La policía entró en el Palacio de Sandringham, en el condado de Norfolk, Inglaterra, y arrestó al ex príncipe Andreu, por presunta prevaricación. Se ve que enviaba informes confidenciales a Jeffrey Epstein, que seguro que se lo agradecía de todo corazón y presuntamente. También se le investiga por el traslado de una chica de veinte años por parte del pederasta al Reino Unido "con el objetivo de mantener un encuentro sexual con Andrew Mountbatten Windsor", leemos en el ARA.
Yo, cuando leo noticias de éstas, siempre pienso que qué suerte que no somos ricos y reyes. Porque no falla. ¿Río o rey? Pues a elegir y barajar en el mercado de las mujeres (o niñas, que son más tiernas) ya quedarnos con la mejor ganga. Una vez utilizada, haremos como con los jerséis baratos. Más vale tirarlo y comprar otro que lavarlo. Si hay poder, hay abuso y la única cuestión es si quien no abusa es porque no puede (porque no tiene poder) o porque no quiere (porque tiene moral).
Los reyes son inviolables y es por eso justamente que pueden violar. Los hermanos sí son violables, pero, en cambio, son del todo impunes. Eres familia real y te corrompes y utilizas el mundo como un buffet libre. Coges, macegas, muelas y, si te cansas, escondes la comida debajo del plato, no sea que te hagan pagar por glotón. Sí, sí, qué suerte no estar en lo alto de la cima del privilegio, donde hay, claro, privilegiados que comen muslos de pollo y los echan al perro medio roídos mientras el populacho, fuera, pasa hambre. La morbidez, moral y física, de estos personajes es sucia y dejada, porque su hambre, moral y física, es del todo sucia e insalubre.