Lecciones de la "invasión" de Ceuta

MadridEste ha sido –o quizás deberíamos decir que aún está siendo– un final de curso de drama y locura. Los incendios en diversas provincias y los hechos de Ceuta dan escalofríos. Nos estábamos acostumbrando a ver las imágenes cotidianas de cientos de personas acogidas en polideportivos mientras esperaban angustiadas noticias sobre el fuego y sobre su casa y sus pertenencias, cuando nos han asaltado imágenes aún más duras, como las de las decenas de miles de inmigrantes –sobre todo jóvenes, muy jóvenes– pasando de Marruecos a Ceuta, en lo que el mismo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado de "violación de la integridad territorial de España". Una situación de emergencia, sin duda, que ha provocado reacciones de todo tipo. Y es aquí donde encaja la idea de la locura, por la capacidad que esta situación y estas imágenes tienen de disparar los comentarios y las iniciativas más bárbaras e inaceptables.

Es evidente que ningún país puede admitir la entrada ilegal de cincuenta mil inmigrantes en pocas horas. Y menos una ciudad como Ceuta, donde viven 84.000 personas y donde es lógico que durante las primeras horas hubiera gente que no se atrevía a salir de casa. Pero la reacción de miedo y autoprotección que este hecho ha provocado en los gobiernos de diversos países de Europa –especialmente en Italia y Finlandia– me resulta injustificable. Mientras tanto, el fatuo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó esta crisis para reivindicar su política de inmigración, afirmando que debemos "recordar estas imágenes" porque "esto seremos nosotros dentro de tres años si el bando equivocado llega al poder", es decir, "si los demócratas llegan al poder", un momento en el que los ciudadanos norteamericanos "no vivirán una vida muy buena".

Cargando
No hay anuncios

Aparte de utilizar para consumo interno la violación fronteriza en Ceuta, el departamento de Estado redondeó la operación propagandística de Trump anunciando que se estaban considerando "acciones para defender a los norteamericanos tanto del país como del extranjero de esta amenaza, y estamos listos para ayudar a otros aliados europeos que consideren opciones similares". No sé si esto es realmente un mensaje de amistad con España. Lo dudo mucho. La ayuda que sería importante del gobierno de Washington debería ser influir en el rey de Marruecos y las autoridades de ese país para que dejen de jugar con fuego con respecto a las relaciones con España. La política interna también tiene episodios de locura, pero se equivocaría quien pensara que estamos en una situación que pueda recordar la de los años setenta, es decir, a las postrimerías del franquismo.

Donald Trump ya puede guardarse su solidaridad hipócrita ante la "invasión" de Ceuta. Y los socios europeos ya pueden espabilar si no quieren volver a perder el liderazgo en la defensa de los intereses de la misma Unión Europea. Restablecer políticas de control de fronteras y ceder a la tentación de inaplicar el tratado de Schengen sobre libertad de circulación por los hechos de Ceuta no tiene ningún sentido; es una reacción casi histérica y desproporcionada que solo revela la inconsistencia de algunos dirigentes. La piña con España debería venir del apoyo a la autonomía europea, que tanto cuesta defender en temas como la guerra de Ucrania y la de Oriente Medio y el Irán.

Cargando
No hay anuncios

La necesidad de esta respuesta aún es más clara escuchando al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, que por un lado ha expresado su apoyo a España diciendo que "los Estados Unidos están del lado del pueblo de España, y de todos los europeos, ante esta violación flagrante de su soberanía y de los derechos humanos". Pero, por otro lado, ha añadido que "este incidente inaceptable es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del gobierno español para facilitar y promover la inmigración ilegal masiva hacia Europa". El mismo Trump remató la jugada en una reunión con miembros de su equipo en Camp David, donde se refirió a las próximas elecciones de medio mandato en los Estados Unidos, para asegurar que "si no estamos en el poder, nuestro país sufrirá una invasión de tal magnitud que la situación en España parecerá insignificante". Quién se acuerdaya que fue otro norteamericano, el papa León XIV, que hace pocos meses, en junio pasado, dijo durante su visita a España, en Canarias, que Europa "no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas". También fue el mismo Robert Prevost quien reclamó, en su visita al puerto de Arguineguín, también escenario de muchos dramas, "una cooperación eficaz y perseverante" de toda la comunidad internacional ante los movimientos migratorios. Paralelamente, estaba entrando en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo, acuerdo que consagra el principio de retención en la frontera y permite a los países liberarse de acoger la cuota de refugiados que les corresponde para ayudar a los países receptores. Lo pueden hacer si abonan 20.000 euros por persona.

La dimensión "humanitaria"

Una sensibilidad diferente quisieron mostrar Pedro Sánchez y la ministra de Defensa, Margarita Robles, para referirse a la dimensión "humanitaria" de la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta, entre los cuales ya se han contabilizado más de sesenta muertos. Pero al mismo tiempo han dejado claro que se actuaría con contundencia para recuperar la normalidad. Es inútil reproducir las polémicas sobre la legalidad o no de las expulsiones en caliente. No hay nadie que pueda gestionar una entrada de cincuenta mil o más personas como un conflicto puntual de fronteras, y se ha iniciado una actuación administrativa individualizada para cada inmigrante para resolver su situación. Sánchez y Robles ya dijeron que habría devoluciones a Marruecos, como finalmente ha pasado.

Cargando
No hay anuncios

También explicaron que el gobierno ha decidido instalar boyas y otros elementos de contención en el mar para garantizar el control de la frontera. La condición de la ministra de Defensa como magistrada del Supremo le es muy útil a Sánchez en circunstancias como esta. La opinión de Robles tiene un peso especial cuando se está citando la jurisprudencia de este alto tribunal como un supuesto freno a las expulsiones en caliente de inmigrantes. Sin duda, no lo será en este caso. Y una última recomendación. También sobre Marruecos y Ceuta y Melilla nos iría mucho mejor a todos si el gobierno y el PP fueran capaces de dialogar y compartir estrategias en materia de política internacional.