Unionismo

¿Cómo ha evolucionado Societat Civil Catalana, la entidad que reaparece ahora contra la amnistía?

La organización que convoca este domingo una manifestación en Barcelona contra el olvido penal y la autodeterminación intentó sin éxito ser el Òmnium españolista

BarcelonaEl unionismo ha vuelto a volcarse en la calle este domingo contra la amnistía y la autodeterminación, dos claves de la negociación de los independentistas con Pedro Sánchez. Lo hace de la mano de Societat Civil Catalana (SCC), una entidad que ha ido perdiendo protagonismo desde 2017, cuando se manifestaron contra el "golpe" independentista. Ahora reaparece en Barcelona después de un periplo en el que se ha visto afectada por la desmovilización y la pérdida de aliados políticos, como el PSC –que se ha distanciado de ellos y en esta protesta no participará–. ¿Cómo ha evolucionado la organización?

La imagen de unidad se ha esfumado desde el 2017, cuando lograron reunir a 350.000 personas precisamente el 8 de octubre, entonces contra el referéndum de unos días antes y contra la posible declaración de independencia (una manifestación recordada, entre otras cosas, por la intervención de un histórico socialista como Josep Borrell, defendiendo "desinfectar" el independentismo para encontrar una solución). El PSC continuó acudiendo todavía a las citas de 2018 y 2019, pero cada vez más lejos de los postulados de la entidad. El españolismo ha tenido dificultades desde entonces para movilizar a la gente y el éxito de la manifestación de este domingo es una incógnita, a pesar de que los principales líderes de los partidos estatales de derechas se hayan volcado: el unionisme solo había organizado dos autobuses desde fuera de Cataluña hasta el jueves, uno en Madrid y otro en Navarra.

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El vicepresidente de la asociación, Álex Ramos, explica que han mantenido "actividad continua aunque no sea de grandes movilizaciones". Defiende que la función de "dar voz a los catalanes que se sienten españoles" está vigente y avisa de que el partidismo y la "polarización" entre el movimiento "constitucionalista" son dos males que deben afrontar. En el contexto actual, pide "priorizar el interés general" con un pacto entre los dos grandes partidos estatales, PP y PSOE, o acudir a elecciones. Con la amnistía sobre la mesa y sobrevolando la autodeterminación, SCC cree que ha llegado el momento de volver masivamente a la calle, pero son conscientes de la desmovilización, que también recuerdan que se ha instalado entre las filas independentistas.

La entidad no logró hacer realidad el propósito de ser el Ómnium unionista en cuanto al número de socios –ahora tiene alrededor de medio millar, mientras Òmnium, más de 180.000–, pero sigue queriendo ser movilizadora. En estos años, ha atravesado problemas económicos, ya sin las donaciones en los momentos álgidos –con grandes empresas implicadas que daban cientos de miles de euros mayoritariamente a través de la aliada Fundación Joan Boscà–. Se sumó la turbulenta presidencia de José Rusiñol –con irregularidades contables– y acabó con un ERTO en el 2020. Uno de los campos de batalla ha sido la lengua, para cargar contra la inmersión lingüística y reclamar el castellano en la escuela. También han cargado contra los indultos y las "cesiones" al independentismo, si bien en el 2019 el entonces presidente Josep Ramon Bosch les avaló "si se arrepentían". La actual presidenta, Elda Mata, debe afrontar una nueva etapa política incierta.

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División partidista

Entre los partidos que se han vinculado históricamente al unionismo hay grandes matices. La portavoz de Ciutadans en el Parlament y ex delegada de SCC en Madrid, Anna Grau, sostiene que "el espacio se ha fragmentado", con más asociaciones y partidos, y "hay desconfianza mutua y falta de consenso", lo que ha perjudicado la "nitidez". "Su evolución es proporcional a los desafíos soberanistas de cada momento", explica el secretario general del PP, Santi Rodríguez, quien señala que el denominador común básico de la Constitución y el ordenamiento jurídico "es el motivo del éxito" de SCC . En cambio, el portavoz de Vox, Joan Garriga, defiende "el españolismo" como la argamasa entre ellos. El PSC se desmarca de este bloque identificado con la derecha, si bien SCC sostiene que tiene buenas relaciones con el partido. Pese a que su vicepresidente confía en una futura presidencia de Salvador Illa, que define como "constitucionalista de futuro", fuentes del partido explican que la colaboración ha sido más bien "puntual" y se sienten más cómodas en la defensa de un modelo federal y la estrategia de pacto que en el único objetivo antiindependentista.

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Donde sí coinciden PP, Cs, Vox y SCC es que la gente no percibe tanto el peligro de la amnistía como la DUI del 2017 y que es necesario hacer "pedagogía" al respecto. Pero no están de acuerdo en cómo llamarse –a Vox no le gusta el término constitucionalismo porque "España es previa" y Anna Grau prefiere el término "partidos normales"–.