Alianza ya es el partido anti-Illa y ERC el partido anti-Orriols
BarcelonaLa encuesta del CEO confirma las tendencias que ya apuntaba la del ARA y que dibuja un doble eje de crecimiento en el mapa político catalán: uno que concentra la oposición al ejecutivo de Salvador Illa, y que ahora mismo patrimonializa Aliança Catalana, y otro que agrupa el voto de izquierdas que se considera más útil para parar la extrema derecha, que ahora mismo es ERC del tándem Junqueras-Rufián. Para sintetizar podemos decir que Aliança es el partido anti-Illa y ERC el partido anti-Orriols. Y ahora mismo la encuesta sitúa estos dos partidos disputándose la segunda posición en unas hipotéticas elecciones al Parlament.
Evidentemente, la subida espectacular de Aliança (de 2 diputados a 23-25) es la que altera de forma más notable el mapa político catalán porque fagocita un Junts con un importante problema de identidad. El equilibrio imposible entre ser una oposición creíble en Cataluña y a la vez haber votado la investidura de Pedro Sánchez en Madrid no les ha acabado de funcionar en un contexto de radicalización de las derechas. Demasiado convergentes para unos y demasiado poco para otros, los de Puigdemont no han acabado de encontrar su lugar. Y ya solo les queda el cartucho del retorno del expresidente para intentar remontar en las encuestas. En cambio, Aliança tiene el viento de cola a favor y su éxito depende de no pisar demasiados callos ni exponerse a cometer errores. En este sentido, las listas municipales son un arma de doble filo que deberán saber gestionar.
Curiosamente, en plena ola reaccionaria mundial, Cataluña se mantiene como un bastión de las izquierdas. Eso sí, seguramente esta hegemonía también se explica porque el PSC y quizá ERC acogen a una parte del electorado centrista de la antigua CiU que rechaza explícitamente los planteamientos xenófobos de AC y la ambigüedad de Junts. El tripartito resiste, pero, gracias al auge de ERC y, en caso de perder la mayoría por uno o dos escaños (ahora la tiene solo por uno), todavía tendría la carta de la CUP, que muestra una resiliencia digna de mención. Sea como sea, a efectos prácticos, el tripartito o cuatripartito de izquierdas, con una correlación u otra de fuerzas, aparece como la única mayoría operativa en Cataluña en los próximos años. Ni la de derechas (que según el CEO todavía no está ahí) ni la independentista (que sí lo está gracias al empuje de Aliança) son viables políticamente y la añorada (por los poderes fácticos) sociovergencia ya no suma. Un gobierno de amplio espectro catalanista con Junts, que es lo que querría Illa, tendría como efecto secundario peligroso el de inflar aún más la extrema derecha.
Por lo tanto, la gran incógnita política del futuro en Cataluña no parece ser tanto quién gobernará como quién liderará la oposición. Y el duelo que lo decidirá enfrentará a los de Carles Puigdemont con Sílvia Orriols.