REPORTAJE

Centros de datos: la nueva fiebre de oro en Aragón

Los aragoneses votan entre la euforia inversora de las grandes tecnológicas y la inquietud por el auge de Vox

08/02/2026

Zaragoza/Teruel"Pronto tendremos buenas noticias al respecto", dice sonriendo el director general de la Cámara de Comercio de Zaragoza José Miguel Sánchez, preguntado sobre la posibilidad de que Aragón supere a Catalunya en renta per cápita y pase de ser la quinta CCAA más rica de España en la cuarta. Sánchez es el principal exponente de la euforia económica que reina en Aragón gracias a la lluvia de millones en inversiones que han anunciado grandes tecnológicas estadounidenses como Amazon o Microsoft, pero también Blackstone para construir centros de datos. De momento ya se han anunciado una treintena. Las cifras marean, pero según lo que se sume se habla de magnitudes de dinero que supera el actual PIB aragonés, que se sitúa en los 49.000 millones de euros. "Es el momento de Aragón", avisa Sánchez desde su despacho en la sede histórica de la Cámara, situada junto a donde se está construyendo la Nueva Romareda, uno de los campos de fútbol que aspira a acoger partidos del Mundial del 2030.

¿Es viable, sin embargo, que Aragón supere a Cataluña en renta per cápita? Pues la realidad es que hace 25 años la diferencia era de unos 2.500 euros a favor de Catalunya y actualmente esta cifra se ha reducido a unos 1.000 (mire gráfico). El 2022 fue cuando el sorpasso estuvo más cerca que nunca: la diferencia se acortó a sólo 336 euros. De hecho, el PIB per cápita de Huesca es mayor que el de Lleida. Ahora, gracias a los centros de datos, Aragón se prepara para dar el gran salto. El ambiente que se respira es un poco el de la película Bienvenido Míster Marshall, pero esperan que con un final bien distinto.

Renda per capita
En euros

Si se ponen en marcha todos los proyectos electrointensivos anunciados Aragón superará a Catalunya no sólo en renta per cápita sino también en consumo eléctrico. Enchufar todos los centros anunciados supondría multiplicar un mínimo de por 5 el consumo actual de Aragón, pasando de 10.000 Gwh al año a más de 55.000 Gwh. Actualmente, Aragón produce el doble de lo que consume, por tanto, también debería multiplicar su producción. Un reto colosal que no todo el mundo ve viable ni deseable.

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La mayoría de centros de datos están proyectados en torno a Zaragoza. El economista Carlos López, miembro de Ecologistas en Acción, recibe el ARA en Burgo de Ebro, donde ya funciona uno de los tres centros que Amazon Web Service (AWS) tiene en la región y se está construyendo una ampliación. "Prepárense para ensuciarse de barro si desea unas buenas vistas", nos avisa. Y en efecto, siguiendo el trazado final del Canal Imperial de Aragón, ya convertido en arroyo, subimos una colina desde donde se puede ver la dimensión del centro y el hormigueo de los operarios que lo construyen. Por fuera todo es un blanco aséptico, con grandes almacenes, depósitos de agua y kilómetros de tubos metálicos. Todo protegido por vallas y cámaras, como una instalación militar. El nombre de Amazon no aparece por ninguna parte. El objetivo es albergar servidores que deben estar siempre a una temperatura de entre 18 y 25 grados. "Este centro necesita 180 millones de litros de agua al año", nos explica López señalando varias balsas de agua cercanas, "y necesita una potencia eléctrica de 300 MWh". "Para que se hagan una idea: tres centros como éste, y sólo Amazon ha proyectado cinco, consumen igual que todo Aragón". ¿Y a cuánta gente darán trabajo?, inquirimos. "Máximo un centenar por centro, calculamos, y la mayoría serían de seguridad y limpieza. ¿Cómo se puede aprobar esto?", se pregunta.

Ecologistas en Acción encabeza la oposición en los centros de datos. Han redactado cientos de alegaciones y han presentado un recurso judicial para que no se les otorgue la condición de PIGA, es decir, proyecto estratégico para Aragón, lo que supone menos trámites burocráticos y exenciones fiscales. Sin embargo, desde los despachos de Zaragoza se ve completamente diferente. El decano del Colegio de Economistas, Francisco Gracia, considera que la oposición es muy minoritaria y quita hierro al problema energético: "El problema no es la producción. El 80% de nuestra energía es renovable y exportamos la mitad. El problema es la distribución, necesitamos los permisos del ministerio de Industria para hacer más conexiones", explica. Un artículo de investigadores sin embargo, de la Universidad de Zaragoza avisa que para satisfacer la demanda prevista habría que llenar hasta un 39% del territorio con molinos y placas y doblar el consumo de un agua que ya es escasa.

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Otro desafío que Gracia detecta es la carencia de mano de obra y también de vivienda para acogerla. Se calcula que en el período de construcción de los centros se necesitarán 36.000 trabajadores, y que cuando acaben quedarán alrededor de 10.000 puestos de trabajo estables, según las estimaciones. Un informe reciente de la Fundación Basilio Paraíso, el think tank de la Cámara de Comercio de Zaragoza, cuantifica en 70.000 millones el total de inversiones previstas y en 17.464 millones el valor añadido bruto generado en el período 2025-2035. Las previsiones de Ibercaja es que Aragón crecerá un 2,6% en 2026, por encima de la media española. "Tenemos derecho a ser optimistas", recalca Francisco Gracia.

López, en cambio, cree que su apuesta por los centros de datos es suicida para Aragón. "Estoy convencido de que se pueden perder hasta 100.000 puestos de trabajo, porque a medio plazo expulsarán actividad económica local. Esto está estudiado y se llama gentrificación energética", afirma citando casos de estudio como el de Virginia deAlec MacGillis. A su juicio, el aumento exponencial de la demanda eléctrica hará subir el precio de la luz y esto provocará cierres. "Estas empresas se están quedando todas las conexiones eléctricas de España", y avisa de que en Catalunya también se están proyectando en Cerdanyola y Móra d'Ebre.

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El investigador de la Universidad de Vic Enol Nieto habla de "zonas de sacrificio" en las que se da un vaciado de recursos y una actividad que no repercute en la vida de la gente y acorrala la agricultura. Carlos López lo resume así: "Al final se van a llevar la luz y el agua y nos la harán pagar a los ciudadanos". Para ambos, los centros de datos son un ejemplo palmario de economía extractiva practicado por las grandes multinacionales estadounidenses.

Paz social aragonesa

Sin embargo, este discurso apocalíptico no es compartido ni por autoridades, ni por los empresarios ni por los economistas, que consideran que la inversión extranjera, y más si es de carácter tecnológico, representa el futuro de Aragón. Eso sí, insisten en que la clave no son los centros en sí, sino todo lo que pueden comportar. "Nuestro objetivo debe ser crear un tejido de pymes en torno a los grandes proyectos, como ocurrió con el Opel, si no, habremos fracasado", avisa Sánchez. Su sueño es convertir a Aragón en un polo tecnológico y de energía verde, y repetir el impacto que supuso la llegada de General Motors a Figueruelas a principios de los 80. Por eso, más que en los centros de datos, desde la cámara se hace hincapié en otro gran proyecto: la gigafactoría de baterías que construirá el gigante x gigante creará 3.000 puestos de trabajo. "Queremos que tenga un efecto multiplicador en el sector del automóvil y que no nos ocurra como a los catalanes con Ebro, que al final los coches se fabrican en China", explica Sánchez.

La fórmula que ofrecen es sencilla: posición estratégica, terrenos ilimitados, energía verde barata, poca burocracia y rebajas fiscales. Sin embargo, existe otro factor atribuible al carácter aragonés. "Los inversores valoran mucho la paz social, la falta de conflictividad", dice José Miguel Sánchez. "Nos gusta el diálogo, la centralidad, los grandes consensos y la estabilidad", remacha Francisco Gracia. Según datos del ministerio de Trabajo, entre enero y octubre de 2025 hubo 2.300 jornadas no trabajadas por huelga en todo Aragón. En el mismo período en Euskadi fueron 144.000. Un abismo.

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¿Es compatible esta estabilidad institucional y de grandes consensos con el auge de una formación extremista como Vox? Aquí los sectores económicos fruncen la nariz y admiten cierta inquietud. "Lo que no puede ser es que entren en un gobierno y luego salgan. No pueden dedicarse a bloquear", comenta con un punto de indignación Sánchez. Se nota que en Aragón, algo habitual en Catalunya como es la no aprobación de presupuestos, se ve como una tragedia, ya que muchas empresas dependen de las ayudas y subvenciones. La preocupación con Vox crece cuando se pone sobre la mesa su principal eje discursivo: el rechazo a la inmigración. Aquí los empresarios se ponen las manos en la cabeza. "La inmigración es fundamental para nuestra economía, no nos engañemos con esto", avisa Sánchez.

Y es que Aragón es el 10% del territorio español, pero sólo el 2,8% de la población. En el mismo tiempo que Cataluña ha crecido en cerca de 2 millones, Aragón sólo lo ha hecho en 150.000 personas. "Nos falta gente", repiten como un mantra los empresarios. De hecho, otro estudio de la Fundación Basilio Paraíso sobre población anota que cada año 18.000 aragoneses se marchan fuera oa otras CCAA. "Debemos aumentar el atractivo de Zaragoza porque si no, Madrid nos chupa todo el talento", comenta Sánchez. De hecho, para él el mejor camino para ganar atractivo es crecer en población hasta más allá del millón de habitantes, superando así a Valencia como tercera ciudad de España. Pero este objetivo es difícil porque también carece de vivienda. "Construimos la mitad de pisos de los que necesitamos", apunta Gracia.

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Una característica de Aragón es que tiene más de la mitad de su población viviendo en la capital. Y no hay ciudades medias. Tras Zaragoza, 700.000 habitantes, la más poblada es Huesca, con 52.000 habitantes. Por eso cuando se abandona la capital, sea en la dirección que sea, lo que se ve no es un área metropolitana, sino el vacío.

Cariñena y el vino

Hacia el sur se encuentra la población de Cariñena, que da nombre a una de las DO de vino más antiguas de España. Su presidente, Antonio Serrano, está muy claro sobre el tema de los recién llegados. "Nos salvamos gracias a la mano de obra extranjera porque no hay relieve generacional. Los únicos españoles que trabajan son los propietarios", afirma.

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El sector primario aragonés es clave en la economía, sobre todo gracias al vino y al porcino, pero aporta un factor añadido: fija a la población en el territorio. Para los jóvenes aragoneses, la atracción de Zaragoza es muy fuerte. Serrano admite que el boom de las energías renovables está afectando al campo. "Muchos agricultores quieren vender sus terrenos para hacer campos fotovoltaicos porque sus hijos no quieren dedicarse a ellos", explica describiendo un fenómeno que Carla Simón retrató muy bien en Alcarràs.

Sin embargo, la DO Cariñena es un caso de éxito. A diferencia de Campo de Borja o Somontano, las demás DO aragonesas, en Cariñena el modelo mayoritario es el cooperativista. "Así todos nos aseguramos de que cobramos todos los años", explica Serrano, un entusiasta del cooperativismo y su papel de economía social.

El 85% de la producción de Cariñena proviene de cooperativas, y la mayor es Grandes Vinos, que reúne a 5, que acaba de colocar uno de sus Chardonnay, Anayon, entre los 10 mejores del mundo. Sus instalaciones son impresionantes y tienen capacidad para embotellar 40.000 botellas al día. Unir esfuerzos les ha permitido una mecanización máxima. Una vendimiadora moderna hace el trabajo que antes hacían 100 braceros.

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Teruel y su aeropuerto

Siguiendo la autopista en dirección a Teruel es fácil hacerse una idea de lo que significa el concepto España despejada. El horizonte lo ocupan campos y campos sólo moteados por algún núcleo escaso formado por una iglesia y un puñado de casas, campos eólicos y también fotovoltaicos. Por eso sorprende tanto la visión de una formación de grandes aeronaves de Lufthansa o British Airways, todas perfectamente alineadas en un aeropuerto enorme cerca de una capital provincial que no alcanza los 40.000 habitantes. ¿Qué hacen allí todos esos aviones?

La respuesta nos la da el director general del aeropuerto, el canario Alejandro Ibrahim. "Una aeronave tiene una vida útil de 25 años, pero cada cinco años hay que repintar y realizar todo el mantenimiento. Y eso es lo que hacemos aquí". El aeropuerto de Teruel es un taller gigante de aviones. No existen pasajeros, o muy pocos, y los clientes son las principales compañías aéreas de Europa. "Aquí tenemos 1.000 empleos directos en las 15 empresas que se dedican al mantenimiento, por ejemplo pintores, y 2.000 indirectos. Somos el mayor creador de empleo de Teruel", dice orgulloso Ibrahim.

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El éxito del aeropuerto de Teruel es indiscutible, tanto es así que Ibrahim recibe al ARA justo después de haber enseñado las instalaciones al presidente aragonés y candidato a la reelección Javier Azcón y al presidente del PP Alberto Núñez Feijóo. El lema del PP en estas elecciones, "Aragón imparable", ejemplifica la euforia que vive Aragón. Antes ya han pasado Pilar Alegría, del PSOE, y el resto de candidatos.

Ibrahim explica que el aeropuerto también se beneficiará del aumento de la inversión en defensa que se prevé en los próximos años. "La ministra Robles vino hace unos meses para anunciar una inversión de 42 millones para crear aquí un centro de formación de pilotos de la OTAN. Aquí se entrenarán para aterrizar aviones A400M en condiciones difíciles". Aragón ha formado ya el suyo propio hub de industria de defensa, que reúne a 160 empresas, y que preside el propio Alejandro Ibrahim.

¿Es ciertamente "imparable" Aragón? ¿Está justificada la euforia actual que los populares aspiran a capitalizar? Sólo el tiempo lo dirá. "En 5 o 10 años me ofrezco a participar en un reportaje para saber si todas las previsiones económicas se han cumplido", dice el economista Francisco Gracia. Y le tomamos la palabra para saber si Aragón se ha convertido en un nuevo Silicon Valley o ha sido, por el contrario, expoliado por las grandes tecnológicas.