España pasa a ser una democracia "defectuosa", según 'The Economist'

La degradación se explica por la falta de independencia judicial

BarcelonaEspaña ya no es una democracia plena. Al menos para uno de los índices más prestigiosos a escala internacional: TheEconomist ha rebajado la calidad de la democracia española hasta situarla entre los países que considera "democracias defectuosas". En la valoración del 2021, pierde 0,18 puntos respecto al año anterior, lo suficiente como para caer hasta la posición 24 entre los países del mundo y dejar de ocupar el lugar de privilegio que ya había cuestionado el mismo índice en 2017 a consecuencia de la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la represión que se puso en marcha contra los líderes independentistas. Ahora es la falta de independencia judicial la que hace retroceder a la democracia española. "Se rebaja la puntuación de la independencia judicial a consecuencia de las divisiones políticas para elegir a los nuevos miembros del Consejo General del Poder Judicial, el organismo que administra el sistema judicial y tiene la misión de garantizar su independencia", apuntan las conclusiones. Ya hace más de mil días que los 21 representantes del CGPJ tienen su mandato caducado y, a pesar de la polémica generada por esta situación, el PP y el PSOE continúan sin acordar su renovación.

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"En cuestiones formales de democracia, España puntúa muy alto. Por ejemplo, en el capítulo de las elecciones, que son impecablemente rápidas, efectivas y competitivas. El pero es la calidad institucional, que es un problema estructural de las instituciones españolas", apunta el catedrático de ciencias políticas de la Universidad de Göteborg, Víctor Lapuente. "Eso deriva de unas instituciones fuertemente politizadas y dominadas por los partidos que gobiernan en cada momento, desde los ayuntamientos hasta las comunidades autónomas y el gobierno español", subraya. En el caso del poder judicial, se necesitan tres quintas partes del Congreso y tres quintas partes del Senado para renovar a los miembros. Una situación imposible de desbloquear si no es con el concurso de los dos principales partidos estatales. Y aquí es donde el PP tiene pocos incentivos para moverse: el reparto actual le beneficia respecto a la situación que tendría si se renovara.

Lapuente reconoce que índices como el de The Economist o el que hace la misma Universidad de Göteborg no son barómetros perfectos de la democracia, pero sí que detectan patrones cuantitativos o cualitativos y acostumbran a coincidir a la hora de clasificar los estados. Él es responsable directo del European Quality of Government Index (EQI), elaborado a partir de entrevistas a ciudadanos de los diferentes países de Europa. La última edición se publicó el año pasado y el estado español tampoco sale nada bien parado, especialmente Catalunya, que se sitúa a la cola en cuanto a la percepción ciudadana en diferentes ámbitos: la corrupción del sector público y la imparcialidad en el ámbito policial y educativo, entre otros.

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