23-F

"¡Quieto todo el mundo!": el 23-F, en 8 instantes

Antonio Tejero protagonizó, en el año 1981, el último intento por acabar con la democracia en España

ARA
25/02/2026

BarcelonaEl 29 de enero de 1981, el hombre que había liderado la transición democrática del estado español, Adolfo Suárez, anunció que daba un paso al lado y presentó su dimisión. España estaba en plena crisis, económica y social, con una sociedad totalmente dividida y con el recuerdo del franquismo todavía muy vigente. Después de Suárez, el elegido para liderar el país era Leopoldo Calvo-Sotelo. Tras fracasar en la primera sesión de investidura, el 23 de febrero Calvo-Sotelo encaraba la segunda votación. Pero nada iría como se esperaba.

Pocos minutos después de las 18.20 h, mientras se debatía en el Congreso de los Diputados, los pasillos de las Cortes se llenaron de agentes de la Guardia Civil. La sesión se detuvo cuando unos 200 agentes armados liderados por el teniente coronel Antonio Tejero irrumpieron a tiros en el hemiciclo. Aquel día pasaría a la historia, con imágenes icónicas que son testimonio del último intento por acabar con la democracia en España.

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"¡Quieto todo el mundo!"

Con el golpe en marcha, Tejero subió a la tribuna del Congreso. Después de unos instantes de sorpresa, el vicepresidente del gobierno en funciones, Manuel Gutiérrez Mellado, fue el primero en reaccionar. Se levantó del escaño, pero varios guardias civiles lo detuvieron de manera brusca. Fue entonces cuando Tejero disparó varias veces al techo de la cámara y gritó la célebre frase: "¡Quieto todo el mundo!"

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Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo

Con el dramático sonido de los disparos dentro del hemiciclo, y después del grito de Tejero, todos los diputados del Congreso se agacharon. Bueno, todos menos tres: el presidente Suárez, el vicepresidente Gutiérrez Mellado y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo. El vicepresidente se quedó de pie, de espaldas a Tejero; Suárez, que se había levantado a raíz de la trifulca entre Gutiérrez Mellado y los agentes, se sentó en su asiento, y Carrillo se quedó inmóvil, serio pero sin moverse del escaño. Fue el único representante del Parlamento que, sin formar parte del ejecutivo, no se tiró al suelo.

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Los tanques por Valencia

Mientras en el Congreso los agentes de la Guardia Civil secuestraban a los diputados, en Valencia se ponía en marcha la llamada operación Turia. Poco después de la irrupción de Tejero, la división militar Maestrazgo, liderada por el capitán general de la Tercera Región Militar, Jaime Milans del Bosch, formada por unos 2.000 efectivos y una cincuentena de vehículos militares, tomó las calles de la capital del País Valenciano. Los soldados mantuvieron el operativo en marcha incluso después de que el rey Juan Carlos I hiciera un mensaje televisado al país, en el que se pronunció en contra del golpe y se puso del lado del orden constitucional. Fue el mismo monarca quien pidió a Milans del Bosch que retirara los tanques de la calle.

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'La noche de los transistores'

La noche del 23-F también es conocida como la noche de los transistores. RTVE estaba grabando la sesión para después emitir un resumen de cortes para los informativos, y medios como la Cadena SER emitían el pleno de investidura en directo. Los golpistas obligaron a las cámaras a dejar de grabar e hicieron cerrar los micrófonos. Pero la astucia y el valor de los profesionales de la información permitieron que los ciudadanos pudieran seguir escuchando qué pasaba en el hemiciclo. La Cadena SER no cortó el sonido, y los cámaras de TVE enfocaron el techo pero continuaron grabando. En una época sin internet y con la televisión emitiendo programas no informativos, la radio fue la gran protagonista de la noche.

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El rey llama al orden constitucional

Juan Carlos I no compareció públicamente hasta las dos menos cuarto de la madrugada. Lo hizo con un mensaje emitido por RTVE. Después de horas de incertidumbre, llegaban las palabras que tranquilizaban a una población angustiada: "Confirmo que he ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que deba tomarse habrá de contar con la aprobación de la Junta de Jefes de Estado Mayor. La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar de ninguna manera acciones o actividades de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum", dijo el monarca.

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La salida de los guardias civiles

Con el golpe fracasado, los asaltantes liderados por Tejero pactaron que, a cambio de la rendición, los guardias civiles de menor rango no serían juzgados. Sorprendentemente, sin embargo, muchos de ellos no abandonaron las Cortes por la puerta, sino que salieron por una de las ventanas, ya a la mañana siguiente.

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Balletbó, la única diputada que dejaron salir

La exdiputada socialista y periodista Anna Balletbó ha pasado a la historia como la primera civil en informar al rey, aquel 23 de febrero de 1981 por la tarde, de que un golpe de estado estaba en marcha. Años más tarde, Balletbó, que en el momento del golpe estaba embarazada, explicó que, al oír los disparos de los asaltantes, pensó por un momento que estaban "matando a los diputados por filas", e instintivamente se protegió "la barriga y la cabeza". Cuando finalmente convenció a los golpistas de que la dejaran salir, se encontró con un joven guardia civil que le barrió el paso. Pero ella se impuso: "Una mujer embarazada tiene mucha autoridad. Esto lo descubrí aquel día, porque tienes la autoridad que te da esperar un hijo. Ya sabía que eran gemelos y esta autoridad, ante un guardia civil de academia, lo rompe todo", explicó.