Seat: el empleo y la industria son lo más importante

No es nada extraño que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el ministro de Industria, Jordi Hereu, y el líder de la UGT, Pepe Álvarez, entre otros, se hayan apresurado a destacar la importancia de Seat no solamente en términos industriales sino también de empleo. En un mundo cambiante donde industrias que parecía que tenían garantizada la perpetuidad se encuentran en plena transformación (en el sector del automóvil, del motor de combustión al vehículo eléctrico), el grupo Volkswagen (VW) se plantea el futuro de esta histórica marca, que forma parte de la economía catalana y española desde los años 50 del siglo pasado. Pero, a lo largo de los últimos años, la marca ha ido perdiendo terreno en favor de una más nueva y moderna, Cupra, creada en 2018 como marca independiente.

Lo que es importante es que continúe la actividad de una compañía con tanta trascendencia y peso en el conjunto de la industria. En ningún momento parece que VW se haya planteado el futuro de Seat como empresa, sino como marca. Un elemento a destacar es que hace seis años que no saca un nuevo modelo con esta enseña, mientras que no ha parado de lanzar nuevos con la marca Cupra. Pero el hecho es que, como empresa filial de VW, su futuro no se pone en duda, ya que la fábrica de Martorell, que se inauguró en los años 90 y ha sido objeto de ingentes inversiones por parte de la multinacional alemana en los últimos años, es la tercera más productiva del grupo Volkswagen en Europa. El consorcio con sede en Wolfsburg la ve como un gran activo con potencial, y este hecho es el que se debe potenciar, y las administraciones y los sindicatos deberán vigilar que así sea.

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Otra cosa es la marca Seat, la enseña comercial, una vez que los recortes en el grupo VW ya tienen el visto bueno del consejo de supervisión. Su futuro "continúa analizándose", según un comunicado de la compañía. "En el contexto actual, con una regulación cada vez más exigente, el coste de la electrificación y la inversión necesaria para desarrollar una nueva generación de modelos eléctricos hacen que este análisis para continuar invirtiendo en la marca Seat sea cada vez más complejo", añaden. "En función de cómo evolucionen la regulación, la demanda de los clientes y las condiciones del mercado, se valorará la continuidad de la marca Seat", explican.

Todo apunta a que el futuro de la empresa pasa más por la marca Cupra que por la marca Seat. En este país tiene unas enormes connotaciones emocionales, tanto para los que trabajan o han trabajado allí como para los que han tenido algunos de sus modelos en estos más de 70 años de existencia, que comenzaron en 1953 con el 600. Todos los esfuerzos deben centrarse en mantener una industria que es estratégica para el país, además de una fuente de empleo en una actividad que proporciona salarios por encima de la media. Habrá que vigilar que la afirmación de VW de que Seat SA (la empresa) "tiene un futuro sólido" se cumpla. Igual que el compromiso de transformar la compañía "en una potencia automovilística dentro del grupo Volkswagen".