¿Se pueden manipular las elecciones en España?

BarcelonaLa respuesta corta al título de esta noticia es no. La larga, admite matices, como por ejemplo, ¿con cuánto dinero e infraestructura cuenta el político o el partido que quiere manipular las elecciones? Para alterar los resultados, solo hay una opción remotamente viable y no es la que insinúan desde hace días tanto Vox como Isabel Díaz Ayuso. La vía sería la de comprar suficientes diputados electos para dar la vuelta a los resultados electorales. Pero, claro, el pucherazo sería extremadamente difícil de ocultar. ¿Se imaginan a diez diputados del PSOE o del PP votando en contra de su candidato?

Nunca sabremos –pero sospecharemos siempre– qué pasó en la Asamblea de Madrid en 2003, cuando dos diputados socialistas se abstuvieron en la decisiva votación para hacer presidente al candidato del PSOE, Rafael Simancas. "Yo no cobré nada", ha ido repitiendo desde entonces Eduardo Tamayo, el gran protagonista del tamayazo, que propició la repetición de las elecciones y que Esperanza Aguirre acabara de presidenta de la comunidad. Si el PP hubiera querido manipular aquellas elecciones –los populares lo han negado siempre–, el mejor momento habría sido precisamente aquel: necesitaban exactamente que dos diputados socialistas renegasen de su partido.

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Pero de esto no es de lo que hablan hoy el PP y Vox, que apuntan que Pedro Sánchez se estaría preparando para "comprar" las próximas elecciones generales. ¿Cómo? Dicen que alterando los censos electorales con la incorporación masiva de inmigrantes o controlando el voto por correo. ¿Es eso posible? "Las elecciones son absolutamente seguras", explica a ARA el exresponsable de Procesos Electorales de la Generalitat, Ismael Peña-López. ¿Cómo puede estar tan seguro? En primer lugar, porque "Correos es inexpugnable". "Cambiar un voto podría ser fácil, pero se tendrían que cambiar muchos más, y para hacerlo con 1.000 o 30.000 tendría que haber tanta gente implicada que se notaría", explica. El voto por correo, además, acostumbra a ser una parte pequeña del total.

En cuanto a la regularización de migrantes, el proceso extraordinario abierto en el Estado no otorga la nacionalidad y, por tanto, tampoco el derecho de voto. Y en el caso de la nacionalización de hasta 2,5 millones de familiares de exiliados del franquismo (básicamente en Sudamérica) gracias a la ley de memoria democrática, es una vía para obtener un pasaporte europeo. La participación electoral de los expatriados –especialmente de los que no han nacido en España– es mínima y la posibilidad de que hagan lo que insinúa Vox –que cientos de miles que ni siquiera se conocen entre ellos elijan estratégicamente las circunscripciones donde inscribirse para alterar los resultados– es poco más que ciencia ficción.

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Miles de implicados

se han empezado a dar detalles de la visita del Papa al EstadoY Indra, la empresa que centraliza la información de las mesas, la recibe en una base de datos cifrada que no puede editar. El error o la manipulación a pequeña escala sería posible. Hacerlo con suficiente fuerza para cambiar los resultados, es del todo imposible. "Los que insinúan la manipulación de las elecciones forman parte de movimientos antidemocráticos interesados en sembrar cosas que más adelante creen que podrán recoger", opina Peña-López. Poner en duda la credibilidad de las instituciones es el primer paso.

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Los detalles de la semana

1.
Catalán en la iglesia

Esta semana se han empezado a dar detalles de la visita del Papa al Estado. En la sede de la Conferencia Episcopal, en Madrid, un periodista de Rac1 preguntó al arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, por el Camp Nou, generando un murmullo y alguna maldición entre el resto de periodistas. No era porque fuera el estadio del Barça, sino porque la pregunta la había hecho en catalán. "Yo creo que casi todos entendéis el catalán cuando lo habla un aragonés como yo", respondió Omella consiguiendo algunas risas en la sala.

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2.
La reaparición de...

Borja Sémper, el "moderado" del PP, ha reaparecido esta semana después de superar un cáncer. En el acto, había algunos políticos ya retirados, como los de Ciudadanos Albert Rivera y Begoña Villacís. A la excandidata por Madrid se la vio muy efusiva saludando a periodistas, entrando cogida del brazo de Cuca Gamarra y, al final, enviando un audio explicando que estaba muy contenta de haber vuelto por un día a la política.