Marzo del 76, invierno del 26
Bruce Springsteen ha compuesto una canción con motivo de los asesinatos policiales en Estados Unidos que recuerda la canción protesta de los últimos años sangrientos de la dictadura franquista.Streets of Minneapolis dialoga en el tiempo con Què volen aquesta gent?, Campanades a morts, Diguem no o A Margalida, por citar algunas, porque, por desgracia, tuvieron que escribirse más de las que habríamos querido.
Son canciones escritas y cantadas como un romance histórico que alimente la tradición oral y la memoria colectiva por unos crímenes cometidos por el estado en una época oscura, con nombres y apellidos de los ejecutados y de los ejecutores. Y al mismo tiempo son piezas de combate ciudadano, un llamamiento al coraje general para que las palabras de vida ganen a las palabras de muerte que utilizan Donald Trump y los propagandistas del régimen cada día.
En la letra de Springsteen hay unos versos clave: "Alegan que fue en defensa propia, señor, no se crea lo que han visto sus ojos". Éste es el retrato más vivo de nuestros tiempos. Relato contra realidad. Mentira contra verdad. El régimen dedica dinero y esfuerzos ingentes a conseguir que no te creas lo que has visto y que no saques tus propias conclusiones. Pero en la época de los teléfonos móviles, la brutalidad policial no se puede disimular, como quedó demostrado el 1 d'Octubre. Por eso la canción acaba recordando que en Minneapolis han tenido un arma "contra las sucias mentiras de Miller [Stephen Miller, alto cargo de confianza de Trump y Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interior]: "Nuestros silbatos y nuestros teléfonos móviles".
"Recordaremos los nombres de quienes murieron en las calles de Minneapolis". "Asesinos de razones, de vidas, que nunca tengan reposo en ninguno de sus días y que en la muerte les persigan nuestras memorias".