Los olvidados de las barracas de Montcada y Reixac: "Todo continúa igual"
Cuatro años después de la muerte de dos vecinos, el plan de acción para buscar alternativas está en un punto muerto y sin soluciones
Montcada y ReixachYa han pasado más de cuatro años de la muerte de Munir y Jéssica en el barrio de barracas de Montcada i Reixac. En este tiempo, sin embargo, la situación del asentamiento no ha cambiado en absoluto y sus habitantes continúan malviviendo entre el río Besòs y la carretera BV-5001, invisibles a ojos de las administraciones a pesar de la tragedia. Aquel día de enero de 2022 hacía frío, la pareja encendió un fuego para calentarse y murieron asfixiados dentro de su infravivienda, dejando tres criaturas huérfanas. La llegada de un nuevo verano no mejora la perspectiva de los vecinos, ya que con el aumento de las temperaturas deben buscar refugio fuera de la barraca —construida con chapa o materiales poco resistentes— cuando el sol aprieta más y hace que el ambiente en el interior sea irrespirable. Es el caso de un hombre que descansa a la sombra sin camiseta. No quiere decir su nombre, ni que le hagan fotografías y le entrevisten, está cansado de denunciar la situación y enfadado por la falta de ayuda que han recibido: "Murieron allí al lado y todo sigue igual; no quiero hablar con vosotros porque no servirá de nada".
Conocía muy bien a Munir, se refiere a él como primo, y a Jéssica, a quien recuerda como la gitanacreación de una comisión técnica para el diagnósticoEn abril de 2022, cuatro meses después del accidente mortal, la Generalitat impulsó la creación de una comisión técnica para el diagnóstico del chabolismo en la ribera del río Besòs, que con un presupuesto de 100.000 euros y la participación del Ayuntamiento de Montcada i Reixac y el Consorci del Besòs, pretendía buscar una alternativa para los residentes, limpiar la franja ocupada por las chabolas y recuperar medioambientalmente la zona. De la planificación prevista, solo se terminó el censo, que constató que vivían de forma permanente 142 personas, 25 de las cuales eran menores de edad. La fotografía de entonces eran 420 chabolas, algunas de las cuales se destinaban a almacén o vivienda de fin de semana. Desde entonces, no se ha hecho casi nada más, y fuentes del Ayuntamiento (ahora gobernado por el PSC en sustitución de Comuns) admiten que el poco trabajo hecho ha quedado desfasado, así que si un día se retoma el estudio, habría que volver a hacer un segundo censo. Hacer el recuento es difícil debido a la gran movilidad de vecinos, que vienen y van. Desde la Delegación de la Generalitat en Barcelona, la administración que dirige el plan, responden a este diario: "Por el momento no hay novedades para comunicar" sobre nuevas actuaciones.
El asentamiento, que ocupa una franja de unos dos kilómetros de longitud, se empezó a formar hacia los años 70 como un lugar de esparcimiento y horticultura, pero el encarecimiento de los alquileres y la falta de vivienda social lo han convertido en la última alternativa para todas las personas que malviven allí. El ARA ha recorrido el asentamiento para conocer la realidad de sus habitantes, pero como este vecino del Munir y la Jéssica, todos han declinado la entrevista y las fotografías. Eso sí, algunos de ellos comparten el malestar y el cansancio después de años de vivir en las chabolas. La situación se ha enquistado y ninguna de las administraciones consultadas tiene alternativas para los cientos de personas que viven allí.
Riesgo de inundación y cortes de luz
El objetivo del Ayuntamiento cuatro años atrás era, aparte del censo, estudiar los riesgos medioambientales y de seguridad que hay en el asentamiento para acabar derribando todas las barracas. El plan del Besòs prohíbe establecer allí ninguna actividad que no sea la agraria, a pesar de que cada vez viven más personas. Fuentes consultadas por el ARA explican que han detectado un nuevo asentamiento en el margen izquierdo, al otro lado de la BV-5001, la carretera de la Roca, y tanto los que viven en las barracas como los que tienen un huerto explican que la barriada continúa creciendo. Eso sí, ante el riesgo de inundación hay un protocolo previsto para alertar y desalojar a los residentes: con una cuña pregrabada, la policía local pasa por el área advirtiendo del riesgo, y se ha marcado el pabellón municipal como punto de concentración.
Este mes de junio hay prevista una reunión informativa en el Ayuntamiento de Montcada i Reixac sobre planificación urbanística, pero fuentes consultadas explican que no se hablará de "ningún movimiento concreto inmediato sobre esta problemática". Mientras tanto, la barriada de barracas va creciendo año tras año, según explica una vecina cercana al asentamiento, que se queja de que los cortes de luz son constantes porque muchas de estas personas la tienen pinchada. Uno de los habitantes del asentamiento asegura que hace años que está empadronado en la carretera de Santa Coloma de Gramenet a la Roca del Vallès, pero quiere dejar claro que "esto no es una casa".