Ahora que ya podemos aprobar unos presupuestos

Se han celebrado las elecciones en Andalucía y por fin en Cataluña ya tenemos permiso para aprobar los presupuestos de la Generalitat sin molestar al PSOE y a su candidata, María Jesús Montero. Este tiempo de espera no ha impedido, claro está, que el candidato del PP a la presidencia andaluza haya atacado a la candidata socialista por el nuevo sistema de financiación autonómica, con frases del tipo: "[Este acuerdo hará que] pisen otra vez los intereses de los andaluces, rompan la igualdad entre los españoles y, en definitiva, agrieten uno de los proyectos de convivencia más bonitos, que es España".

El cinismo con que engañan a los españoles asustándolos con la avaricia catalana empieza a ser delito de odio. No hace muchos días hablaba con un expresidente autonómico que siempre fue corto de alcancía, y me decía que Moreno Bonilla aplaude con las orejas (en privado, naturalmente) ante la posible aprobación del nuevo sistema de financiación autonómica pactado por Esquerra y el gobierno español, porque a Andalucía le pueden corresponder más de 4.800 millones (un poco más que a Cataluña).

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El caso es que nuestro país volverá a tener nuevos presupuestos después de los últimos aprobados, en 2023, con el gobierno de Pere Aragonès, y eso será una buena noticia. Pero el Govern no se puede quedar ahí. ¿Cuál es su respuesta al diagnóstico de los economistas firmantes del Informe Fénix? Sobre todo, ¿qué propuestas de reforma de nuestro sistema productivo está dispuesto a considerar? Y al igual que el Govern, ¿qué dicen las patronales y los sindicatos? No vale intentar hacer creer que el informe hace un discurso contra la inmigración. De demagogia ya hemos tenido bastante estos días en la campaña de Andalucía.