El Pixo ha de hablar catalán
Ferran Vital, en nuestro diario, nos ofrecía una noticia automovilístico-lingüística. La marca Nissan, desde Japón, ha bautizado a su nuevo coche eléctrico como Nissan Pixo. Él mismo, en la noticia, nos recordaba todos los nombres de coche que en las lenguas que tenemos al alcance son o escatológicos o sexuales sin querer. Nombraba los “Nissan Moco, Mazda Laputa, Opel Cascada, Opel Manta, Ford Corrida o Hyundai Kona”. Confieso que este último, el Kona, no lo entiendo. Y añado a la lista, claro, el mítico Mitsubishi Pajero, que a causa de la palabra fue rebautizado, en zonas de habla hispana, como Montero. Si nos lo miramos desde el catalán, tenemos que poner, también, el Kia Picantó.
Porque la palabra, el juego, funcione solo en nuestra lengua creo que le añade un plus (un “plas”, que pronuncian ahora en la tele) de diversión. Imaginemos que alguien (alguien de la broma) consigue un Pixo con una matrícula que tenga las letras MHI. Qué satisfacción, en las multas, leer “MHI Pixo”. Todos decíamos, de broma, “Pans i company” y nos quejábamos, también de broma, del yogur que hacía daño, porque se llamaba “Dany”. Por tanto, y teniendo en cuenta esto, es inadmisible, es muy poco comercial, que el coche tenga un asistente en muchas lenguas entre las cuales no está el catalán. Esto lo tienen que arreglar, lo tienen que arreglar corriendo. Porque cuando esté arreglado, el pueblo catalán, tan dado a la escatología, se comprará el coche solo para poder ir al cine a ver Toy Story y decir: “Cojo el Pixo y me voy a ver Pixar”.