Dentro del lío
Las elecciones andaluzas confirman que la derecha española se aboca a vivir dentro de eso que Moreno Bonilla y Feijóo habían insistido durante toda la campaña que querían evitar: el lío (en versión original el lío, una terminología heredada de Rajoy). El lío es tener que gobernar con Vox, y eso es exactamente lo que tendrá que hacer el PP andaluz en esta nueva legislatura, una vez han perdido la mayoría absoluta. En las negociaciones autonómicas con el Partido Popular, Vox actúa como un partido que no conoce el significado de expresiones como lealtad institucional o proporcionalidad. Aparentemente, ni siquiera entienden qué significa exactamente negociar: para Vox solo existe la posibilidad de imponer sus consignas y sus obsesiones ideológicas, o romper el juego. No son socios de gobierno: tutelan gobiernos. Últimamente, la consigna de Vox se llama prioridad nacional, que significa institucionalizar el racismo, el supremacismo y la xenofobia, y convertirlos en elementos transversales en la acción de gobierno. Después de eso, sigue una lista de odios (el feminismo, el ecologismo, etc.) en cuya cima está la lengua catalana y cualquier cosa que el nacionalismo ultraderechista español identifique como “catalana”. Este es “el lío” con el que tendrá que enfrentarse Moreno Bonilla, que no sale exactamente indemne (5 escaños menos y pérdida de la mayoría absoluta) del escándalo de los cribados de cáncer de mama, a pesar de que había motivos de sobra para que el desgaste fuera más acusado.Por su parte, la pregunta que puede hacerse el PSOE andaluz es si ya ha tocado fondo y si todavía le quedan sábanas por perder en próximos lavados electorales. A toro pasado es fácil decirlo, pero lo cierto es que difícilmente podían elegir los socialistas una peor candidata que María Jesús Montero, una mujer que es andaluza de nacimiento pero que lo es poco o nada de hecho, mucho más ligada a Madrid, a Pedro Sánchez y al aparato partidista que no a la discusión política andaluza, que es intensa, densa y vibrante. La vieja táctica de enviar “a provincias” a políticos que han “triunfado” en Madrid como ministros (Pilar Alegría a Aragón, María Jesús Montero a Andalucía), que han utilizado tantas veces tanto el PP como el PSOE, indistintamente, no le da resultados a Pedro Sánchez.La importante subida de la izquierda soberanista de Endavant Andalusia liderada por José Ignacio García, frente al bloqueo que ha sufrido la confluencia de Sumar, Podem y Esquerra Unida que es Per Andalusia, con Antonio Maíllo de candidato, confirma que “aquello que importa a la gente” también es ideológico, y que el soberanismo tiene sentido (y votantes) cuando se presenta como una forma de mejoramiento democrático, unido a las reivindicaciones de los derechos y las libertades de las personas, tanto individual como colectivamente. Que Endavant Andalusia haya sido más votada que Vox en circunscripciones como Cádiz o Sevilla también es relevante. Por bloques, las derechas suman 68 escaños, frente a los 41 de las izquierdas. Comienza en Andalucía el lío que ya conocemos en Baleares o en el País Valenciano.