De Jauja a Groenlandia
1. "Todas las secuencias han llegado a su conclusión / El tiempo no puede..." El ya lejano 1980, el grupo Zombis publicó la que se considera la canción fundacional de la Movida Madrileña: Groenlandia. Yo era un chiquillo de 16 años que cursaba segundo de BUP. Fascinado por los cantautores catalanes y franceses, la letra me parecía una cojilla insustancial, pero era imposible esquivarla: la emitían en todas las radios. Al cabo de 46 años, sin embargo, las dos primeras estrofas de la pieza resultan enigmáticamente sugerentes. El tiempo lo amorosa todo.
2. El topónimo Groenlandia significa, literalmente, "tierra verde". Su aparición documentada más antigua se encuentra en sagas islandesas como las de Eric el Roig. A Borges le fascinaban estas historias. El nombre fue introducido a raíz de la llegada de colonos procedentes de Islandia hacia 985. En este caso, han sido necesarios 1.041 años para cerrar otro círculo de significados sugerentes. El nombre del territorio refleja la percepción que tenía aquella gente sobre la costa sur de la isla: durante los meses de verano había pastos verdes relativamente extensos, aptos para la ganadería y para una agricultura limitada pero, al menos, posible. Las excavaciones en la granja atribuida a Eric el Roig han mostrado campos de cultivo, restos de heno y estructuras agrícolas. ¿Cómo puede ser esto? La colonización nórdica coincide con un período conocido como Óptimo Climático Medieval, que suele situarse convencionalmente entre 950 y 1250. Las temperaturas en el Atlántico Norte eran bastante más altas. Aquel calentamiento natural no convertía Groenlandia en un territorio templado, pero sí hacía posible la presencia de prados estivales y, por tanto, de ganadería. A partir del siglo XIV, el clima empezó a enfriarse de forma sostenida. Los pastos se redujeron, las estaciones cálidas se acortaron y las condiciones de subsistencia se hicieron casi imposibles, lo que llevó al declive y eventual desaparición de las colonias nórdicas en el siglo XV. En la actualidad, el nombre de Groenlandia adquiere una gran relevancia simbólica a raíz del calentamiento global. El aumento de temperaturas y el retroceso acelerado de la capa de hielo han hecho que esa "tierra verde" vuelva a ser, en algunos lugares, más verde que en los últimos siglos. En general, ya ven, el mundo no avanza ni retrocede: sólo gira, en todos los sentidos, como unos caballitos imprevisibles.
3. Sean de la índole que sean, los cambios generan expectativas. Algunas son razonables y otras resultan más fantasiosas. Entre las expectativas y los espejismos a veces sólo hay una línea muy delgada. La idea de que Groenlandia es un inmenso tesoro de recursos naturales ha circulado últimamente en los medios de comunicación, así como en ciertos discursos políticos. El Dorado ártico, capaz de transformar la economía global, acortar las distancias y no sé cuántas cosas más: Jauja. Este relato se ha alimentado a raíz de la transición energética y de la dependencia mundial de China en el suministro de tierras raras. Es cierto que Groenlandia contiene depósitos significativos de minerales críticos como tierras raras, litio y metales estratégicos, así como potenciales reservas de hidrocarburos, pero la presencia de un recurso no implica a la fuerza su explotación viable. La mayoría de depósitos presentan concentraciones bajas o bien están mezclados con uranio, lo que encarece y dificulta la extracción. Además, casi todo el territorio sigue cubierto por hielo, y las zonas potencialmente explotables se encuentran en entornos remotos, sin infraestructuras básicas y sometidas a condiciones climáticas extremas. Haciéndose eco de los cantos de sirena con sobrepeso de personajes como Trump, los medios han amplificado estas expectativas haciendo confluir la fascinación popular por un territorio exótico, remoto y casi despoblado con narrativas geopolíticas estereotipadas. Sin embargo, la realidad económica actual es mucho más modesta: la mayoría de proyectos mineros sólo se encuentran en fase de exploración, y algunos ya se han descartado.
4. ¿Se acuerdan de la invasión de Afganistán del 2001? Sin aportar pruebas de ningún tipo, entonces se repetía que lo que buscaban los americanos no eran terroristas, sino grandes yacimientos petroleros. Todos eran inventados. Es cierto que donde existe petróleo pueden surgir conflictos internacionales relacionados con su control, pero no es cierto que donde hay conflictos debe haber, a la fuerza, petróleo. Nos gusta creer que la política siempre tiene una base racional y unos objetivos claros que han sido apatados por personas responsables. Es una idea absurda pero tranquilizadora.