Joaquín Sabina y Wolf Hoffmann

Esta cronista siempre odió la canción aquella de Sabina que figuraba que estaba basada en hechos reales, Pacto entre caballeros, en la cual el cantante explicaba en primera persona que una noche unos ladronzuelos muy jóvenes le robaron. “Súbrenos un poco”, le dijeron, de modo que eran heroinómanos, y le robaron –todavía se contaba en pesetas, el año de estreno de la canción– “diez quinientas” y “un reloj de pulsera marca Omega”. Era una marca “buena”, pero no sé qué pensaría la Shakira. El caso es que los chicos lo reconocían: “Te pareces al Sabina ese que canta”. Entonces, se lo llevaban de fiesta al puticlub, se drogaban con él y le devolvían las pertenencias al final de la noche.

Si he pensado en ello es porque el ARA ha publicado que la banda de heavy alemana Accept volvía de actuar en Santa Coloma de Gramenet, en el festival Barcelona Rock Fest, cuando el camión con los instrumentos y el equipo de sonido fue atracado en un área de descanso. En este caso fueron cuatro hombres con barras de hierro. Y hete aquí que el líder de la banda, Wolf Hoffmann, que también es el guitarrista y el único miembro original que queda, se ha quedado sin la guitarra que usa siempre en los directos. Una Framus Custom Shop Masterbuilt WH-1 The Rise of Chaos.

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Todo va a peor, siempre. Todo era siempre mejor antes, de modo que los señores de las barras de hierro no le han dicho “Te pareces al Wolf Hoffman, ese que es heavy”. No lo han llevado de fiesta a cualquier whiskería (ese delicioso eufemismo) de las que te puedes encontrar a lo largo de la autopista. Ni él, pues, les ha prometido que les escribiría una canción. El hombre ha dicho que ofrece una recompensa de 2.000 dólares a quien le devuelva la guitarra. Es decir, a quien se la encuentre en Wallapop.