El desconcierto se apodera del PSOE: "Necesitamos unos días para digerirlo"
La tragedia ferroviaria deja tocado a Óscar Puente, uno de los pesos pesados del gobierno español y veterano 'sanchista'
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MadridHace tiempo que se dice que la política española está inmersa en un estado "de ay al corazón". El motivo: hechos sobrevenidos, algunos incluso difíciles de creer o asumir, que suponen un giro de 180 grados en la agenda pública. El último, el accidente ferroviario en Urda, en la provincia de Toledo, que por ahora ha dejado 69 víctimas mortales. La diferencia con otros momentos es que el accidente pilla al gobierno español y al PSOE en plena precampaña electoral. Y aunque todavía queda un mes para las elecciones al Estado, la magnitud de la tragedia supone un golpe difícil de encajar. La estrategia política de Pedro Sánchez también se ve obligada a cambiar por completo.
En las filas socialistas se respira "pena, dolor y rabia", apunta una voz próxima al partido, que añade que la expectativa de remontada de cara al 29-N puede haber quedado definitivamente "destrozada". Ahora en el PSOE se dan unos días de margen para digerir este golpe. Para respetar, "escrupulosamente", el luto y el dolor fruto del accidente. Todo está parado –es "inevitable", se repiten en la Moncloa– y la perspectiva es no encarrilar de nuevo la campaña hasta después de la cita de la semana que viene: la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Dos días marcados por actos institucionales y la presencia de mandatarios en Madrid.
Antes del accidente, y ya inmersos en la precampaña electoral, el PSOE venía de unos días en los que el relato público parecía que le empezaba a sonreír. Había empezado a dejar entrever una estrategia similar a la de las elecciones generales de 2023: pensar que cuatro años más en la Moncloa son un hecho, y no una utopía; y dirigirse no solo a sus militantes o a una población adulta, sino también a una población más joven. Sánchez se planta así en el programa de La Revuelta de David Broncano en TVE. Pero también en el pódcast feminista Keep it Cutre creado hace siete años por Angela Henche y Albanta San Román, cuando tenían veinte años. Además, la Moncloa también había confirmado la visita del presidente español al pódcast The Wild Project: detrás hay un youtuber con millones de seguidores, entre los que destacan los chicos jóvenes.
En cuanto al fondo, Sánchez había comenzado a jugar la carta de las emociones como palanca de movilización. Por ejemplo, los socialistas habían conseguido incluir en las portadas de los principales diarios el beso de Sánchez con Begoña Gómez, y el lema "la fuerza del amor". También la idea de la buena gente –el PSOE y el gobierno de coalición– contra la mala gente –el PP y Vox–. El accidente de trenes, sin embargo, corta de raíz cualquier discurso festivo y también obliga a dejar de lado las banalidades. En cambio, puede precipitar la otra pata que juega Sánchez: una campaña basada en las cosas materiales y concretas, al estilo Zohran Mamdani: salario mínimo, pensiones, ayudas, regulación de los alquileres...
En el PP comenzaban a sufrir con algunos de los debates que se estaban poniendo sobre la mesa y que conseguían eclipsar cuestiones problemáticas e incómodas para el PSOE, como la crisis migratoria en Ceuta en la que más de un centenar de personas perdieron la vida, o el problema del acceso a la vivienda –la derrota en el Congreso tras el no de Junts a los decretos de vivienda precipitó, de hecho, el adelanto electoral.
Los equilibrios de los populares con el sistema de pensiones y su privatización, la posibilidad de reformar la ley del aborto o la ley de eutanasia, como dejó entrever Alberto Núñez Feijóo, o poner en duda el catalán en la escuela habían abierto una ventana de oportunidad al PSOE para contraponer un modelo de garantía de derechos, que consideran que representan ellos, con el modelo de retroceso, a juicio de los socialistas, de un PP cada vez más presionado por Vox.
Cambios necesarios
En la Moncloa se aferran al hecho de que los ciudadanos "juzgan lo que ven delante". Mientras que el PP y Vox muestran "insolvencia y falta de capacidad", dicen, Pedro Sánchez demuestra capacidad de gestión y de solucionar los problemas. A "reconstruir", dicen en el ejecutivo español, haciendo un paralelismo con la dana en el País Valenciano. "Lo que se espera es que trabajemos y estemos a la altura", defienden. Incluso creen que si el PP entra en la dinámica del uso político del dolor y las víctimas, se equivocará. Y aquí entra una figura clave: Óscar Puente.
Uno de los pesos pesados del gobierno español y veterano sanchista, también uno de los perfiles más políticos aun teniendo un ministerio técnico, ha quedado tocado por la tragedia ferroviaria. A pesar de la presión por parte de algunas voces que piden su dimisión, Pedro Sánchez le ha trasladado su confianza. De hecho, en la Moncloa creen que Puente simboliza, precisamente, esta idea de reconstrucción. Ahora bien, de ahí a tener un papel relevante durante la campaña electoral hay un salto. A nadie le pasa por alto que es el responsable último, precisamente, de la gestión de la red ferroviaria en el Estado, donde los socialistas han presumido de haber invertido como nunca. Gastar más, sin embargo, es una cosa, y gestionar, otra, y el propio Sánchez ha reconocido que la reputación de los trenes en España está tocada. Internamente hay algunas voces en las filas socialistas que creen que es un "error" que no se estén depurando responsabilidades políticas.
Sea como sea, quedan muchos días para las elecciones y, a pesar de la conmoción por el accidente en Toledo, "el ay en el corazón" instalado en la política española no ha desaparecido. Una vez pasen los días de luto oficial, entrarán en juego las dinámicas de los partidos alrededor de la tragedia, pero también, y más que nunca, otros factores externos: desde los vientos de cola de las elecciones en Brasil, con una sorprendente victoria de Lula, hasta las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos, la primera prueba de fuego de Donald Trump.