Panorámica de Montserrat / THINKSTOCK
hace 13 min
Escritora
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El papa León XIV, que nos visitará pronto, ha nombrado prefecto del dicasterio de comunicación: que es lo que vendría a ser el jefe de prensa de los asuntos celestiales. Alto las sequías: es una mujer y es laica. Si ya cuesta tener directoras de periódicos convencionales, imagínense tener una en el Vaticano. Es la primera, pues, que dirigirá un negociado papal, en medio de aquel –y ya me perdonarán todos y aún todas– inmaculado campo de nabos. Cuando Garrofa, de Els Pastorets d’en Pitarra, vuelve del infierno, dice: “¡Puedo contaros maravillas...! / Los demonios son hembras”. Esto nos da noticia de lo que supone que sea una mujer la que dirija Vatican News, Radio Vaticana, L'Osservatore Romano, Vatican Media (servicios de audio, imágenes y vídeo), la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Editorial Vaticana, la Imprenta Vaticana y la Filmoteca Vaticana. Y aquí voy, después de un elegante e incluso femenino punto y aparte.

A esta mujer se llama Montserrat. Para los amigos, Montse, leemos. Estoy segura de que alguien le ha explicado el origen de su nombre, y que a estas alturas ya sabe que su patrocinado visitará el monasterio de Cataluña donde está la madre de dios que da lugar a su nombre, tan bonito: la Mare de Déu de Montserrat, a quien llamamos, con amor, la Moreneta. Debe ser que la Montse reciba nuestras cartas, todas cuidadosamente redactadas, con la demanda de que el Papa use el catalán no pas

urbi et orbi, sino “a tort y a dret”. Queda clarísimo que es la Mare de Déu de Montserrat, que es tan complaciente, la que ha situado en el camino del Papa esta otra Montserrat. Y es por algo.

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