La vivienda como plebiscito: ¿adelantar las elecciones beneficia a Sánchez?
BarcelonaEl debate en torno a los dos decretos de vivienda que se votaron este viernes en el Congreso de los Diputados ha dejado tan descolocados a algunos partidos que en los últimos días se han multiplicado, en ambientes parlamentarios, los rumores sobre una inminente convocatoria electoral en el Estado. Por segunda vez en los últimos años, Pedro Sánchez ha iniciado un periodo de reflexión, ahora para decidir si ha llegado el momento de avanzar las elecciones. Diversas fuentes conectadas con la Moncloa y consultadas por el ARA reconocen que es un escenario que está sobre la mesa. El primer domingo disponible sería el 29 de noviembre.
El desconcierto de los grupos no ha sido tanto por la votación en sí del viernes como por la urgencia que ha impuesto Pedro Sánchez. Con los decretos en vigor, el presidente español tenía un mes para convalidarlos en el Congreso, pero eligió convertir esta semana en un ágora pública sobre el derecho a la vivienda,intentando arrinconar a los que se oponen a los decretos –el PP y Vox pero también Junts–. Los decretos han acabado fracasando.
En los últimos meses Pedro Sánchez ha negado una y otra vez que se planteara avanzar las elecciones antes de llegar a 2027. Su equipo es consciente de que las encuestas les son extremadamente desfavorables para repetir en la Moncloa y desde hace tiempo busca un revulsivo que permita a los socialistas volver a entrar en la partida. Con la corrupción, la crisis migratoria en Ceuta e incluso la amnistía como temas que han capitalizado el debate público, el PSOE estaba destinado a poco más que sobrevivir. Pero, ¿qué puede pasar si es la emergencia habitacional la que capitaliza el debate público a partir de ahora? ¿Sánchez puede tener un contexto electoral más esperanzador en este caso?
"Hasta ahora la derecha estaba mucho más movilizada", apunta el profesor de ciencia política de la Universidad de Barcelona Jordi Muñoz. Hay numerosos estudios que destacan la importancia del contexto cuando la gente va a votar, de los temas de actualidad más candentes. "Y hay algunos que acostumbran a beneficiar a los partidos de derechas, como la seguridad o la inmigración, y otros que tienen un efecto similar en los de izquierdas, como la redistribución y los servicios públicos", explica Muñoz. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que consolida la vivienda como la principal preocupación de los ciudadanos del Estado, se ven claras las diferencias entre votantes: para los del PSOE (28,4%) y Sumar (39,2%) no hay ningún problema más relevante que el de la vivienda y, en cambio, para los del PP (20,4%) y Vox (22,9%), ocupan la segunda y la tercera posición respectivamente detrás de la economía en el caso de los populares y también de la inmigración en el caso de la extrema derecha.
El problema que detectan las encuestas para las izquierdas es precisamente de desmovilización. "Cuando se pregunta a la ciudadanía sobre quién es mejor para resolver el tema de la vivienda, no salen PP y Vox, sino los partidos de izquierdas", señala Toni Rodon, profesor agregado de ciencia política en la Universidad Pompeu Fabra. Un estudio reciente pilotado por el politólogo Pablo Simón para la Universidad Carlos III concluye, sin embargo, que, en general, ningún partido es considerado eficiente en esta batalla. Es cierto que el PSOE y Sumar son los dos mejor valorados, pero con una nota de un 3,7 (sobre 10) y de un 3,5; por encima del PP (3,4) y de Vox (3,1). En todo caso, el desahucio de Maricarmen Abascal ha actuado como detonante para hacer entrar con fuerza en la agenda política un tema que preocupa desde hace mucho tiempo a las familias.
Precisamente esta semana un nuevo estudio del CIS sobre vivienda ha llegado como una oportuna coincidencia para el gobierno español. La conclusión principal es que el 86% de los ciudadanos creen que el acceso a una vivienda digna no está garantizado para todo el mundo (un 18% creen que no está garantizado para nadie) y un 83% opinan que el acceso a la primera vivienda seguirá siendo igual de difícil o incluso peor en el futuro. Son opiniones que se registran después de ocho años de Sánchez al frente del gobierno español, pero que, aun así, le pueden ofrecer una ventaja competitiva respecto a sus rivales.
"Está claro que la política social es propiedad de la izquierda y que el orden y la seguridad lo son de la derecha. Pero en el actual contexto, esto es desenfocar lo que está pasando –explica Lluís Orriols, profesor en la Universidad Carlos III–. No estamos hablando de política social sino de un desencanto social, una opinión pública enfadada que acaba politizando una situación personal —la de Maricarmen— muy adversa". Orriols está convencido de que, ante un evento que genera tanto malestar social, "los gobiernos acaban saliendo malparados", porque "no se está hablando solo de vivienda, sino de un problema económico, del hecho de que la gente no llega a fin de mes".
Factores en contra
En la misma línea, Muñoz subraya que hay tres factores que pueden perjudicar al ejecutivo de coalición. "El primero, que si no sale adelante con los decretos la gente podría identificar que no es útil para resolver el tema de la vivienda. El segundo, que no se sabe cuánto puede durar como tema top en la agenda y si continúa ahí cuando lleguen las elecciones. Y, el tercero, que la división dentro del gobierno puede pasar factura tanto al PSOE como a Sumar". En este sentido, Orriols cree que la única manera que tendría Sumar de sacar rédito de la situación sería rompiendo la coalición, una opción que ya planteó hace unos días la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau.
A la izquierda del PSOE las propuestas son más atrevidas, como la renovación automática de los contratos de alquiler o las indemnizaciones a los inquilinos por parte de los propietarios si quieren que se marchen del piso (incluidas en uno de los dos decretos que se votan este viernes). "Una parte importante del electorado del PSOE es propietaria y, por tanto, muchos tienen un sesgo de statu quo. Muchos son pequeños propietarios que, aunque no estuvieran afectados por las medidas, las podrían ver peligrosas", remarca Rodon. Es cierto que para poder gobernar después de las elecciones, el PSOE necesitará, de nuevo, a las izquierdas, y que son Sumar y Podemos precisamente los partidos que más han sufrido la desmovilización del electorado en las últimas elecciones autonómicas.
¿Y cómo lo están viviendo el PP y Vox? Los dos partidos hace tiempo que exigen un adelanto electoral, convencidos de que, esta vez sí, las encuestas no se equivocarán y sumarán suficientes diputados para gobernar. Orriols reconoce que Ceuta es un tema que desgasta más al gobierno español, pero el viraje a la crisis de vivienda no perjudica tanto al PP como a Vox. "A estas alturas, el PP no creo que esté tan preocupado por el desgaste del PSOE, que ya es muy grande, sino por la competición con Vox", indica. Y, aunque la extrema derecha también intenta vincular la inmigración con el crecimiento de los precios del alquiler, la relación les es más difícil de establecer que entre la inmigración y la delincuencia, un terreno que hace mucho tiempo que cultivan.
La llave del adelanto electoral solo la tiene una persona. Y estos días tendrá un nuevo motivo para evaluar si convoca a los españoles a las urnas.