23-F

"Las lecciones del 23-F nos protegen de errores del pasado": La Moncloa publica la orden de desclasificación en el BOE

Más de 150 "documentos, informaciones, datos y objetos" sobre el intento de golpe de Estado se harán públicos este mediodía

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Barcelona / MadridEsta semana se han cumplido 45 años del intento de golpe de Estado del 23-F y el gobierno español ha decidido que era el momento de desclasificar la documentación que hace años que se guarda con llave. La orden para el levantamiento del secreto ha sido publicada a primera hora de este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE), donde se justifica la necesidad de hacer públicos los "asuntos, documentos, informaciones, datos y objetos" relativos al alzamiento militar liderado por Antonio Tejero, Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch. Se trata de 153 "unidades documentales" que este mediodía, según la previsión del gobierno español, ya estarán disponibles para su consulta a través de la web de la Moncloa.

"Comprender las lecciones del 23-F contribuye a la protección de nuestra sociedad ante la repetición de errores del pasado y refuerza la calidad de nuestro sistema democrático", defiende el gobierno Sánchez en la orden de desclasificación publicada en el BOE, que ampara la decisión en los derechos a la libertad de información, a la comunicación y a recibir una información veraz, así como el derecho de acceso de la ciudadanía a los archivos y registros administrativos. El documento destaca, además, que el hecho de que haya pasado casi medio siglo desde el 23-F elimina el "riesgo" de que la desclasificación pudiera tener para la seguridad y defensa del Estado.

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El ejecutivo también recuerda que otros países del entorno, como Italia y Grecia, han desclasificado recientemente "archivos sensibles" para "favorecer una comprensión más completa de su historia", y que en 2012 Alemania hizo pública la transcripción de una reunión privada entre su embajador y Juan Carlos I precisamente sobre el 23-F. "El conocimiento de nuestra historia colectiva no puede depender de la información que revelen otros Estados: los ciudadanos tienen derecho a acceder a su pasado a través de las propias instituciones", reivindica el gobierno español, que también justifica la medida por las peticiones reiteradas de la comunidad académica y periodística y la de numerosos partidos parlamentarios.

El Congreso, pendiente

Donde precisamente no ha pasado desapercibida la desclasificación de este miércoles es en el lugar de los hechos del 23-F. En el Congreso, la decisión del gobierno español ha marcado un nuevo cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. El líder de los populares ha asegurado que "desclasificará" la gestión de Sánchez si llega a la Moncloa y se ha referido a todas las polémicas que rodean al ejecutivo de Sánchez y a su entorno y que el PP utiliza como dardos: "Desclasificaremos los contratos que han acabado en comisiones", ha dicho Feijóo en referencia a los frentes judiciales que acorralan a los socialistas por presunta corrupción. "No tendremos que esperar 45 años para saber qué ha hecho su gobierno, porque no pasarán 45 días desde el cambio de gobierno para saberlo", ha reiterado Feijóo.

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Sánchez, que le ha recriminado el tono "desafortunado", no ha dudado en burlarse de su intervención: "Me lo imagino delante del espejo leyendo [la intervención] y preparando estas mentiras [...] Por una cosa que usted tiene que hacer una vez a la semana". Sánchez le ha reprochado las lecciones y ha aprovechado, también, para recordar las polémicas que salpican a los populares, empezando por el papel de Carlos Mazón en la dana de Valencia, a quien la jueza acaba de imputar. "En lugar de política para adultos, [usted hace] política para ultras", le ha aseverado Sánchez a Feijóo.

Mientras tanto, EH Bildu le ha vuelto a recriminar al gobierno español que solo desclasifique los documentos vinculados al 23-F. "Es una reivindicación histórica, pero no es suficiente", le ha trasladado la portavoz del partido abertzale, Mertxe Aizpurua, a Sánchez. Como el resto de socios del bloque de investidura, los independentistas vascos celebran la decisión, pero le piden al gobierno ir más allá y, sobre todo, acabar con la ley franquista de secretos oficiales.

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El papel de Juan Carlos I

Quedan todavía muchas incógnitas por resolver para entender cómo se gestó aquella operación militar de hace 45 años, quién la conocía y por qué fracasó. Bien, hay un interrogante que hace años que planea sobre el Estado y que, a día de hoy, queda todavía por resolver. ¿Qué papel jugó el rey Juan Carlos I?

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Una de las estampas históricas de aquella jornada fue el discurso del monarca: de madrugada y vestido de capitán general, Juan Carlos se pone al frente de las cámaras para pedir "serenidad" y, para disipar cualquier "confusión", dejar claro que ha ordenado a las autoridades civiles y militares preservar "el orden constitucional". Antes, sin embargo, pasó el día haciendo llamadas, después de unas semanas marcadas por la dimisión de Alfonso Suárez como presidente del gobierno español y el primer pleno de investidura fallido de Leopoldo Calvo-Sotelo. Algunas de las llamadas se conocen, como la que mantuvo con el entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol, a quien dirigiría una frase –"Tranquilo, Jordi, tranquilo"– que acabaría haciendo fortuna. Otras se han mantenido en total opacidad.

De todas aquellas llamadas, hay una que es clave. Mientras el teniente coronel Antonio Tejero asalta el Congreso y el teniente general Jaime Milans lanza una ofensiva militar sobre Valencia, el general Alfonso Armada, tercera pata de la operación del golpe de Estado, descuelga el teléfono y marca el número de la Zarzuela. Armada no es cualquier militar: había sido instructor del rey y fue secretario general de la Casa Real hasta 1977. Diferentes reconstrucciones periodísticas e históricas lo dibujan como un militar con ínfulas de poder político, que había querido liderar un gobierno de concentración que dejase fuera a los partidos nacionalistas.

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¿De qué hablaron el rey y Armada el 23-F? El relato más oficial disponible hasta ahora es el que emergió durante el proceso judicial contra los treinta condenados por el golpe de Estado, con penas de hasta 30 años de prisión para Tejero, Milans y Armada. Durante la instrucción, el que era durante el 23-F el secretario general de la Casa Real, Sabino Fernández, dijo que había habido una conversación entre el rey y Armada y que, después, Juan Carlos I le pasó el teléfono. Armada le habría dicho entonces que estaba dispuesto a "sacrificarse" y ocupar la presidencia del gobierno español para evitar un "final sangriento". Fernández se limitó a decirle que, si lo hacía, no podía reivindicar la acción en nombre del rey. Pero también quiso dejar claro, en su testimonio, que la idea de que el general fuera al Congreso no "partió" de él. "No me correspondía facultad decisoria alguna y en todas las ocasiones actué por orden y en nombre de su majestad", afirmó.

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¿Quién dio la orden?

¿Fue, pues, el rey, quien lo hizo? Sabino Fernández no lo pudo aclarar, porque no se le citó como testigo en el juicio oral. La versión oficial que aparece en la sentencia es que esta autorización vino del general José Gabeiras, jefe del estado mayor. Bien, lo que Juan Carlos I recoge sobre este episodio en sus memorias tampoco coincide con lo que dijo Fernández. Según el relato del emérito, lo que transmitió a Armada fue lo siguiente: "No te doy ningún permiso, y no vayas allí [al Congreso] en mi nombre". Tampoco hay constancia de las reuniones que Armada –indultado después de cinco años en prisión– pudo mantener con el monarca alrededor de aquellas fechas.

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Todavía hay una información más que apunta la idea de que los hechos no fueron tan bien como Juan Carlos recogió en su libro, Reconciliación. Son unos audios de los años 90 donde se le oye comentar la jugada con su amante Bárbara Rey, publicados por OKDiario: "Me río, cariño, de Alfonso Armada. Siete años de prisión, se ha ido a su casa pateral en Galicia y el tío nunca ha dicho ni una palabra".

La versión de los condenados por el 23-F deja todavía menos espacio a la interpretación. Durante el juicio del 23-F, Milans declaró que Armada, Tejero y él –y otros que no quiso mencionar– habían preparado el golpe por "patriotismo" y que Armada les había prometido que el rey estaba al corriente. Con el paso de los años, Tejero fue más explícito sobre el supuesto papel del rey en el golpe, ratificando el relato de Milans y yendo más allá: "Yo al rey Juan Carlos lo jodí vivo. Él tenía preparado con el general Alfonso Armada un gobierno a su gusto. Pero hacía falta un militar que diera el golpe. Ese fui yo", dijo en una entrevista telefónica concedida a El Español. Tejero, que en el momento de conceder esta entrevista tenía 91 años, argumentó que se negó por la voluntad de incluir en ese gobierno también a partidos de izquierdas.