La gran oportunidad de Feijóo

El PP se enfocará en proyectar una imagen de "gestión y rigor" después del accidente ferroviario de Toledo

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con los vicesecretarios Alma Ezcurra y Juan Bravo en la reunión sobre infraestructuras

Madrid / BarcelonaA principios de esta semana, el PP tenía previsto centrar su discurso preelectoral en la seguridad. De ahí que, el día del accidente ferroviario de Toledo, Alberto Núñez Feijóo estuviera en Barcelona. Los populares habían convocado a los medios de comunicación al mediodía en la plaza Urquinaona para visitar los comercios afectados por los saqueos. El mensaje, que ya había desplegado el día anterior desde Madrid, era que solo un gobierno de los populares podía garantizar "el orden" y la contundencia ante los disturbios. Ahora bien, el choque entre el AVE y el Iryo en la línea Madrid-Andalucía cambió todos los planes. Feijóo volvió a toda prisa hacia la capital española y a las 16.15 h convocaba a la prensa en la sede del partido en la calle Génova para reaccionar a la tragedia.

Toda la agenda del líder popular, no solo la de estos días de luto, sino la de las semanas que quedan hasta el 29 de noviembre, ha quedado alterada. Como también lo ha hecho la estrategia del partido de cara a los comicios. Si bien en Génova evitan hablar todavía del impacto en las encuestas que puede tener este accidente, que pone contra las cuerdas al gobierno español, es evidente que uno de sus efectos políticos es que mejora las perspectivas de la derecha a quien todos los sondeos, salvo el CIS, ya daban como ganadora. El señalamiento generalizado al ministro de Transportes, Óscar Puente, uno de los principales activos del PSOE, sumado de paso al desprestigio del presidente español, Pedro Sánchez, ante los "inasumibles" accidentes ferroviarios de Adamuz y Toledo, en sus propias palabras, suponen la gran oportunidad de Feijóo para derrotar al líder socialista. Precisamente cuando las últimas encuestas apuntaban a un crecimiento del PSOE, que había recuperado terreno.

"La imagen ahora es gestión y rigor", explican desde el equipo del presidente del PP sobre el planteamiento tras la tragedia. Feijóo no retomará con normalidad su agenda hasta el lunes. Este fin de semana no participa en ningún mitin y este viernes sí tuvo un acto, pero estaba centrado en el accidente y en un formato pensado para proyectar esta imagen presidencial desde la sobriedad. Reunió en la sede del partido a un grupo de expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios. En un atril situado en medio de dos mesas donde se sentaban algunos de los participantes de la reunión, con las banderas española y europea con crespones negros de fondo, Feijóo se erigió en el garante de la "seguridad" del sistema ferroviario.

Fuentes de Génova remarcan que el objetivo es que quede claro a los votantes que el 29-N lo que está en juego es la elección del próximo ministro de Transportes. "¿Quieren que lo vuelva a nombrar Sánchez, con más de cien muertos a sus espaldas, o que lo haga Feijóo?" Si hasta el momento del accidente el PSOE había apostado por transmitir una imagen ilusionante con gestos como el beso entre Sánchez y su mujer o la aparición en La revuelta y en el pódcast feminista Keep it cutre, ahora en el PP ven cómo a los socialistas se les gira en contra la estrategia y reivindican el perfil más serio e, incluso más "aburrido", de Feijóo."Gestión, gestión y gestión". Un marco con el cual el expresidente gallego se siente más cómodo y que es la receta a seguir porque, plantean en la dirección del PP, el accidente demuestra que Sánchez ha fallado en lo que es realmente importante y es que el Estado funcione.

'Reset' a partir del lunes

Feijóo evidenciará que el accidente de Toledo supone un reseteo con la convocatoria del comité ejecutivo nacional del PP, el máximo órgano entre congresos y al cual asiste la plana mayor del partido, incluidos los barones territoriales, este lunes. Servirá para lanzar el nuevo mensaje de la formación después de que el drama haya dado la vuelta a una campaña que en Génova ya tenían muy pensada y definida. Ahora habrá que repensarla y ver, a medida que pasen los días, dónde puede perder más fuelle el PSOE y qué escaños fluctúan más. Además, con este formato, también se evita que el arranque posterior al duelo sea con un mitin en un contexto que conduce más bien al "recogimiento".

Efectos limitados?

Ceuta marcó la actualidad del verano y el desahucio de Maricarmen Abascal generó la oportunidad para que el PSOE pasara página del tema migratorio y convocara elecciones en un momento que pensaba que podía ser más propicio. Sin embargo, queda superado, al menos de momento, por la onda expansiva de la tragedia de Toledo. Lo que todavía hay que calibrar es el efecto que puede tener en el comportamiento electoral de los ciudadanos. ¿Se puede comparar, por ejemplo, a los atentados de Atocha de 2004? Los expertos prevén un impacto, aunque menor, en la campaña. Oriol Bartomeus, politólogo e investigador del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS), asegura que afectará "el tono de la campaña, la agenda y los temas". Lejos de cualquier carácter festivo, las próximas semanas, tal como ya avanza el PP, adoptarán "un tono solemne y contenido".

Hay similitudes entre el final de legislatura de Sánchez y el de la segunda legislatura de Aznar: ambos llegan a las elecciones con causas judiciales abiertas y un acontecimiento que marca la agenda. Sin embargo, Bartomeus no lo considera un punto final. A diferencia de 2004, cuando el 11-M tuvo lugar un jueves y las elecciones se celebraban tres días después, ahora queda un mes para el 29-N. "Las noticias tienen la vida que tienen y, aunque estamos a 48 horas del accidente, la noticia se irá diluyendo", explica. La huelga general, el 25-N, la crisis de la vivienda o Blocus son otros elementos que marcarán la campaña. El PP usará la noticia, pero su impacto "se atenuará con los días".

Ni Bartomeus ni Lluís Orriols, politólogo e investigador de la Universidad Carlos III, se atreven a anticipar las consecuencias electorales. Orriols apunta, sin embargo, a un posible movimiento de entre uno y dos puntos porcentuales del voto. La gestión de la crisis y, sobre todo, "la asunción de responsabilidades" pueden condicionar la opinión pública. Según el investigador, la tragedia de Toledo obliga al PSOE a pasar de una campaña ofensiva a una defensiva, hecho que "afecta a los ritmos y a la capacidad de movilización".

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