¿Elecciones en España? Sánchez, ante la tentación de cambiar de planes por el efecto Maricarmen

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Amaia Romero entregando a Pedro Sánchez un cartel con el mensaje "Decreto Maricamen"
02/10/2026 - 07:04 h
Jefe de Política

BarcelonaEl debate en torno a los dos decretos sobre vivienda que se votan este viernes en el Congreso de los Diputados ha dejado tan descolocados a algunos partidos que en los últimos días se han multiplicado en ambientes parlamentarios los rumores sobre una inminente convocatoria electoral en el Estado. Se habla de ello en la cámara baja española, por supuesto, y este jueves era tema de conversación también entre los diputados del Parlamento de Cataluña. No tanto por la votación en sí, como por la urgencia que ha impuesto Pedro Sánchez. Con los decretos en vigor, el presidente español tenía un mes para convalidarlos en el Congreso, pero ha elegido convertir esta misma semana en un ágora pública sobre el derecho a la vivienda, intentando arrinconar a los que se oponen a los decretos, PP y Vox, pero también a Junts.

Pedro Sánchez ha negado una y otra vez en los últimos meses que se planteara adelantar las elecciones antes de llegar a 2027. Su equipo es consciente de que las encuestas les son extremadamente negativas para repetir en la Moncloa y buscan desde hace tiempo un revulsivo que les haga volver a entrar en la partida. Con la corrupción, la crisis migratoria en Ceuta e incluso la amnistía como temas que han capitalizado el debate público, el PSOE estaba destinado a poco más que sobrevivir. Pero, ¿qué pasa si es la emergencia habitacional la que capitaliza el debate público a partir de ahora?

"Hasta ahora la derecha estaba mucho más movilizada", apunta el profesor de ciencia política de la Universidad de Barcelona Jordi Muñoz. Hay numerosos estudios que destacan la importancia del contexto cuando la gente va a votar, de los temas de actualidad más candentes. "Y hay algunos que acostumbran a beneficiar a los partidos de derechas, como la seguridad o la inmigración, y otros que tienen un efecto similar en los de izquierdas, como la redistribución y los servicios públicos", explica Muñoz. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que consolida la vivienda como la principal preocupación de los ciudadanos del Estado, se ven claras las diferencias entre votantes: para los del PSOE (38%) y Sumar (51%) no hay ningún problema más relevante que el de la vivienda y, en cambio, para los del PP (28%) y Vox (19%), ocupan la segunda y la tercera posición respectivamente tras la economía en el caso de los populares y la inmigración y el gobierno de Sánchez en el caso de la extrema derecha.

El problema que detectan las encuestas para las izquierdas es precisamente de desmovilización. "Cuando se pregunta a la ciudadanía sobre quién es mejor para resolver el tema de la vivienda, no salen el PP y Vox, sino los partidos de izquierdas", señala Toni Rodon, profesor asociado de ciencia política en la Universidad Pompeu Fabra. Un estudio reciente pilotado por el politólogo Pablo Simón para la Universidad Carlos III concluye, sin embargo, que, en general, ningún partido es considerado eficiente en esta batalla. Es cierto que el PSOE y Sumar son los dos mejor valorados, pero con una nota de un 3,7 (sobre 10) y de un 3,5; por encima del PP (3,4) y de Vox (3,1). En todo caso, el desahucio de Maricarmen Abascal ha actuado como detonante para hacer entrar con fuerza en la agenda política un tema que preocupa desde hace mucho tiempo a las familias.

Precisamente esta semana un nuevo estudio del CIS sobre vivienda ha llegado como una oportuna coincidencia para el gobierno español. La conclusión principal es que el 86% de los ciudadanos cree que el acceso a una vivienda digna no está garantizado para todo el mundo (un 18% cree que no está garantizado para nadie) y un 83% opina que el acceso a la primera vivienda seguirá siendo igual de difícil o incluso peor en el futuro. Son opiniones que se registran después de ocho años de Sánchez al frente del gobierno español, pero que, aun así, le pueden ofrecer una ventaja competitiva respecto a sus rivales.

"Está claro que la política social es propiedad de la izquierda y que el orden y la seguridad lo son de la derecha. Pero en el actual contexto, esto es desenfocar lo que está pasando", explica Lluís Orriols, profesor en la Universidad Carlos III. "No estamos hablando de política social sino de un desencanto social, una opinión pública enfadada que acaba politizando una situación personal —la de Maricarmen— muy adversa", añade. Orriols está convencido de que ante un acontecimiento que genera tanto malestar social, "los gobiernos acaban saliendo mal parados", porque "no se está hablando solo de vivienda, sino de un problema económico, del hecho de que la gente no llega a fin de mes".

Factores en contra

En la misma línea, Muñoz subraya que hay tres factores que pueden perjudicar al ejecutivo de coalición. "El primero, que si no sale adelante con los decretos, la gente podría identificar que no es útil para resolver el tema de la vivienda. El segundo, que no se sabe cuánto puede durar como tema top en la agenda y si continúa ahí cuando lleguen las elecciones. Y, el tercero, que la división dentro del gobierno puede pasar factura tanto al PSOE como a Sumar". En este sentido, Orriols cree que la única manera que tendría Sumar de sacar rédito de la situación sería rompiendo la coalición, una opción que ya planteó hace unos días la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Haciendo la hipótesis de que Sánchez decidiera aprovechar el momento actual para convocar elecciones, el primer domingo para celebrarlas sería el 29 de noviembre.

A la izquierda del PSOE las propuestas son más atrevidas, como la renovación automática de los contratos de alquiler o las indemnizaciones a los inquilinos por parte de los propietarios si quieren que se marchen del piso (incluidas en uno de los dos decretos que se votan este viernes). "Una parte importante del electorado del PSOE es propietaria y, por tanto, muchos tienen un sesgo de statu quo. Muchos son pequeños propietarios que, aunque no fueran de los afectados por las medidas, las podrían ver peligrosas", remarca Rodon. Es cierto que para poder gobernar después de las elecciones, el PSOE necesitará, de nuevo, a las izquierdas y que son Sumar y Podemos precisamente los partidos que más han sufrido la desmovilización del electorado en las últimas elecciones autonómicas.

¿Y cómo lo pueden estar viviendo el PP y Vox? Los dos partidos hace tiempo que exigen un adelanto electoral, convencidos de que esta vez sí, las encuestas no se equivocarán y sumarán suficientes diputados para gobernar. Orriols reconoce que Ceuta era una temática que desgastaba más al gobierno español, pero que el viraje a la crisis de vivienda no perjudica tanto al PP como a Vox. "A estas alturas, el PP no creo que esté tan preocupado por el desgaste del PSOE, que ya es muy grande, sino por la competición con Vox", indica. Y, aunque la extrema derecha también intenta vincular inmigración con crecimiento de los precios del alquiler, la relación les es más difícil de establecer que entre inmigración y delincuencia, un terreno que hace mucho tiempo que cultivan.

La clave del adelanto electoral solo la tiene una persona. Y este viernes tendrá un nuevo motivo para evaluar si convoca a los españoles a las urnas.

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