"En la Moncloa no hay ratas; en Downing Street y en el Elíseo yo he visto"
Pedro Sánchez profundiza en su oposición a Donald Trump en el pódcast político progresista más seguido y prestigioso de la anglosfera
Londres"En La Moncloa no hay ratas. En Downing Street y en el Elíseo sí, yo he visto". Más datos sobre política de la M-30: los tan habitualmente injuriados taxistas de Madrid, al menos los dos que llevaron la semana pasada a un tal Alastair Campbell al llegar a la capital española, creen que Pedro Sánchez aún tiene cuerda para rato. El primero le dijo: "Es el mejor presidente que hemos tenido nunca, y ya empezaría a ser hora de que nos diéramos cuenta". Y el segundo: "No me importa lo que digan las encuestas, volverá a ganar". Ya lo ven. No todos oyen la Cope o Libertad Digital. Hay quienes quizá tienen la SER a todas horas, y podrían hacer más cameos en películas de Almodóvar que en las de Torrente.
¿Quién es Alastair Campbell y por qué sabe tanto de ratas entre los pasillos del poder? Porque se ha paseado mucho. Y porque, entre otras razones, ya había visitado La Moncloa –"Una verdadera pinacoteca", dice– y el Elíseo de la mano de Tony Blair. Campbell, sin más, es un veterano de la aldea de Westminster. Ex spin doctor de Blair que, para simplificarlo mucho, tuvo que dejar el cargo en 2003 a raíz de las manipulaciones groseras del gobierno laborista sobre las –inexistentes– armas de destrucción masiva que condujeron a la Guerra de Irak. Junto con Rory Stewart, exdiputado del Partido Conservador británico y brevemente ministro a finales del gobierno de Theresa May (2019), han colgado este lunes una hora de conversación con el presidente del gobierno español para su show The rest is politics.
Se trata del pódcast político más prestigioso y seguido del Reino Unido, y posiblemente de toda la anglosfera, al menos de la no trumpista. Creen ingenuamente que es posible un mundo y una política diferentes. Dentro de un orden y sin radicalismos. El orden que el Brexit, Donald Trump, los populismos y la sociedad digital han hecho añicos.
Campbell y Stewart fueron a Madrid para comprobar, motu proprio, si Pedro Sánchez es el líder global y némesis de Donald Trump con el que combatir el poder de la Estrella de la Muerte. El final es difícil de vaticinar y para conocerlo habrá que esperar a las próximas elecciones generales en España. Para Campbell, Sánchez es "un hombre bastante impresionante, un político fenomenal", y para Stewart es "brillante, muy hábil, capaz de adoptar una posición y después invertir la decisión".
Las preguntas pasan de puntillas por algunas de las críticas más habituales a Sánchez en el frente interno. Pero es un pecado comprensible. El pódcast tiene una audiencia global que, al fin y al cabo, quizá no está tan interesada en saber cómo justifica el presidente español los casos de corrupción del PSOE, la ley de amnistía –aunque lo hace– o si cree que Catalunya será independiente algún día, pregunta a la que responde: "Creo que Catalunya simplemente quiere ser respetada, que su identidad sea reconocida, igual que la del País Vasco". ¿Lo intuye más o menos pero no se dio cuenta hasta que las urnas de 2023 le acabaron de abrir los ojos?
Para los muy cafeteros, como este mismo cronista, la conversación no tiene desperdicio. No tanto por lo que dice el presidente Sánchez sobre política interior o exterior, o sobre su enfrentamiento con Donald Trump y con Benjamin Netanyahu, como porque confirma la fascinación que fuera de España causa en círculos progresistas o de centro y centroderecha. Por ejemplo, cuando dice que "Europa debe ser hoy día, especialmente hoy día, una fuerza del bien". ¿Qué significa eso? "Que necesitamos construir alianzas, no solo con EE. UU., sino también con el resto del mundo, y que necesitamos tener un enfoque más comprometido en debates globales como el cambio climático, la desigualdad, la justicia social, la migración y, por supuesto, qué debemos hacer con la inteligencia artificial y su regulación".
¿Quién gana?
¿Quién gana más con este pódcast? Sánchez no mucho, porque si perdiera las elecciones contra el parecer del segundo taxista mencionado y, pongamos por caso, le ofrecieran un puesto de profesor en Harvard, Donald Trump no le daría el visado. Por otro lado, en el muy hipotético caso de que Abascal y Feijóo entiendan el inglés, recurrirán al manual habitual: no habla de lo que verdaderamente interesa a los españoles... Campbell y Stewart suben, a su vez, un nuevo peldaño en su prestigio: las puertas de La Moncloa no se abren a todo el mundo. Y cuando se trata de podcasters patriosh, antes llegan La Pija y la Quinqui que otros más combativos.