Astrid
Ahora que viene Navidad, espero que muchos niños y niñas reciban de regalo libros infantiles, entre ellos algún clásico. Si desea una recomendación, estaría bien recuperar a la maravillosa Pippi Långstrump, un personaje nacido a mediados del siglo pasado pero que mantiene intactos sus valores modernos y progresistas, o sea, más adecuados que nunca tal y como están las cosas.
La editorial Kókinos ha publicado, en catalán, varias aventuras de la niña pelirroja de las trenzas. Y ahora, para contentar a sus admiradores adultos, nos regala el libro Mi mundo perdido (de momento, sólo en castellano), una recopilación de textos de la creadora de Pippi, Astrid Lindgren, sobre el poder de la lectura, el privilegio de escribir para los más pequeños y algunos recuerdos de su propia vida.
Para entrar de lleno en el mundo de Astrid, nada más empezar el libro nos encontramos con una fotografía de la autora cuando ya era una viejecita venerable, encaramada en un árbol, dejando claro su carácter y de dónde venían las estrambóticas y divertidas conductas de su personaje.
Astrid Lindgren fue una mujer creativa y valiente, implicada durante toda la vida en la defensa de los derechos humanos en general y de los derechos de los niños en particular. De hecho, según se explica en este libro, cuando en 1978 fue invitada por los libreros de Fráncfort a pronunciar una conferencia, el contenido de su discurso era tan combativo que se le invitó a cambiarlo por miedo a las reacciones que provocaría. La autora sueca contestó educadamente que, si no podía leer el discurso tal y como lo había escrito, no le esperaran en Fráncfort.
El discurso, titulado "Violencia, nunca!", condenaba enconadamente la violencia contra los niños, también en el ámbito doméstico. Un año después de que Lindgren pronunciara este discurso, Suecia se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley que prohibía el castigo corporal a los niños en todos los ámbitos, incluido el familiar.
A Mi mundo perdido encontramos este discurso y algunos textos de memorias deliciosos como "Todo empezó en la cocina de Kristin", sobre sus inicios en el mundo de la escritura, o una narración sobre la extraordinaria historia de amor de sus padres, Samuel y Hanna.
También encontramos algunas anécdotas jugosas sobre la popular Pippi Långstrump, protagonizadas por lectores y editores de todo el mundo, y mucha información sobre la educación que recibió de pequeña, que nos permite entender mejor la poderosa personalidad de su personaje de ficción, que tanto ha hecho para hacer ver a las de – valientes y son capaces de todo lo que se propongan.
Según Astrid Lindgren, el método educativo de su madre era innovador: la obediencia estaba fuera de toda discusión pero nunca exigía nada que fuera innecesario o imposible. Los regañaba en contadísimas ocasiones y nunca por motivos como llegar tarde a comer o entrar en casa con la ropa embarrada. Francamente, un siglo después, y como están las cosas, me parece una fórmula sencilla pero adecuada.
Así que esta es mi sugerencia para estas fiestas: regale libros de Pippi Långstrump a los pequeños y descubra a su autora, Astrid Lindgren, en Mi mundo perdido. Mucha diversión y bastante sensatez es una combinación que no puede fallar.