Tribunales

“Me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y después cada uno me dice como quiere”

El expresidente español dice que es "absolutamente falso" que él destruyese pruebas de la caja B del PP

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San Fernando de HenaresNueve años después de testificar por el caso Gürtel, Mariano Rajoy ha vuelto a la Audiencia Nacional para declarar por el caso Kitchen. Ha llegado a San Fernando de Henares a las 9.40 horas en coche y ha accedido a las dependencias judiciales por el parking. Ha estado respondiendo durante treinta minutos, en una declaración que ha comenzado protagonizada por monosílabos y evasivas y que ha acabado con tres alegatos desmarcándose de los hechos y echando una mano a las defensas de los acusados. La frase estrella ha llegado nada más arrancar, durante el interrogatorio de la abogada del PSOE, que le ha preguntado si él era M. Rajoy, El Asturiano o El Barbas: "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y después cada uno me llama como quiere, pregúntaselo a ellos". Después de este primer lucimiento, se ha dedicado a negarlo todo categóricamente. "¿Le entregó a Bárcenas un sobre con el remanente de la caja B? ¿Introdujo en la trituradora la última página de los papeles de Bárcenas? ¿Tiene conocimiento de que Bárcenas fuera presionado o intimidado por orden de responsables del partido?", ha preguntado la abogada del PSOE. Son tres cuestiones que el extesorero del PP aseguró el lunes que declaró como testigo. "Absolutamente falso", se ha limitado a contestar Rajoy en las tres ocasiones.

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Más tarde, el abogado de Podem le ha preguntado si temía que Luis Bárcenas pudiera tener "grabaciones comprometedoras" de él o de alguien del partido. Hace tres días, el extesorero del PP dijo que tenía un audio de Rajoy y un audio de Javier Arenas, que había sido número dos de los populares con José María Aznar. "Mi tranquilidad era total y absoluta", ha contestado Rajoy. "No creo que las hubiera. Si las hubo, las habría dado a conocer como dio a conocer muchos otros documentos", ha añadido.

Finalmente, ha negado que hubiera "ninguna operación política" para espiar a Bárcenas o robarle información, sino una "operación policial" con el objetivo de "encontrar el dinero" del extesorero del PP y "averiguar quiénes eran sus testaferros" y que está "convencido" de que la operación policial "se adecuó totalmente a la legalidad". Pero él no tenía constancia: "Ni el ministro, ni el secretario de Estado, ni el presidente del gobierno español está en las operaciones policiales".

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Rajoy niega que hubiera ninguna "operación política" y asegura que no sabía ni que había una policial

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Después de que declarase, el PP de Alberto Núñez Feijó ha cerrado filas con Mariano Rajoy. "El tiempo y la justicia le darán la razón sin ningún tipo de duda", ha afirmado el vicesecretario popular Elías Bendodo. En cambio, el PSOE ha lamentado que la "severa amnesia" del expresidente español es "indecente" y ha reclamado "explicaciones" a Feijó: "Debe dar explicaciones y asumir responsabilidades y debe aclarar si exigirá a Rajoy que abandone el PP", ha verbalizado la secretaria de organización socialista, Rebeca Torró.

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Cospedal pidió ayuda a Villarejo para saber si el PP era espiado

El otro plato fuerte del día ha sido María Dolores de Cospedal, que era la número dos del PP. Ha reconocido que tuvo una decena de encuentros con José Manuel Villarejo que "siempre eran a iniciativa de él" y que solían ser en su despacho de la calle Génova, excepto una que mantuvieron en un bar del centro de Madrid. Ahora bien, posteriormente, quien fue su jefe de gabinete, José Luis Ortiz Grande, la ha contradicho: ha asegurado que "a veces" era Cospedal quien "pedía la cita" –a pesar de que "generalmente" el paso lo daba Villarejo– y ha afirmado que tiene constancia de una reunión entre ambos en el ministerio de Defensa –ella fue ministra de noviembre de 2016 a junio de 2018, años después de los hechos que se están juzgando–.

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María Dolores de Cospedal ha negado que hiciera algún "encargo" a Villarejo y ha dicho que le hacía "preguntas". "Recibirle y escucharle era mi obligación", ha justificado. ¿De qué hablaban? A pesar de los audios que acreditan cómo movían los hilos en el seno de la operación Cataluña, ha relatado que hablaban de "filtraciones" de un sumario que eran "perjudiciales" para Rita Barberá –que era alcaldesa de Valencia y "muy amiga" suya– y de la "sospecha más que fundada" de que los populares eran "espiados, seguidos u observados" por "alguien que tenía que ver" con el ministerio del Interior, que en aquel momento estaba liderado por Alfredo Pérez Rubalcaba.

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Cospedal, sobre las reuniones con Villarejo: “Teníamos la sospecha más que fundada de que en el PP éramos espiados”

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Más allá de esto, Cospedal ha negado que estuviera informada ni del presunto espionaje a Luis Bárcenas ni de la captación como confident del chófer del extesorero del partido, Sergio Ríos. "Ni me consta ni era normal que me constara. Yo no tenía nada que ver con el ministerio del Interior", ha respondido. "Yo incluso dudo que esto fuera así", ha llegado a decir en otro momento. Por otra parte, ha presentado al exministro Jorge Fernández Díaz, el principal acusado por el caso Kitchen, como una persona "recta e íntegra" que "ha sufrido mucho". Y, en cierto modo, ha aprovechado para hacerse una enmienda a la totalidad por haberse relacionado con Villarejo: "Si todos tuviéramos una bola de cristal, seguramente actuaríamos de otra manera. [...] A toro pasado, las cosas son diferentes".

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Cospedal estuvo investigada en esta causa durante dos meses, pero el juez Manuel García-Castellón la acabó eximiendo porque no estaba "debidamente justificada" su participación en la operación y se remitió al derecho de reunión: "Ninguna persona puede ser sospechosa de ningún delito por el hecho de haber mantenido contacto o haberse reunido con José Manuel Villarejo".

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Las cajas de Bárcenas en Génova

Un elemento que ha aparecido en las declaraciones de Rajoy y Cospedal han sido las cajas que dejó Bárcenas en su despacho en la sede del PP de la calle Génova cuando lo echaron del partido. Él también relató este episodio y explicó que su chófer, Sergio Ríos, recogió todas las cajas con sus papeles y las llevó al taller de restauración que tenía su mujer. Ahora Rajoy y Cospedal se han aferrado a los tiempos que la documentación permaneció en Génova para excusarse. "Los documentos con los que después amenazaba estuvieron dos meses en la sede del partido. Si hubiéramos querido verlos, fíjese usted... Me pareció muy llamativo", ha explicado el expresidente del gobierno español. Y Cospedal ha dicho que eran 27 cajas. Ella trasladó al abogado del extesorero del partido que era necesario que las fueran a recoger. "Si no vienen a buscarlas, ya le puedes decir [a Bárcenas] que lo pondré todo en la calle", ha recordado haber dicho ante la tardanza. El PP prohibió la entrada de Bárcenas a Génova en enero de 2013 y no se llevaron las cajas hasta el 14 de marzo.

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De nuevo, los dos interrogatorios han estado copados de interrupciones de la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, a las preguntas de la abogada del PSOE. "Hoy lo protestaré todo", ha avisado cuando hacía pocos minutos que preguntaba a Mariano Rajoy. Y la jueza se ha enfadado. Más tarde, las dos también se han enzarzado hablando de Rita Barberá. "Desgraciadamente fallecida. [...] Que también formaba parte de la Gürtel", ha dicho Gloria de Pascual. "Este comentario sobra en una persona que está muerta", le ha reprochado la magistrada.