Barça

Frenkie de Jong pasa al ataque

El neerlandés rechaza por ahora pasar por el quirófano a causa de una lesión en la rodilla

De Jong, durante un entrenamiento en el Barça
14/08/2026 - 13:40 h.
4 min

Barcelona30 de junio de 2026. Esta es la fecha de la última participación de Frenkie de Jong en un partido de fútbol de máximo nivel. Fue el día que la selección de los Países Bajos, ahora heredada por Xavi Hernández en una operación muy discreta, fue eliminada del Mundial contra Marruecos en la tanda de penaltis. En aquel enfrentamiento, el centrocampista del Barça fue fotografiado con la rodilla derecha muy inflamada. Jugó infiltrado para esquivar el dolor, pero la lesión se hacía visiblemente evidente. Tanto, que a la vuelta a los entrenamientos con el club azulgrana se le diagnosticó una rotura total del ligamento lateral interno. A la concentración naranja le daban luz verde para seguir compitiendo.

El remedio planteado por el jefe de los servicios médicos del primer equipo, Ricard Pruna, fue que De Jong pasara por el quirófano para reconstruirle el ligamento antes de comenzar el tratamiento, pero el futbolista evitó la intervención porque creía que con un enfoque conservador la articulación podría regenerarse igualmente. Tres semanas largas después de aquel choque de intenciones, el plan continúa sin funcionar. Aunque De Jong estuvo presente en la estancia de pretemporada en Inglaterra, no se ha entrenado a cierto ritmo ningún día y está lejos de poder volver a los planes de su entrenador, Hansi Flick. Con todo, afirma que la recuperación va por buen camino. "Hago todo lo posible para estar bien físicamente. Como muy bien y duermo mis horas. [...] La prensa ha publicado mentiras que han dañado mi imagen", asegura en declaraciones (a la carta) a los medios oficiales del Barça.

Todo este último episodio, sin embargo, está marcando un antes y un después en el rol de De Jong a ojos del entrenador alemán y también de la dirección deportiva, que en octubre de 2025 le renovó la confianza hasta 2029. De hecho, la ofensiva del Barça para fichar a Rodrigo Hernández, un mediocentro que llegaría para ser indiscutible, también bebe de las dudas que genera internamente el rendimiento del neerlandés, que, para colmo, con las salidas de Marc-André ter Stegen y Ronald Araujo ascenderá a primer capitán de la plantilla por delante de Raphinha, Pedri y muy probablemente Eric García y Gavi. Será él quien dé el discurso previo a la disputa del trofeo Joan Gamper el próximo miércoles contra el Al-Ahly egipcio.

La indefinición de De Jong condiciona igualmente la derivada administrativa de su baja. Si aceptase pasar por el quirófano, estaría fuera de los terrenos de juego más de cuatro meses, que es lo que la normativa de LaLiga establece como mínimo para poder utilizar el 80% del espacio salarial del futbolista lesionado para registrar a otro. En el caso del neerlandés, quedaría libre un gap de unos 15 millones de euros brutos, una cantidad nada despreciable y que vendría de perlas para atender necesidades pendientes en el cumplimiento del fair play financiero de LaLiga. El curso pasado, con el Barça excedido y obligado a registrar a Joan Garcia, se llegó a retirar la capitanía a Marc-André ter Stegen porque aceptase que estaría un mínimo de cuatro meses de baja por una lesión en la zona lumbar de la espalda. Solo así se podía registrar a su sustituto. Este verano, en cambio, desde el Camp Nou se afirma estar en la regla del 1:1 y, por lo tanto, hay menos urgencia.

Un jugador especial cuando se lesiona

Sea como sea, la entidad azulgrana aún confía en que De Jong se replantee su negativa al quirófano. En la Ciudad Deportiva Joan Gamper creen no solo que esta solución favorecerá tener unos plazos de recuperación más claros, sino también que a la larga dejará la rodilla del jugador en mejor estado. De hecho, para reforzar este razonamiento, se evoca el triste recuerdo de Samuel Umtiti, que después de jugar (y ganar) el Mundial de 2018 con la rodilla infiltrada, encadenó un calvario de lesiones y recaídas en esta misma articulación. El central francés rechazó el quirófano, nunca más volvió a ser el que era y hoy, con 32 años, ya es un futbolista retirado. El Barça pagó carísimo haberle renovado al alza antes de aquel Mundial.

Por su parte, De Jong se agarra a un precedente de hace dos veranos, cuando el Barça le recomendaba cirugía para corregir unos problemas de sindesmosis en el tobillo derecho que le mantuvieron más de 20 partidos de baja durante la temporada 2023-24, la última de Xavi Hernández en el banquillo culé. El neerlandés insistió en el tratamiento conservador y alargó su tiempo fuera de los terrenos de juego hasta bien entrada la temporada siguiente. Pero Flick lo empezó a alinear en octubre y, como los problemas físicos no reaparecían, le dio cada vez más galones hasta convertirlo en una pieza indiscutible y merecedora de un nuevo contrato.

Dos años después, De Jong, terco y resiliente, espera volver a ganar la partida. Pero entre que la lesión es en la rodilla (y no en el tobillo) y que Rodri será mañana mucha más competencia que Casadó anteayer, no tiene las mejores cartas ni el mejor contexto para cantar victoria. Eso sí, tiene la sartén por el mango gracias a los 9 millones netos anuales que tiene asegurados hasta 2029.

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