El futuro de Europa también se juega en Cataluña
Europa vive un momento que no admite inercias. La inteligencia artificial, la computación avanzada y los datos ya forman parte de las grandes decisiones de nuestro tiempo, porque determinan cómo produciremos, cómo investigaremos, cómo prestaremos servicios públicos y cómo decidiremos con voz propia. Europa debe elegir si se reinventa manteniendo sus valores –la democracia, los derechos, el humanismo y la cohesión social– o si acepta que otras potencias fijen las reglas del futuro.
Cataluña quiere recuperar el liderazgo económico y contribuir a la primera respuesta. Puede hacerlo porque tiene talento, capacidad productiva, conocimiento científico, tejido empresarial y una tradición industrial que sabe leer los cambios de fondo. La candidatura para acoger una gigafactoría europea de inteligencia artificial en Móra la Nova expresa esta voluntad. Una oportunidad para poner la creatividad y la potencia económica de Cataluña al servicio de Europa y del bienestar de la ciudadanía.
Este es el rumbo marcado por el president Illa al Govern: aprovechar las oportunidades que nos ofrece el proyecto europeo, buscar la complicidad y la buena entente con el gobierno de España y hacer que la prosperidad sea compartida por el conjunto del territorio. El acuerdo hecho público el miércoles entre el Estado, la Generalitat y actores privados nace de esta manera de entender la política útil, una política que no confunde la ambición con el ruido ni la defensa de los intereses de Cataluña con el aislamiento.
Cataluña recupera la ambición de acoger proyectos internacionales que suman voluntades diversas y generan valor para el país. La propuesta catalana tiene un emplazamiento en el polígono El Molló, en Móra la Nova, con suelo, planificación energética y una estrategia pensada para que las Terres de l’Ebre sean protagonistas de la nueva economía digital y del equilibrio territorial. E incorpora una colaboración público-privada capaz de sumar inversión, conocimiento y capacidad de ejecución.
Desde el Gobierno vemos esta candidatura como una apuesta ganadora. Tiene sentido europeo, porque refuerza la autonomía tecnológica de la Unión y asume sus estándares de eficiencia, con la máxima eficiencia energética y un consumo de agua cercano a cero. Tiene solidez institucional, porque la complicidad entre administraciones da confianza. Tiene fuerza empresarial, porque suma inversión, conocimiento y capacidad de ejecución. Y tiene arraigo territorial, porque hace de Móra la Nova una pieza activa de la nueva economía digital, con un proyecto diseñado para asegurar un encaje urbanístico y paisajístico excelente y respetuoso con el entorno.
La IA necesita una combinación que Cataluña puede ofrecer. Necesita economía real, porque su impacto se mide cuando llega a las empresas, a los hospitales, a la movilidad, a la energía, a la industria y a la Administración. Necesita investigación y capacidad técnica de primer nivel, y aquí el Barcelona Supercomputing Center es una pieza decisiva, porque conecta supercomputación, talento científico, proyectos europeos y aplicaciones concretas.
Una gigafactoría de IA es una infraestructura estratégica para el país y para Europa. Debe ayudar a las empresas a innovar, a las universidades a investigar, a las administraciones a prestar mejores servicios y a los territorios a captar actividad económica de valor. Y debe reforzar la autonomía europea y situar a Cataluña entre los espacios que utilizan la tecnología y la ponen al servicio de la sociedad.
La IA está cambiando el mundo y hay que decidir desde dónde queremos vivir este cambio. Desde la grada, mirando cómo otros construyen el futuro, o desde dentro, aportando conocimiento, empresa, territorio y valores. Este proyecto expresa que Cataluña ya ha decidido participar en el futuro de la IA con ambición y responsabilidad, porque este futuro no se juega solo en el hecho de disponer de la mejor tecnología, sino también en la idea de progreso que queremos defender. Por eso hacemos nuestras las reflexiones del santo padre León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas para asegurarnos de que la tecnología se despliega al servicio de la dignidad humana, del bien común y de una prosperidad compartida.
Con esta candidatura, Cataluña afirma un rumbo claro: mirar a Europa con ambición, cooperar con España siendo exigentes y aportando nuestra singularidad y voz propias haciendo que talento, empresa y territorio avancen juntos. Móra la Nova puede ser la puerta catalana al futuro de la IA. Cataluña puede liderar el futuro si nuestras aspiraciones son altas, trabajamos en colaboración y lo hacemos sobre proyectos concretos.