Quiero un arresto domiciliario
Como vamos a lo nuestro, y en agosto de calor y moscas aún más, no sabemos quién es el dueño de la empresa inmobiliaria Evergrande Group, que es chino. Y con esto quiero decir que si la empresa es grande y a la vez china es obligatorio llamarla “el gigante chino”. Pues bien, este señor que no sabemos quién es, “conocido internacionalmente como Hui Ka-yan”, dice el ARA que ha sido condenado a cadena perpetua por unos delitos relacionados con el fraude inmobiliario. En China no se andan con chiquitas. “Se encontraba bajo arresto domiciliario desde 2023 y en abril se declaró culpable de los cargos que se le imputaban”.
Esto del arresto domiciliario me tiene fascinada. Claro que si eres un buscavidas que ha robado un móvil, el arresto domiciliario puede no ser posible porque puedes no tener domicilio. Pero si eres Hui Ka-yan el arresto domiciliario puede ser una maravilla. Tienes una casa digna del gigante chino inmobiliario que eres. Con piscina, servicio, bodega y salón de baile. Tienes, seguro, un gimnasio y kilómetros de bosque para correr con los guardaespaldas. ¿Quién quiere salir, teniendo eso?
No tienes que salir, no tienes que ir a hacer vida social. Tienes lo que quieres. Libros, películas, música... Es cierto que no puedes ir al teatro, ni a los restaurantes, pero seguro que –rico como eres– puedes contratar las compañías y los cocineros para que te hagan un dos por uno en casa. No tienes que ir a ver a nadie. Todo el mundo puede venir a verte. No te envían a buscar el pan, no tienes que sacar la basura. Me parece una vida del todo envidiable. Por eso, que después de algo tan bonito lo condenen a cadena perpetua me parece muy cruel. ¿Un señor que ha hecho dinero con el ladrillo tiene que ir a vivir en un agujero de tres por tres metros, con sombra total, y sin jacuzzi?