Una nueva mancha en el expediente de Pedro Sánchez

BarcelonaExcluyendo a Catalunya de la ecuación, la última victoria electoral socialista se remonta al 28 de mayo del 2023. Entonces, pese a perder apoyo popular, el PSOE fue primero en las autonómicas en Castilla-La Mancha, Asturias, Canarias y Extremadura, pese a que en estas dos últimas se quedara fuera del gobierno. Sumemos las dos victorias recientes en Catalunya, 2024 y 2021, y el balance de los últimos seis años es de 6 victorias en las urnas y 21 derrotas, contando elecciones generales, autonómicas y europeas. ¿Cómo es posible que, pese a este nefasto ciclo electoral, Sánchez siga en la Moncloa y esté a punto de superar a José María Aznar como el segundo presidente más longevo de la democracia?

No siempre había sido así. La política española se mueve por ciclos electorales y pese a las características propias de cada convocatoria, a menudo hay partidos que caminan con el viento a favor. Es el caso en los últimos años del PP y, sobre todo, de Vox, pero antes Sánchez también se había podido aprovechar, gracias a su llegada a la Moncloa: el PSOE desbancó a Mariano Rajoy en el 2018 con una exitosa moción de censura. Ese mismo año hubo elecciones en Andalucía y los socialistas perdieron a 14 diputados y también al gobierno que habían mantenido desde 1982, pero fueron primeros en las urnas. Entre 2018 y 2019, el balance del PSOE fue de 15 victorias (algunas sin el premio de gobernar) y 4 derrotas, sólo dos a manos del PP en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

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En la cuerda floja

La resistencia de Pedro Sánchez no puede explicarse sin la audacia –y el riesgo– de sus decisiones. Probablemente, la más destacada fue la convocatoria avanzada de elecciones al día siguiente de los comicios municipales y autonómicos del 2023. Los resultados evidenciaron el cambio de ciclo, pero, al mismo tiempo, que el PP no era quien más le capitalizaba, sino que quedaba en manos de la extrema derecha. Ahora es precisamente esa inevitable alianza entre PP y Vox a la que se aferran los socialistas para intentar movilizar a su electorado y al del resto de las izquierdas cuando llegue el momento de las elecciones generales.

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De momento, sin embargo, Aragón se convierte en una mancha más en el expediente de Sánchez, como hace unas semanas lo fue Extremadura y como previsiblemente lo serán en los próximos meses Castilla y León y Andalucía. Su gobierno se presenta como "el más progresista de la historia" y "el mayor contrapeso en la extrema derecha" mundial. Sin embargo, derrota tras derrota no parece que sea suficiente para los españoles. Y, sin embargo, todavía tiene una oportunidad si refuerza las alianzas plurinacionales que le han mantenido en la Moncloa desde hace ocho años. Por eso, Sánchez tiene un último as en la manga para no perder su apoyo: convencerles de que sin él nunca conseguirán hacer cumplir sus exigencias.