La gobernabilidad del Estado

El nuevo as en la manga de Pedro Sánchez para intentar llegar al 2027

Convertido ya en el tercer presidente más longevo de la democracia, busca la confrontación directa con Trump y avanzar en carpetas clave para sus socios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la jornada 'Formación Profesional y Empresa' en el Ministerio de Educación en Madrid.
08/02/2026
5 min

MadridDesde el minuto uno que Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa ha vivido en una suerte de tiempo de descuento. No se pueden contar con los dedos de la mano las veces que sus rivales le han dado por muerto o que sus propios socios le han arrojado un ultimátum para dejar la legislatura colgando de un hilo. Pero el líder del PSOE sigue ahí, hasta el punto de que esta semana ya se ha convertido en el tercer presidente más longevo de la democracia española, solo por detrás de Felipe González y José María Aznar. Si cumpliera el mandato, como dice, se situaría segundo, sólo por detrás de los 14 años de gobierno de Felipe González. Ahora bien, en la Moncloa son conscientes de la hostilidad con la que deben lidiar, sobre todo en Madrid, y de los malos resultados electorales que les tocará afrontar a corto plazo: el batacazo de Pilar Alegría este domingo en Aragón y no hay buena perspectiva tampoco en Castilla y León (15 de marzo) ni para María Jesús Montero en Andalucía (en junio). Para contrarrestar esta realidad –que a principios de año se le ha complicado aún más con la gestión de la crisis ferroviaria–, el plan de Pedro Sánchez pasa no solo por erigirse en líder de la izquierda sino por ser la cara visible de una especie de "bloque democrático" transversal.

Para entender la estrategia del gobierno español, hay que tener en cuenta que para la Moncloa la política ya no se articula a través del eje ideológico tradicional derecha-izquierda, sino que ahora se divide entre los demócratas y una especie de "fascismo moderno" representado por Donald Trump y los tecnooligarcas –que están arros. Por eso Pedro Sánchez ya no se conforma con rivalizar con Alberto Núñez Feijóo o Santiago Abascal, sino que busca la antítesis con el gran líder de toda esta ola: Donald Trump. O Elon Musk (X) y Pavel Dúrov (Telegram) como representantes de los oligarcas que se alinean con la extrema derecha global para ir conquistando gobiernos occidentales.

Es el tablero de juego político que ha intentado instalar esta semana con el anuncio, por un lado, de prohibir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, y por otro, haciendo pedagogía de la regularización de migrantes que el gobierno español ya ha aprobado. Se han hecho eco medios estadounidenses: el New York Times ha dado cobertura a la decisión de regularizar a medio millón de personas y también ha publicado en sus páginas un artículo de Sánchez que defiende la decisión: "Occidente necesita inmigrantes" era una de las ideas clave.

El periodista Richard Quest también le preguntaba esta semana a la CNN por qué en inmigración estaba avanzando en sentido "contrario" a la mayoría de gobiernos. Sánchez respondía: "Hay un aspecto moral, que es que hemos sido un país de migrantes [...]. Y un aspecto pragmático, que es que estas personas están contribuyendo al éxito económico de España". Una filosofía totalmente contrapuesta en el ICE de Donald Trump y con la que quiere movilizar al electorado para dar la vuelta a las encuestas, que ahora pronostican una suma de PP y Vox en las próximas elecciones generales.

La longevitat dels presidents espanyols
Nombre de dies al govern

Adolfo Suárez

(UCD)

Del 5 de juliol del 1976 al 25 de febrer del 1981

1697 dies

Leopoldo Calvo Sotelo

(UCD)

Del 26 de febrer del 1981 a l’1 de desembre del 1982

644 dies

Felipe González

(PSOE)

Del 2 de desembre del 1982 al 4 de maig del 1996

4.903 dies

José María Aznar

(PP)

Del 5 de maig del 1996 al 16 d’abril del 2004

2.904 dies

José Luis R. Zapatero

(PSOE)

Del 17 d’abril del 2004 al 21 de desembre del 2011

2.804 dies

Mariano Rajoy

(PP)

Del 22 de desembre del 2011 a l’1 de juny del 2018

2.354 dies

Pedro Sánchez

(PSOE)

Del 2 de juny del 2018 a l’actualitat

2.808 dies

Adolfo Suárez

Del 5 de juliol del 1976

al 25 de febrer del 1981

1697 dies

UCD

Leopoldo Calvo Sotelo

Del 26 de febrer del 1981

a l’1 de desembre del 1982

644 dies

Felipe González

Del 2 de desembre del 1982

al 4 de maig del 1996

4.903 dies

PSOE

José María Aznar

Del 5 de maig del 1996

al 16 d’abril del 2004

2.904 dies

PP

José Luis R. Zapatero

Del 17 d’abril del 2004

al 21 de desembre del 2011

2.804 dies

PSOE

Mariano Rajoy

Del 22 de desembre del 2011

a l’1 de juny del 2018

2.354 dies

PP

Pedro Sánchez

Del 2 de juny del 2018

a l’actualitat

2.808 dies

PSOE

Adolfo Suárez

Del 5 de juliol del 1976

al 25 de febrer del 1981

1697 dies

UCD

Leopoldo Calvo Sotelo

Del 26 de febrer del 1981

a l’1 de desembre del 1982

644 dies

Felipe González

Del 2 de desembre del 1982

al 4 de maig del 1996

4.903 dies

PSOE

José María Aznar

Del 5 de maig del 1996

al 16 d’abril del 2004

2.904 dies

PP

José Luis R. Zapatero

Del 17 d’abril del 2004

al 21 de desembre del 2011

2.804 dies

PSOE

Mariano Rajoy

Del 22 de desembre del 2011

a l’1 de juny del 2018

2.354 dies

PP

Pedro Sánchez

Del 2 de juny del 2018

a l’actualitat

2.808 dies

PSOE

Innovación con Juntos

Más allá del relato, en la práctica, el ingrediente clave para intentar terminar el mandato son los socios parlamentarios. No son pocos los problemas que Sánchez colecciona con la mayoría plurinacional: en la Moncloa son conscientes de la dificultad de cuadrar una mayoría que tiene muchas diferencias ideológicas y la muestra más clara ha sido esta semana con la separación del decreto ómnibus para la subida de las pensiones y las medidas antidesahucios, que siguen sin estar garantizadas por el no de Junts.

Sin embargo, al inicio de este 2026 Sánchez ha intentado reactivar temas clave para los partidos que le apoyan. A principios de enero se tomó la foto con Oriol Junqueras y presentó el modelo de financiación pactado con Esquerra; ha acordado con Podemos la regularización de migrantes, y la próxima semana sacará adelante la ley contra la multirreincidencia que hace tiempo que pide Junts. Una norma que, por otra parte, ha generado ya mucha expectación en el mundo local: tanto una delegación de alcaldes de los junteros como del PSC estarán en el Congreso para reivindicarla, ya que todos tienen interés en capitalizarla de cara a las elecciones municipales del 2027.

Es con los de Carles Puigdemont con quienes el PSOE. Desde que los junteros decidieron romper las relaciones con el gobierno español el pasado octubre, que no existe una negociación directa. Esto ha obligado al entorno de Pedro Sánchez a innovar en política parlamentaria: a encontrar interlocutores indirectos –básicamente el PNV– oa lanzar globos sonda a los medios de comunicación para ver cómo respiran los de Miriam Nogueras con algunos anuncios. Intuyen también qué medidas ideológicamente creen que Junts podrían ver con buenos ojos o siguen el manual del acuerdo de Bruselas (con todas las carpetas pendientes) para saber qué teclas deben tocar para contentar a los de Puigdemont. Sí existe un canal de comunicación formal, mediante el cual el secretario de estado con las Cortes, Rafael Simancas, traslada información de servicio a Nogueras sobre las iniciativas parlamentarias.

Este tipo de flirteo por persona interpuesta, donde el PSOE tiene claro lo que quiere Junts y los junteros se limitan a esperar a que la otra parte dé pasos, es el sistema que seguirán también de cara a la delegación de competencias de inmigración ya pactada entre los dos partidos y que tumbó a Podemos en el Congreso.

Con la regularización anunciada por Sánchez, ahora los de Ione Belarra están abiertos a volver a hablar de ello, pese a que han tildado de "racista" la proposición de ley. ¿Quiere esto decir que hay una negociación clásica abierta? No. Fuentes de Podemos explican que su compromiso con el PSOE fue mostrarse dispuestos a negociar a cambio de la regularización de migrantes, mientras que Junts reclama que Podemos se retracte y defienda de forma explícita que Catalunya debe asumir estas competencias sin tocar el articulado. ¿Cómo se va a desencallar, pues? Desde el PSOE dan por sentado que se sumergirán en un nuevo diálogo indirecto. Confían en que si saca adelante la delegación de competencias y es posible el regreso de Puigdemont a la primavera, además de avanzar en la financiación con Esquerra –que beneficiará a Salvador Illa en la Generalitat con presupuestos en Catalunya–, podrán dar la pátina de estabilidad necesaria a la legislatura para llegar en el 2027. Aunque sea sin aprobar cuentas estatales.

Sin alternativa

Fuentes de la Moncloa no esconden la dificultad de convivir con la realidad de esta legislatura, pero se muestran convencidos de que sus socios no tienen otra opción que apoyar a Sánchez. La alternativa de PP y Vox para sus intereses es mucho peor –remarcan–. Se ejemplifica con una metáfora gráfica: vengan de donde vengan los grupos de la mayoría plurinacional, todos deben pasar por la misma rotonda, que es el PSOE, para seguir avanzando con su programa. Porque –volviendo al inicio– en el gobierno español interpretan que todos los grupos de la mayoría plurinacional son parte de este "bloque democrático" que quiere liderar Pedro Sánchez.

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