Sancho y Humphrey

Pedro Sánchez fue vilipendiado por Elon Musk por haber propuesto prohibir el acceso a las redes a los menores de 16 años. "Tirano" y "traidor", le ha dicho el dueño de X, y no se ha descuidado al "totalitario" y al "fascista", que siempre aderezan. Por su parte, el presidente del gobierno español ha escrito (en la red del amigo): "Deja que los tecno-oligarcas ladran, Sancho, es señal de que cabalgamos".

Ahora bien, la frase, muy popular, por viva y por útil, no es, como se podría pensar el presidente, deDon Quijote. Esta frase nunca aparece en la novela de Cervantes. Algunos estudiosos atribuyen su origen al poema Kläffer, de Johann Wolfgang von Goethe, de 1808. En los versos finales dice (traducidos al español): "Y el estruendo de sus ladridos / solo prueba que cabalgamos". Hay, en cambio, quien dice que Rubén Darío solía decir: "Cuando los perros ladran es señal de que cabalgamos, Sancho amigo". Y lo decía en referencia a los que le criticaban por mestizo. En fin, la confusión ha salpicado a Cristina Kirchner u Orson Welles, en su película del año 92.

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El caso es similar al de la frase más famosa, pero nunca pronunciada, de Casablanca. "Vuelve a tocarla, Sam". Lo que dice Ilsa (Ingrid Bergman) al pianista es: "Tócala una vez" y "Tócala, Sam". La confusión, en este caso, se la debemos a Woody Allen, que escribió, dirigió y protagonizó Sueños de un seductor (Play It Again, Sam), una obra modernísima, cómica, que nos emocionó cuando la vimos. Allí, el artista pronunciaba la frase.

Dicho esto, creo que Pedro Sánchez hace muy bien en prohibir las redes a los menores de dieciséis años. Yo, aprovechando el empuje, los prohibiría hasta los 98 años.