Operación Cataluña

Así fue el espionaje a Jordi Sànchez por parte de su vecino

El hermano de un comisario del ministerio del Interior pasaba información del ex líder de la ANC, que descarta presentar denuncia

BarcelonaLapolicía patrióticaespió a Jordi Sànchez utilizando un vecino durante los dos años que fue presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Como ha avanzado RAC1, el seguimiento comenzó en mayo de 2015 y habría finalizado formalmente a finales de 2017, coincidiendo con su marcha de la entidad y ya encarcelado en Soto del Real. En una conversación con el ARA, Sánchez da veracidad a la información y explica su experiencia, añadiendo que los intentos de monitorización habrían llegado hasta el 2020: "La guerra sucia ha continuado", dice.

Sánchez relata que mientras era presidente del ANC había mantenido varias conversaciones con este vecino, sin trascendencia, hablando "de todo y nada", sin "ninguna sospecha". Sin embargo, añade que detecta un inesperado interés político por su parte cuando empieza a tener los primeros permisos para salir de prisión en el 2020, después de tres años cerrado por el 1-O: "Fue cuando encontré- lo más cerca, se había convertido al independentismo explícito, con fervor, y quería acercarse a plataformas independentistas". Algo que hace pensar que el seguimiento y la colaboración policial podrían haberse alargado más allá de la época en la que presidió la ANC. De hecho, en ese momento Jordi Sànchez era uno de los principales dirigentes de Junts, partido del que fue elegido secretario general en el 2021.

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Además, Sànchez sostiene que las prácticas de espionaje, más allá del vecino, continuaron vivas por otras vías, como mediante Pegasus: explica que tiene un análisis forense de su móvil que acredita que sufrió un ataque para extraer información de su dispositivo en julio de 2020, además de en tres ocasiones más en 2015, 2016 y 2017. "Si alguien trabajó para romper la convivencia entre vecinos y familias fueron las prácticas ilegítimas e ilegales de la policía", sentencia. En este sentido, admite que la situación "no es agradable", pero deja claro que su intención es salvar ahora la convivencia en su bloque de pisos.

Los inicios

¿Cómo empezó esta historia? Sánchez se cambió de casa cuando asumió la presidencia del ANC y, por casualidad, fue a parar a un piso "pared con pared" con este vecino, que precisamente es hermano de José Luis Olivera, polémico comisario que lideró el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) cuando Jorge Fernández Díaz encabezaba el ministerio del Interior. "Desconocía al parentesco", afirma Sánchez. Este espionaje comportó al menos dos notas informativas sobre su vida privada, con detalle de visitas, relaciones personales y envío de paquetes a sus casas, según ha especificado RAC1.

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Y es que el hermano de Olivo puso en conocimiento de la policía que era el vecino de Jordi Sànchez y, a partir de ahí, se dedicó a recopilar información. Según RAC1, seis altos cargos de Interior y de la Policía Nacional conocían esta misión. Este vecino, en todo caso, ha negado su trabajo como colaborador de la policía, según ha relatado la emisora ​​de radio, pero confirma los encuentros con miembros de la policía patriótica, en las que conoció al excomisario José Manuel Villarejo y al ex director adjunto operativo de la Policía Nacional Eugenio Pino. También niega haber cobrado fondos reservados.

No presentará denuncia

Jordi Sànchez descarta presentar una denuncia por este seguimiento. "No dispongo de las pruebas y no tiene recorrido, lo he archivado como un tema más moral", afirma. Sea como fuere, cree que la operación Catalunya debe tener consecuencias políticas y exige una acción del ejecutivo de Pedro Sánchez para que haya cambios en la estructura policial: "Depende de la voluntad política del gobierno español de arremangarse y de una mayoría en el Parlament que le dé cobertura".