Son españoles

El presidente Illa ha brindado, en un acto de Efe y RTVE en Madrid, la "cooperación institucional" y “lealtad” de su gobierno, y ha considerado que los que critican el nuevo modelo de financiación porque lo propone Cataluña y no por el contenido son unos “malos españoles”.

A estas alturas de la historia ya ha quedado bastante claro que no son ni buenos ni malos, sino que, sencillamente, son españoles. Y que los hay del PSOE y del PP, y a raudales, porque cualquier propuesta o interés de Cataluña en materia de financiación, infraestructuras o lengua es un excelente motivo de agravio que será explotado con finalidades electorales. Que, como en el célebre gag del Polònia,si Cataluña pide una mierda pinchada en un palo, todas las comunidades saldrán indignadas a la calle porque querrán, no una, sino dos mierdas pinchadas en un palo. ¡Pero si tuvimos que esperar a que pasaran las elecciones andaluzas para aprobar los presupuestos de la Generalitat!

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Nos sabemos de memoria que el anticatalanismo es constitutivo de la cultura política y social española, gobierne Illa, Montilla, Pujol o Puigdemont. Por eso, casi a la misma hora que el presidente hacía profesión de fe constitucional, el Tribunal Supremo prohibía excluir el castellano de la rotulación de las escuelas e institutos públicos de Cataluña. ¿Son malos españoles? No, son españoles, que lo que esperan de la provincia es que pague y haga quedar bien a España cuando vienen visitas. Los únicos avances para Cataluña se producen por pura necesidad del Estado (restablecimiento de la Generalitat en 1977) o de gobiernos españoles en minoría, y aún constantemente trabados por el poder judicial, como el Estatut del 2006 o ahora la amnistía. Todo lo que puede ofrecer el Estado es un discurso en perfecto catalán de la heredera de la Corona, gesto que no compromete a nada ni se traduce en ninguna transposición efectiva en la aceptación de una plurinacionalidad. Con relación a Cataluña, la inmensa mayoría de los políticos españoles no son ni buenos ni malos. Son españoles.