Mossos en asambleas
Durante los años 2024 y 2025 varios miembros del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) fueron descubiertos mientras hacían una función encubierta como infiltrados en movimientos sociales de Cataluña. La sociedad catalana reaccionó con incomprensión y estupefacción por una práctica que parecía estructural y que aparentemente no estaba enmarcada en ninguna investigación criminal. Todo ello olía a naftalina y denotaba cierto pasotismoen cuanto a la mala imagen del cuerpo policial entre los movimientos sociales catalanes. Sorprendentemente (o quizás no tanto) el ministerio no corrigió ni cesó a nadie. Solo un posicionamiento de apoyo y la renovación de su confianza en la policía.Mayo de 2026. Dos mossas d’esquadra ocultan su condición y participan en una asamblea de profesorado haciéndose pasar por maestros. Esta acción por parte de los Mossos d’Esquadra en una asamblea del sector de la educación es un hecho difícilmente explicable. Es una iniciativa inoportuna, desproporcionada y mal ejecutada, y de rebote tiene unas consecuencias organizativas y sociales tan fácilmente previsibles que impiden una comprensión mínimamente racional de la toma de decisiones por parte de los responsables. Pese a las diferencias con el caso anterior del CNP, parece que en lugar de aprender de los errores de otros para consolidar un modelo diferente justamente lo que ha hecho el Gobierno es coger la equivocación como modelo.La comunidad educativa no es un problema para la seguridad de Cataluña y su activismo en la protesta constituye un derecho. Además, sus movilizaciones recientes han estado exentas de incidentes. Por otra parte, las unidades de mediación de los Mossos d'Esquadra tienen (o tenían, quizás) línea directa con los sindicatos y pueden hacer llegar demandas, recoger propuestas y establecer medidas para hacer compatible su derecho a la protesta con la libre circulación del resto de la ciudadanía. No hay absolutamente nada que haga pensar que sea necesaria una medida tan intrusiva como la infiltración en un contexto de protesta como el actual. Esto supone no solo una mala praxis, sino también un cambio de modelo consolidado, que denigra el trabajo de proximidad y la gestión de conflictos de un cuerpo moderno del cual algunas nos sentíamos orgullosas.
Seguramente nada es casual, pero. La distancia entre lo que se dice y lo que se hace por parte de los Mossos d’Esquadra en estos últimos años no hace otra cosa que crecer. Mientras los discursos hablan de proximidad, inteligencia o estrategia, las acciones que conocemos cada vez son más simples. Fundamentalmente: más mossos en la calle para hacer vigilancia, más identificaciones y menos especialización. Parece que la visión estratégica y la mirada amplia han abandonado los espacios de decisión, y, en cambio, se promueven miradas simplificadoras y autocomplacientes de la realidad. Seguir la ley, ser obediente, nada autocríticos y con poca perspectiva social parecen caracterizar la nueva hoja de ruta. Alejándonos de la excelencia. Otra vez un cambio de modelo de seguridad.La postura de “la policía todo lo puede hacer y nada lo tiene que explicar” no es una opción para un servicio público en una democracia avanzada y al mismo tiempo no es una fórmula que pueda funcionar en Cataluña. Optar en pleno siglo XXI por la falta de transparencia y un ejercicio de autoridad presuponer denota un desconocimiento profundo, si no un desinterés, respecto de la sociedad catalana, crítica y exigente en materia de seguridad. La ciudadanía de Cataluña merece saber qué hace su policía, necesita explicaciones y quiere una policía cercana y cooperadora, también eficaz.Recordemos que el proyecto de los Mossos d’Esquadra nacía como una policía moderna e innovadora, adaptada a la sociedad que servía. La fuerza tranquila de la inteligencia era uno de los lemas que lucían en las paredes de su escuela de policía. Un lema que implica adaptación, mirada amplia, cálculo de consecuencias, proporcionalidad. Pero como en todo discurso, la legitimidad se sostendrá en la coherencia entre las intenciones declaradas y las acciones. Llegados a este punto, poner a dos mossas infiltradas en una asamblea del sector educativo puede ser interpretado como un síntoma más del abandono gradual de aquellos propósitos constitutivos de la policía de Cataluña. Ahora, más bien parece la policía de la fuerza, ya no de la fuerza tranquila de la inteligencia. ¿Se ha evaluado coste-beneficio? La proximidad, la mediación y la buena inserción social exigen abandonar para siempre determinadas prácticas contrarias a este modelo.
Seguro que a estas alturas uno es consciente de que la presencia de las dos mozas fue un error, por razones diversas. Pero ya nadie puede sostener que la decisión de los responsables fuera acertada. Es, pues, la hora de la verdad, aquella en que las democracias maduras inician procesos para corregir algunas dinámicas y piensan medidas para recuperar la confianza perdida. Incluso, piden disculpas y muestran la voluntad de reconducir la situación.
El caso es, sin embargo, que tampoco en esto tenemos buenas noticias. Los responsables del departamento de Interior y Seguridad Pública nos han dicho que se basan en la legislación vigente y que la policía ejerce las competencias que le son propias. Autocrítica cero.La policía moderna, innovadora, adaptativa y talentosa que queremos debe leer la sociedad e interpretar constantemente cuál es su papel en esta sociedad, mirando los retos de futuro con coordinación con agentes sociales y académicos. Y sólo así será un servicio público eficaz, y sólo así ganará en legitimidad y autoridad. Si el listón de calidad de la policía se sitúa sólo en cumplir la ley, será una policía que devendrá prescindible y ajena al mundo donde vive, y sólo hará apariciones –cumpliendo la ley– para hacer cumplir la ley. Y cuidado. Cuando estemos aquí, aquel proyecto de una policía diferente se habrá desvanecido. Estamos ante un riesgo real que los decisores actuales parecen no valorar como tal. Como impulsora que fui, entre los años 2006 y 2010, de la Unidad de Mediación de los Mossos, nunca me habría imaginado que tendría que redactar este artículo.