El PP continúa sin hablar con Junts a pesar de los gestos para futuros pactos
La formación de Feijóo ha hecho movimientos sobre el Proceso los últimos días que son ahora por ahora mera retórica
BarcelonaPara echar a Pedro Sánchez, el PP necesita a Junts y los últimos movimientos de los populares consolidan un giro sobre el 'Procés' y el partido de Carles Puigdemont en particular. Ahora bien, de momento, todo es simple retórica. Según ha podido saber el ARA de diversas fuentes conocedoras del PP y Junts, no hay contactos entre los partidos.
El acercamiento de los de Alberto Núñez Feijóo no se ha materializado en nada concreto, más allá del evidente cambio de discurso del PP sobre Junts, de quienes aún confían que pudiera cambiar de opinión en cuanto a una eventual moción de censura. Los populares han pasado de considerar "golpista" a Puigdemont; considerar que Sánchez había "traicionado" a España por pactar con Junts y proponer la ilegalización de los partidos que promuevan declaraciones de independencia a pasar página pensando en posibles alianzas de futuro. La estrategia que los populares habían mantenido hasta ahora había provocado precisamente que Junts no quisiera saber nada de pactos estables con el PP, a pesar de que ya hace tiempo que coinciden en votaciones relevantes en el Congreso.
Hace tres años el simple hecho de apelar a los votos de Junts para la investidura fallida de Feijóo provocó el desafío contundente del líder del PP catalán, Alejandro Fernández, contrario a cualquier contacto con el soberanismo. Ahora, una vez reelegido tras rehacer puentes con la dirección, Fernández ni siquiera ha alzado la voz.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, se expresó así en la SER a finales de la semana pasada: "Estamos en 2026 y lo que sucedió en Catalunya en el año 2017 sucedió en 2017 y, por tanto, no se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo. Hoy el contexto es otro, hoy la amenaza para la democracia española no es el secesionismo, la amenaza es la permanencia en el gobierno de una organización criminal". Feijóo siguió el mismo camino el pasado sábado, desde el congreso del PP catalán, al pedir abrir una nueva etapa después del 'Procés': "Queremos pasar página, no olvidaremos lo que ha sufrido el pueblo de Catalunya. Hemos aprendido la lección y no lo repetiremos", dijo. Un giro que remató este lunes el flamante secretario general del PP catalán, Juan Fernández: "El 'Procés' se detuvo mediante el estado de derecho y las urnas [...] La conversación pública no debe girar en torno a esto porque ya pasó hace años", afirmó, calificando el debate de "estéril".
Los populares no se plantean presentar una moción de censura para perderla, pero ahora dicen que es "una urgencia ética y moral" acabar con el gobierno de Sánchez. Siempre que se respete la Constitución –como ya dejaron por escrito en el último congreso estatal del partido–, explican fuentes del PP, el partido estaría abierto a llegar a acuerdos con los juntaires. Tellado, de hecho, decía la semana pasada que con Junts han cerrado "acuerdos que han permitido sacar adelante iniciativas y dar sonoras derrotas al gobierno de Sánchez", además de destacar las "coincidencias en materia económica".
Junts defiende en Madrid la vía Starmer porque, como en el Reino Unido, se cambie el jefe de gobierno por otra persona del PSOE y se continúe con la mayoría de la legislatura, cerrando la puerta a la moción de censura con el PP y Vox. Desde el partido recuerdan que el hecho de que los enviaran a Waterloo a negociar con Puigdemont ya era indicativo del mensaje que querían enviar a los populares. Los de Feijóo, a la vez, vieron en esta llamada que las posibilidades no eran reales y no han querido mover ni un dedo, sabedores del coste que tendría para ellos una reunión con Puigdemont en el exilio.
A pesar de todo, los partidos de izquierdas cargan contra Junts por el supuesto acercamiento: la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, lo hizo este lunes contra "la temeridad" que supone "el runrún" entre el PP y Junts, mientras que la portavoz del PSC, Lluïsa Moret, lamentó que "cada vez es más visible un acercamiento". Comuns, por su parte, pidió que Junts aclare si quiere un ejecutivo del PP y Vox porque "están mareando" a la gente, según la portavoz, Aina Vidal.
¿Qué decían y qué dicen
El vicesecretario Elías Bendodo decía en julio de hace tres años que Puigdemont era "el cabecilla de los golpistas en Cataluña" –el lenguaje después del 2017–, pero en agosto del mismo año él mismo defendía hablar con Junts y el eurodiputado del PP Esteban González Pons dijo que "la tradición y la legalidad" de ERC y Junts "no está en duda" más allá de lo que hicieron "diez personas" con el Procés. Lo que había pasado mientras tanto para declararlos interlocutores válidos fue que Feijóo debía ir a la investidura y necesitaban apoyos.
"Queremos ser la casa grande de la Cataluña real, hablar de lo que preocupa a la gente", dijo el lunes Juan Fernández, emulando la casa grande del catalanismo y diciendo que no son un partido "que mire al retrovisor". En el trasfondo está la necesidad del PP de abrir nuevas puertas hasta ahora cerradas para no tener que depender exclusivamente de Vox. Y también la necesidad de crecer en Cataluña con un discurso más moderado si el plan es, como insisten, duplicar los resultados y obtener 12 diputados en las elecciones generales del año que viene.