El PP se queda corto en Andalucía y se queda a las puertas de la mayoría absoluta

María Jesús Montero pierde dos escaños y firma los peores resultados de la historia del PSOE andaluz

MadridNoche de infarto en Andalucía, desenlace agridulce para el PP y hecatombe del PSOE. Juanma Moreno Bonilla y Alberto Núñez Feijóo se las prometían muy felices viendo que las encuestas auguraban que los populares podrían reeditar la mayoría absoluta que consiguieron hace cuatro años, pero las urnas han emitido otro veredicto: el PP ha perdido cinco diputados respecto a 2022, se queda a dos escaños de la mayoría absoluta y volverá a necesitar el beneplácito de Vox para gobernar. Hace siete meses, el PP inauguró el ciclo electoral autonómico que ahora llega a su fin con el objetivo inquebrantable de liberarse de Vox, pero ha acabado siendo todavía más rehén de la extrema derecha. Hasta el punto de que hasta el barón más moderado de los populares se ve ahora abocado a pactar con Santiago Abascal si no quiere repetir las elecciones. En paralelo, en la calle Ferraz ha sido una noche todavía más dolorosa: el PSOE firma el peor resultado de la historia y consigue casi la mitad de los votos que los populares. El único alivio que da cierto oxígeno a los socialistas es que la futura negociación entre el PP y Vox volverá a poner de manifiesto las incomodidades y contradicciones de los populares.

Después de una campaña exhortando para conseguir una "mayoría de estabilidad" que le evitara el trance que han vivido María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón –en Castilla y León la negociación continúa abierta–, Juanma Moreno Bonilla tendrá que adentrarse en una negociación en la que Vox volverá a situar la “prioridad nacional” como eje central. Así lo dejaba claro el líder de la extrema derecha en Andalucía: “Que escuchen a los andaluces, que han dejado claro que quieren prioridad nacional”, ha dicho Manuel Gavira. Una afirmación que ha ido acompañada de gritos diciendo “prioridad nacional”. “¿Dónde está la mayoría? ¿La mayoría dónde está?”, cantaban antes de comparecer en medio de una euforia desbordante. Esta nueva realidad sitúa al líder del PP andaluz entre la espada y la pared: “No nos podemos meter en un lío, no podemos estar dependiendo de quién nos quiere poner palos en las ruedas”, dijo al inicio de la campaña electoral. Y ahora se verá obligado a entenderse con el partido de quién se ha intentado desmarcar durante quince días. Los de Santiago Abascal crecen ligeramente, suman un escaño más y llegan a los quince representantes.

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Fuentes del PP reconocen que el triunfo no es "completo", pero celebran que la victoria ha sido "clara e incontestable". En los mismos términos se ha expresado Juanma Moreno Bonilla: "La ley D'Hondt a veces nos favorece y a veces nos perjudica. No hemos sacado matrícula de honor, que es a lo que aspirábamos, pero hemos sacado un excelente", ha verbalizado desde Sevilla. En un discurso sin referencias a Vox –con quién se ve obligado a entenderse–, ha hecho un llamamiento a "mantener la convivencia" y se ha comprometido a "dejarse la piel".

Desde Génova, cuestionan que el PSOE esté celebrando que el PP pase a depender de Vox: "Hay que ver para lo que han quedado. Ferraz celebra una supuesta ganancia de poder de Vox. ¿Querían frenar a Vox? ¿O que Vox tenga influencia? La incoherencia es total y acaba con el único mensaje al que se aferraron hasta ahora", sostienen. Y Alberto Núñez Feijóo ha celebrado en X que Pedro Sánchez acabe "devastado" el ciclo electoral. Ahora bien, la primera voz en reaccionar públicamente ha sido Isabel Díaz Ayuso, que ha aprovechado para disparar contra Pedro Sánchez. "Esta derrota absoluta debería obligarle a dimitir, pero no lo hará porque su vida no depende de la política, sino de las condenas a todo su entorno y colaboradores", ha escrito en las redes sociales.

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Lo único que permite al PSOE respirar un poco es el retroceso imprevisto del PP. Los socialistas han sufrido un sonoro batacazo electoral. María Jesús Montero, que hasta hace dos meses era la mano derecha de Pedro Sánchez en la Moncloa y continúa siendo la número dos del PSOE, ha obtenido 28 diputados, dos menos que hace cuatro años. Hasta 2015, los socialistas habían ganado las diez elecciones andaluzas que se habían celebrado. Y han perdido las tres últimas citas con las urnas. Fuentes próximas a la cúpula del PP español presumen de que en los últimos tiempos han convertido “grandes bastiones de la izquierda” en “feudos” del PP y responsabilizan directamente a Pedro Sánchez de este cambio de tendencia: “Jugando en casa y con sus alfiles, marchan siempre derrotados”, remachan.

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En su discurso, María Jesús Montero se ha limitado a admitir que los resultados "no son buenos", pero ha reducido la autocrítica a la mínima expresión. Ha presentado al PSOE como "la única alternativa real" a la derecha y ha dicho –eso sí– que los socialistas analizarán las causas de la debacle: "Tomamos nota de lo que los andaluces nos expresan a través de las urnas, este es un partido que aprende".

La izquierda andaluza supera a la izquierda española

La otra pugna estaba a la izquierda del PSOE. El duelo era entre Por Andalucía –la coalición de Sumar, Izquierda Unida y Podemos, liderada por Antonio Maíllo– y Adelante Andalucía –el partido soberanista andalucista, con Teresa Rodríguez como referente. Era la primera vez desde 2023 que Sumar y Podemos compartían una lista electoral y el experimento no ha prosperado tanto como habrían querido: han reeditado los cinco diputados de 2022 y han conseguido tres escaños menos que Adelante Andalucía, que pasa de dos a ocho diputados en el parlamento andaluz. Su candidato, José Ignacio García, considera que haberse situado por encima de Vox en Cádiz y Sevilla demuestra que "es posible superar" a la extrema derecha desde el "soberanismo". "Somos muy conscientes de que, de momento, no hemos echado a las derechas, pero se han puesto las bases para hacerlo", ha añadido. Ha bautizado Adelante Andalucía como "la herramienta más útil contra las derechas" y ha celebrado que su formación "ha tomado la mayoría absoluta" al PP.

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Por su parte, el líder de Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha atribuido la derrota del PP a las movilizaciones por la sanidad pública y ha hecho autocrítica de los resultados: “No cumplen nuestras expectativas de crecimiento ni el objetivo de echar al PP”, ha reconocido. Aun así, ha reivindicado que la derecha "ha retrocedido" y ha recalcado que "se ha acabado el tiempo en que la izquierda transformadora retrocedía". Y es que la suma de las izquierdas ha conseguido 2,3 puntos porcentuales más que en 2022 mientras que las derechas han perdido dos puntos. En términos absolutos, las izquierdas han recortado 80.000 votos. Desde Cataluña, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que continúa embarcado en su apuesta por tejer y posibilitar un frente común de las izquierdas de cara a las futuras elecciones generales, cree que las izquierdas españolas son el “problema” y que ahora es el “momento de las izquierdas soberanistas”.

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Vox se estanca

Por su parte, Vox ha reeditado la tercera posición. Es cierto que la extrema derecha ha crecido y se ha consolidado, de largo, como la tercera fuerza. De hecho, en Almería incluso ha superado al PSOE. A pesar de ello, lejos del crecimiento exponencial que experimentó en Extremadura y Aragón, ahora se vuelve a estabilizar y estancar –igual que en Castilla y León– y suma solo un diputado más. Asimismo, igual que en las otras tres elecciones autonómicas en las que se ha presentado, Se Ha Acabado la Fiesta –el partido del ultra Alvise Pérez– se ha vuelto a quedar muy lejos de conseguir representación. Tampoco la obtuvo en Aragón y en Castilla y León.