El exconsejero de Pujol a quien el Papa ha premiado por salvar la Iglesia en Almería
Xavier Pomés se ha dedicado los últimos cuatro años a poner en orden la diócesis de forma desinteresada: "Nos ha dado un respiro sin cobrar ni un duro"
BarcelonaEsta semana el papa León XIV ha decidido conceder la medallaPro Ecclesia et Pontifice al exconsejero de Gobernación e Interior en diversos gobiernos de Jordi Pujol (1995-2002), Xavier Pomés (Barcelona, 1948), por haber salvado las finanzas de la Iglesia católica en la diócesis de Almería, que estaba en la ruina. Aterrizó allí en 2022 en una complicada misión que ha resultado del todo fructífera. El éxito de quien es presidente del patronato de la Fundación Pere Tarrés le ha comportado la distinción más alta que concede el Santo Padre, a petición del obispo almeriense, Antonio Gómez Cantero.
El vicario general de Almería, Ignacio López, explica en conversación con el ARA cómo Pomés les sacó del pozo con su cargo de ecónomo diocesano: "Ha hecho un trabajo espectacular de forma totalmente desinteresada; nos ha dado un respiro muy grande", sostiene. Y añade que "no cobró ni un duro": "Fíjate el nivel de generosidad". En términos numéricos, el paso de Pomés por Almería ha sido una bendición; comenta que tenían una deuda de 25 millones de euros y que ahora es de solo 5 –el presupuesto anual era de cinco millones y actualmente es de seis–. La situación había sobrepasado todos los límites y se veían ahogados: "Rozábamos el pago de 900.000 euros al año solo en intereses. Vendíamos patrimonio y no dábamos abasto", remata. El principal crédito era con el Banco Santander, de 11 millones. Al plan de Pomés le acompañó una ayuda caída del cielo: una donación anónima de diez millones por parte de un empresario, que contribuyó a la reducción de la deuda, que ahora es de veinte millones menos.
Pero ¿cómo llegó? Pocos meses después de asumir el cargo de obispo, Gómez Cantero pidió consejo a la Conferencia Episcopal Española –entonces bajo la batuta del arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella– para enderezar una situación catastrófica. En ese momento, le recomendaron que hablara con Pomés, que tenía experiencias críticas, como la gestión de los hospitales de Sant Joan de Déu en América Latina. Omella le dio apoyo y el obispo se lanzó de cabeza.
Cuatro años de trabajo
Durante estos cuatro años, Pomés ha frecuentado mucho el alojamiento de las dependencias episcopales, donde su principal contribución ha sido el refinanciamiento de la deuda: "Ha viajado mucho a Almería, ha dedicado mucho de su tiempo, sacrificio personal y familiar, ha conocido mucha gente que le ha cogido estima, del clero, de la curia, de los empresarios". Una "gratitud" para quien llaman "don Xavier", que impuso desde el primer momento "la contención del gasto en lo que es secundario" y una política "de ahorro firme". También se ha vendido "patrimonio improductivo" y se ha alquilado una parte: por ejemplo, impulsó la venta de uno de los dos edificios de la curia, al considerar que con uno era suficiente, y se ha centralizado todo en el palacio episcopal; pero también ha vendido casas, inmuebles, solares e incluso una escuela, en este caso a la orden de los marianistas. "Tuvo vista para poner en venta y negociar muy bien los precios", recuerda el vicario. La tercera línea consistió en ser el "corcho" de los bancos para "gestionar un refinanciamiento con menor interés".
Pomés, médico de profesión, que también tuvo altos cargos sanitarios en el ejecutivo de Artur Mas, cogió la misión que ha acabado con el primer premio a un catalán del actual pontífice, que aterrizará este junio en Barcelona. La medalla fue instituida por León XIII en 1888 y sirve para destacar el servicio "fiel y relevante" de clérigos y laicos a la Iglesia.