Las ratas y nosotros

Ya saben que la nueva amenaza, el hantavirus, se contagia a través de los excrementos de roedores, y los que vivimos en el campo sabemos que los humanos estamos en contacto con ellos todo el día. Nuestros gatos cazan (y nos los traen), nuestros huertos y campos están llenos de ellos. Pero también los que viváis en ciudad los tenéis cerca. En la plaza Catalunya hay ratas, pero también en el almacén de la tienda que os acaba de servir esta bebida de lata que sorbéis ahora. La suela de mi zapato seguro que ha pisado caca de ratón en el vagón de metro que he cogido por la mañana y la puede haber llevado al suelo del bar donde ahora escribo estas líneas, donde será barrida por un camarero, que llegará a casa y se sentará a ver una serie con los pies en la mesa del sofá... Nos dicen, sí, que no todos los roedores tienen la enfermedad, que no debemos preocuparnos si estamos en contacto, y es seguro, porque si no la humanidad no existiría. ¿Pero los roedores también se contagian entre ellos? Que no todos los roedores la tengan no significa que las cosas deban seguir así a partir de ahora. La peste porcina nos lo enseña.

La sensación es la misma que cuando empezó el coronavirus. Primero, en los periódicos e informativos se empezaba a hablar de ello. Después, iban llenos. Al principio parecía todo una exageración. Después, todos conocimos el caso de un abuelo que se murió solo, sin poder tener en las manos un teléfono móvil para decir adiós o se nos murió un conocido que no se había querido vacunar. Mientras tanto no podemos hacer más que verlas venir y empezar a frotarnos los ojos con los protagonistas de la gestión. El presidente de Canarias dijo que no, que él no dejaría atracar el barco con gente en cuarentena en sus puertos. ¿Por qué? Misterio. Absurdidad.