Patrocinado |
Generalitat de Catalunya

Las tierras raras no son ni tierras ni raras

En el Museo de Geología Valentí Masachs aprendo la diferencia entre fluorescencia y fosforescencia, y muchas cosas más

El Museo de Geología Valentí Masachs.
15/08/2026 - 00:00 h.
4 min

El semáforo que esperamos que se ponga verde contiene luces LED hechas con tierras raras. Cuando llamamos al padre o perdemos el tiempo mirando vídeos en las redes de chicos que se caen –y que se hacen daño, pero de fondo se oye gente que ríe, sin ninguna empatía– usamos un teléfono móvil que está hecho, en parte, de tierras raras. Cuando nos hacen una radiografía, las tierras raras intervienen y ahorran miles de películas fotográficas. Si nos tienen que hacer una intervención en la próstata, el láser (gracias a las tierras raras) hace el trabajo.¿Qué son, sin embargo, las tierras raras? Son una serie de elementos químicos esenciales para la tecnología actual. "Pertenecen al grupo de minerales críticos, cuyo mercado está controlado sobre todo por China. Tienen un elevado interés económico y están en una situación de riesgo de suministro", me explica el conservador y exdirector del Museo de Geología Valentí Masachs, Joaquim Sanz. "El primer elemento de las tierras raras que se descubrió fue el itrio, en el siglo XVIII, y el último, el prometio, en el año 1945. Antes, de todos los minerales se decía que eran tierras y de estos elementos químicos tierras raras porque no se sabía su utilidad y raramente aparecen concentrados en yacimientos, lo que complica su explotación", subraya el Joaquim. Ahora sí que sabemos para qué sirven. ¡Y tienen tantos usos! Así pues, no son ni tierras ni raras.Esta es una de las muchísimas cosas que se aprenden en este magnífico museo de geología situado en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa. Es el museo de geología de la UPC. Los estudiantes y profesores del grado en ingeniería de los recursos minerales y su reciclaje se involucran de lleno. Hacen talleres y guiado de visitas escolares, y exponen los resultados de sus investigaciones.La pedagogía forma parte de la esencia del museo. Los profesores que llevan estudiantes, desde los 5 años hasta la edad universitaria, lo tienen fácil. Ayudan también los dossiers de trabajo –para diferentes edades– que están disponibles para todos en www.geomuseu.upc.edu."Si el consumo de recursos no renovables crece cada vez más de manera indefinida, estos recursos se acabarán, y a las generaciones futuras no les quedará nada aprovechable de la Tierra", pone de manifiesto David Parcerisa, doctor en geología y también conservador del museo. "Hay que investigar cómo mejorar la tasa de reciclaje de los minerales. Por ejemplo, del cobre, cuyo reciclaje no es eficiente al 100% y hay que seguir extrayéndolo. El cobre se emplea para hacer cables eléctricos que iluminan bombillas, para que nuestro coche funcione... Es uno de los metales más apreciados, también por los ladrones y por la industria bélica (se hacen balas)", dice Joaquim Sanz cuando estamos ante minerales radiactivos –uranio, torio y radio. Se encuentran dentro de una vitrina protegida con el fin de evitar que estén expuestos a la radiación. En cambio, sí que se puede tocar un meteorito del tamaño de una mano. Es el llamado meteorito Toluca; fue encontrado en esta localidad de México. David me invita a acercarle un imán. ¡Y vaya si lo atrae! Este meteorito tiene un 93% de hierro.La sala que tiene más éxito del museo es pequeñita. Tiene dos vitrinas donde hay expuestos unos cuantos minerales, rocas y fósiles. Pulso un interruptor y aparecen las muestras iluminadas, gracias a una luz ultravioleta de onda larga que acabo de encender. Claro, son minerales fluorescentes. La calcita de Franklin, por ejemplo, se viste de una tonalidad rojiza.A continuación pulso otro botón y... ¡Qué bonito! La calcita de México adquiere un color rosado intenso gracias a la luz ultravioleta de onda corta que he encendido. Y cuando la apago, la luz continúa viéndose unos segundos. Es fosforescente.En el museo también encontramos minerales que han caído en desuso. Por ejemplo, el mercurio, que antes era el rey de los termómetros. Está prohibido utilizarlo debido a su toxicidad. "Si se lanza al mar, los peces –que no saben que es tóxico– se lo comen, claro está. Y nosotros, comiendo pescado, comemos pequeñas dosis de mercurio", dice Nor Sidki Rius, ingeniera de minas y conservadora de mineralogía del museo, que también me acompaña.El museo no es solo de minerales. También lo es de paleontología, que en realidad también es una disciplina de piedras: los fósiles. El elemento más espectacular de este ámbito es un gran colmillo de mamut fosilizado. "Este colmillo fue descubierto en el año 1957 durante unos trabajos de explotación de las graveras de la colina manresana de Puigberenguer. Los trabajos de extracción fueron hechos por Valentí Masachs, geólogo reconocido que años más tarde haría realidad este museo y sería el primer director", explica Josep Biosca, conservador de paleontología. Me voy del museo enriquecido con unas cuantas experiencias, como por ejemplo haber visto la diferencia entre fosforescencia o fluorescencia. No dejéis pasar la oportunidad de visitarlo; ¡es bien diferente de los clásicos museos de geología!Más allá de las salas expositivas

La actividad del Museo de Geología Valentí Masachs va más allá del espacio de las salas de exposición. Organiza visitas donde la geología es la protagonista, no solo en el campo sino también en la misma ciudad de Manresa. El museo ha diseñado un itinerario que permite saber de qué rocas están hechas algunas de las fachadas de edificios de Manresa; explica de qué tipo de piedra son (sedimentarias, magmáticas...), el origen que tienen... Incluso hay algunas que tienen fósiles incrustados (en las calizas de Sant Vicenç de Castellet). Las hay que proceden de Finlandia o de Brasil. Además, muchas visitas escolares combinan la visita a este museo con otras visitas, como el Museo del Agua y el Textil de Manresa, el Centro del Agua de Can Font o bien las minas de sal de Cardona.

stats