcelona Luci Lenox también añadiría la tenacidad y el criterio propio como cualidades imprescindibles para este oficio. “Hay que tener criterio, pero no ego, y saber lo que busca el director. No querrá lo mismo Isabel Coixet que JA Bayona. Y también es muy importante dedicarle tiempo a las cosas. Yo no puedo ver una fotografía y saber si esa persona será un buen intérprete o no. Tengo que ver sus trabajos anteriores, ir a verlo al teatro y hacerle una prueba. Cada proyecto es un mundo. A veces la dirección o la producción ya vienen con el protagonista escogido, o con una idea de quien quieren. Es cómo construir un cuadro. A menudo hay colores que ya están ahí y deben llenarse, ya veces hay un lienzo en blanco”.

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Pioneros en Cataluña

Actualmente, en España hay unas sesenta profesionales que forman parte de la Asociación Profesional de Dirección de Cásting de España, que integra a trabajadores de ficción, publicidad y artes escénicas. Sin embargo, éste era un oficio con poca tradición en nuestro país hasta finales de los ochenta, cuando algunos directores empezaron a introducirlo en sus proyectos. Como fue el caso de Francesc Bellmunt, que incorporó esta figura a la película El complot de los anillos, del año 88, de la mano de Pep Armengol. “Yo había trabajado como actor con las compañías teatrales Tossal y Els Joglars, y él pensó que como conocía a muchos intérpretes era una buena idea que fuera su director de casting”. Una actividad que después le llevaría a trabajar con grandes figuras del cine catalán como Agustí Villaronga, Ventura Pons o David Trueba y convertirse en el responsable del reparto de buena parte de las series de TV3. “Lluís Maria Güell con La Granja y Joan Bas con Pueblo Nuevo fueron líderes a la hora de apostar por hacer ficción en la televisión pública, y tuve la suerte de llevar los castings de un momento de explosión de dramáticos. Una joya que hemos tenido en ese país”.

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Pep Armengol también tiene claro que, cuando se realizan castings internacionales, los actores catalanes tienen algo de profundidad que les acerca a los intérpretes británicos. "Tenemos una manera de hacer que cuando viene alguien de fuera la percibe", asegura. Como fue el caso de Woody Allen, para quien trabajó en Vicky, Cristina, Barcelona y, tras proponerle actores de toda España, todos los que escogió menos uno eran catalanes.

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"Creo que en Catalunya todo es más personal que en Estados Unidos", dice Luci Lenox, que ha trabajado en producciones internacionales para Netflix, Amazon o la HBO. Aunque asegura que los procesos de casting son similares en todo el mundo, aquí van más al teatro para conocer a actores. “El cine aquí es más intimista, y los castings también. Otra diferencia que he observado es que aquí no hay tanta industria como allá y lo hacemos todo. Desde películas con mucho presupuesto hasta proyectos más modestos”, dice.

Lenox, que se estableció en Cataluña en los 90, empezó a trabajar como secretaria de producción en el Institut del Cinema Català, donde conoció a Pep Armengol, que necesitaba a una persona que hablara inglés para un proyecto. Y desde entonces no ha parado. Una época, principios de los 90, en la que el trabajo venía sin manual de instrucciones. “Enviar guiones por fax era una tortura. Siempre estaba llena de tinta”, recuerda divertida.

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Como le ocurría a Menéndez-Cahué, quien asegura que las nuevas tecnologías le han facilitado su trabajo. “Gracias, WhatsApp! Antes era un drama localizar a la gente por teléfono, te volvías loco. Cuando empecé, la figura de casting no existía. Entonces teníamos que pasearnos por el mundo. Como cuando, por ejemplo, te decían que necesitaban un DJ real y tenías que ir de noche a buscar uno”, recuerda. Aunque la directora de casting insiste en que la esencia no ha cambiado, también certifica que el trabajo ha vivido importantes cambios. “Somos un oficio gremial, como antaño. Tú te pones de ayudante y vas haciendo. Tienes que aprender constantemente. Aunque desde fuera parece que sólo hacemos audiciones, hacemos mucho más que esto”.

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Más allá de las audiciones

Y es que todos nos imaginamos un casting en una escena en la que un actor y actriz se enfrenta a la mirada inquisidora de un desconocido sentado junto a una cámara, ésta es sólo una ínfima parte del trabajo. “Las audiciones, lo que popularmente se llama casting, es sólo una parte, que puede llevarse a cabo o no, en un proceso de casting”, explica Menéndez-Cahué. "No hay dos castings iguales". Después de analizar el guión, los equipos de casting comienzan la búsqueda de propuestas a través de agencias u otras fuentes diversas y las presentan a la dirección y producción y realizan las pruebas y audiciones necesarias. En algunos casos también coordinan todos los aspectos del proceso de forma global, desde el inicio hasta el final del proyecto.

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Además, el trabajo de un director o director de casting incluye también documentarse y estar al día cuando no se trabaja en un proyecto concreto. “Recuerdo que vi a Roger Coma que acababa de salir del Institut del Teatre y pensé que le encantaría a Ventura Pons. O según qué actor, sabía que le encantaría a Agustí Villaronga. Conocer a los actores y el oficio es una de las cualidades más importantes. Soy muy feliz cuando voy al teatro oa un obrador”, explica Armengol, quien ha descubierto talentos como Irene Montalà, Íngrid Rubio, Álvaro Cervantes o Blanca Suárez. “Nuestro trabajo también es el de tranquilizar a todo el mundo. Una audición es gente nerviosa que mira a gente nerviosa. Y en ocasiones los actores me preguntan por qué ellos no han sido escogidos para un proyecto. Siempre digo que no sabemos por qué no, sabemos por qué sí”. Una intuición que a veces también llega con el tiempo: “También es importante realizar un seguimiento de los actores y las actrices. Quizás los enganchas en un momento que están flojos, pero hay un momento de su carrera que dan un giro y están magníficos. Un actor protagonista es como un pasillo de fondo, que tiene cartas escondidas”.

Desde finales de los ochenta, cuando empezaron, los proyectos con los que trabajan han cambiado mucho, y también lo ha hecho la sociedad. “Con los castings también debemos intentar ser varios”, dice Armengol, que pone como ejemplo poner a más mujeres haciendo personajes tradicionalmente masculinos o incluir más papeles para personas racializadas en la pantalla grande. "El cine y la televisión históricamente sólo han contado una versión de la historia", asegura Lenox. "Existen muchísimas historias de personas de origen árabe que viven en España, pero no las contamos porque no son financiadas". "Valoro muchísimo el trabajo que ha hecho Pep Armengol con la diversidad en las series diarias de TV3 o la de Silvia Menéndez-Cahué en la publicidad buscando personas de países inimaginables. La academia catalana es muy inclusiva, y lo que hace falta es más dinero. Lenox.

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Un oficio premiado en Hollywood

La Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Estados Unidos anunció en febrero una nueva categoría para los Oscar, la de mejor dirección de casting, a la que podrán optar las películas estrenadas en el 2025 que sean seleccionadas para los galardones de 2026. "De alguna manera es un premio a todo el reparto de la película", dice Armengol, que lamenta que no exista este reconocimiento ni en Catalunya ni en el Estado. "Es una oportunidad perdida para ser pionera para mi querida Academia del Cine Catalán". Para Menéndez-Cahué, que considera que su “trabajo, más que suficientemente reconocido, es desconocido”. “Somos lo contrario de lo que hay en este momento en las redes. Todo es interno, confidencial, todo queda entre el actor y los agentes. A mí me está bien”.