Donald Trump y León XIV estaban en rumbo de colisión desde el primer día. Un presidente de los Estados Unidos fanfarrón que envía a su policía a la caza y captura de inmigrantes y que amenaza con la desaparición de una civilización entera no puede contar con la bendición papal. Y cuando se lo preguntaron, Robert Francis Prevost pronunció con mucha calma y una sonrisa tranquila una expresión sencilla: “No tengo miedo del gobierno de Trump”, que dicha por él parece directamente inspirada por el evangélico “No tengáis miedo”.
Es curioso, porque todo el mundo opinaba que a este Papa (que el 8 de mayo hará un año que fue elegido) no se le oía mucho por no decir nada, sobre todo comparado con su locuaz antecesor Francisco, pero ahora resulta que con una sola frase ha puesto a mucha gente de su lado, desde Sánchez hasta Meloni. Y si Trump sigue jugando al lamentable numerito de las estampitas en el que juega a ser Dios, más gente se pondrá en contra.
El caso de España es muy curioso por la inversión de papeles que representa: la izquierda con León XIV, sin que la Iglesia católica se haya movido en cuestiones como la eutanasia, el aborto o la ordenación sacerdotal de mujeres; la ultraderecha con Trump, pero bien infiltrada en la Iglesia católica, y la derecha conservadora desconcertada, porque representaba que los amigos de Sánchez eran sus enemigos y ahora resulta que León XIV ha verbalizado aquello que Sánchez practicaba.
Que Trump es un ególatra peligroso no nos lo ha descubierto León XIV, pero el encontronazo de ambos en campo abierto es muy importante porque su terreno de juego es el mundo entero. Y oír que alguien con ascendencia moral sobre la base de votantes de Trump –y votantes conservadores en general– dice, sin perder los nervios, que no le tiene miedo anima a mucha gente a no sentirse desamparada ante un peligro público que da vergüenza.