Los papeles del 23-F recogen la sospecha "de entrevistas confidenciales" de Juan Carlos I con los golpistas previas al juicio

El papel del exmonarca es una de las claves de la documentación desclasificada este miércoles por el gobierno español

Madrid / BarcelonaEntre la información desclasificada este miércoles por el gobierno español sobre el intento de golpe de Estado del 23-F, hay notas de los servicios de inteligencia españoles. El entonces Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) elaboró una a principios de febrero de 1982, casi un año después de los hechos y pocas semanas antes del juicio a sus responsables, en la que recogía sospechas de que Juan Carlos I había mantenido "entrevistas confidenciales y sigilosas" con "algunos de los principales" autores del 23-F. "Se asegura que, en efecto, el rey se ha entrevistado confidencialmente con el teniente general Milans del Bosch; señala que por encima de todo se pretende que la corona no salga lesionada del procedimiento y que, en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida vocación monárquica", dice el documento del CESID.

Quien lo aseguraba, según los servicios de inteligencia, son "algunos núcleos cualificados de opinión cántabra" e incluso, en ambientes "militares" de Madrid. El CESID dio credibilidad a estas fuentes. "Ratificamos que no es rumor 'popular' sino que pertenece a parcelas de opinión cuantitativamente restringidas", concluye la nota que habla también de un encuentro de alguien "muy importante de la casa real que se ha entrevistado con el general Armada, matizando con él comportamientos relativos a la vista oral del proceso". La misma persona habría intentado reunirse con Milans del Bosch, que habría "exigido" que la entrevista fuera sin intermediarios, con el propio Juan Carlos I. Puedes consultar aquí la nota del CESID que menciona estas reuniones del rey emérito y su entorno.

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Quedan todavía muchas incógnitas por resolver para entender cómo se gestó aquella operación militar de hace 45 años, quién la conocía y por qué fracasó. Otro de los documentos desclasificados es una planificación escrita a mano de cómo los conspiradores querían que se desarrollase el 23-F y los meses siguientes. El documento no lleva firma, pero sí fecha: se elaboró en noviembre de 1940. Allí, los golpistas planteaban que, si el rey no se alineaba con ellos, sería un objetivo a batir: "En cuanto al rey, se impediría su huida, así como la de ministros y personas relevantes, subordinando la existencia de la Corona y la vida de su titular a la aceptación del hecho consumado". Ahora bien, los documentos desclasificados también recogen la lealtad que Milans del Bosch profesaba por Juan Carlos I. El militar ni siquiera aceptaba que se criticase al rey en su presencia, lo que debilitaría la tesis de que este documento manuscrito hubiese salido del núcleo más duro del golpe.

El discurso del monarca

Una de las estampas históricas de aquella jornada fue el discurso del monarca: de madrugada y vestido de capitán general, Juan Carlos se pone delante de las cámaras para pedir "serenidad" y, para disipar cualquier "confusión", dejar claro que ha ordenado a las autoridades civiles y militares preservar "el orden constitucional". Antes, sin embargo, pasó el día haciendo llamadas, después de unas semanas marcadas por la dimisión de Alfonso Suárez como presidente del gobierno español y el primer pleno de investidura fallido de Leopoldo Calvo-Sotelo. Algunas de las llamadas se conocen, como la que mantuvo con el entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol, a quien dirigiría una frase –"Tranquilo, Jordi, tranquilo"– que acabaría haciendo fortuna. Otras se han mantenido en total opacidad.

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De todas aquellas llamadas, hay una que es clave. Mientras el teniente coronel Antonio Tejero asalta el Congreso y el teniente general Jaime Milans del Bosch lanza una ofensiva militar sobre Valencia, el general Alfonso Armada, tercera pata de la operación del golpe de Estado, descuelga el teléfono y marca el número de la Zarzuela. Armada no es cualquier militar: había sido instructor del rey y fue secretario general de la Casa Real hasta 1977. Diferentes reconstrucciones periodísticas e históricas lo dibujan como un militar con índoles de poder político, que había querido liderar un gobierno de concentración que dejase fuera a los partidos nacionalistas.

¿De qué hablaron el rey y Armada el 23-F? El relato más oficial disponible hasta ahora es el que emergió durante el proceso judicial contra los treinta condenados por el golpe de Estado, con penas de hasta 30 años de prisión para Tejero, Milans y Armada. Durante la instrucción, el que era durante el 23-F el secretario general de la Casa Real, Sabino Fernández, dijo que había habido una conversación entre el rey y Armada y que, después, Juan Carlos I le pasó el teléfono. Armada le habría dicho entonces que estaba dispuesto a "sacrificarse" y ocupar la presidencia del gobierno español para evitar un "final sangriento". Fernández se limitó a decirle que, si lo hacía, no podía reivindicar la acción en nombre del rey. Pero también quiso dejar claro, en su testimonio, que la idea de que el general fuese al Congreso no "partió" de él. "No me correspondía ninguna facultad decisoria y en todas las ocasiones actué por orden y en nombre de Su Majestad", afirmó.

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¿Quién dio la órden?

¿Fue, pues, el rey, quien lo hizo? Sabino Fernández no pudo aclararlo, porque no se le citó como testigo en el juicio oral. La versión oficial que aparece en la sentencia es que esta autorización vino del general José Gabeiras, jefe del estado mayor. Ahora bien, lo que Juan Carlos I recoge sobre este episodio en sus memorias tampoco coincide con lo que dijo Fernández. Según el relato del emérito, lo que transmitió a Armada fue lo siguiente: "No te doy ningún permiso, y no vayas allí [al Congreso] en mi nombre". Tampoco hay constancia de las reuniones que Armada –indultado después de cinco años en prisión– pudo mantener con el monarca alrededor de aquellas fechas.

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Todavía hay una información más que apunta a la idea de que los hechos no fueron tan bien como Juan Carlos recogó en su libro, Reconciliación. Son unos audios de los años 90 donde se le oye comentar la jugada con su amante Bárbara Rey, publicados por OKDiario: "Me río, cariño, de Alfonso Armada. Siete años de prisión, se ha ido a su casa pairal en Galicia y el tipo jamás ha dicho ni una palabra".

La versión de los condenados por el 23-F deja aún menos espacio a la interpretación. Durante el juicio del 23-F, Milans declaró que Armada, Tejero y él –y otros que no quiso mencionar– habían preparado el golpe por "patriotismo" y que Armada les había prometido que el rey estaba al corriente. Con el paso de los años, Tejero fue más explícito sobre el supuesto papel del rey en el golpe, ratificando el relato de Milans y yendo más allá: "Yo al rey Juan Carlos lo jodí vivo. Él tenía preparado con el general Alfonso Armada un gobierno a su gusto. Pero hacía falta un militar que diese el golpe. Ese fui yo", dijo en una entrevista telefónica concedida a El Español. Tejero, que en el momento de conceder esta entrevista tenía 91 años, argumentó que se negó por la voluntad de incluir en ese gobierno también a partidos de izquierdas.