Rufián pide "eficiencia" electoral en las izquierdas: "Cada uno en su casa y antifascismo en la de todos"
Oriol Junqueras, que estaba en Madrid pero no asiste al acto, desautoriza al portavoz de ERC en el Congreso
MadridAnte 500 personas en una sala que dos horas más tarde acogería un concierto de jazz, Gabriel Rufián ha dejado un interrogante en el aire: "¿Qué sentido tiene que catorce izquierdas representando lo mismo nos presentamos en el mismo sitio compitiendo por muelles?". Tras muchos días de especulaciones y tertulias, el portavoz de ERC en el Congreso ha concretado su propuesta para articular un frente común de las izquierdas cara a las próximas elecciones generales. Su hoja de ruta consiste en establecer "tres o cuatro puntos programáticos en común" de las izquierdas y que las formaciones se presenten provincia por provincia. "Cada uno en su casa, y el antifascismo, el derecho a la autodeterminación y la dignificación de las condiciones de vida, a la de todos", solemnizó. Y ha abierto la puerta a conformar un grupo parlamentario común en el Congreso. Fue en un acto en la Sala Galileo Galiei de Madrid acompañado de Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid.
"Todos compartimos el diagnóstico; la discusión real es cómo ganamos escaños en Vox", ha esgrimido. Es decir, Gabriel Rufián pone sobre la mesa que haya una única candidatura de izquierdas en cada circunscripción electoral: "Pido, por primera vez a la historia, orden, eficiencia y método para ganar provincia por provincia escaños a Vox". La propuesta que Rufián deja entrever desde hace tiempo ha generado reticencias y recelos en la cúpula de ERC, pero él ha querido reiterar que no aspira a que nadie "renuncie a sus siglas ya lo que siempre ha sido", sino que aboga por un "acto de generosidad inédito". "Quien se presente en Lleida requiere una negociación entre las cúpulas de los partidos", ha expuesto. Ha puesto los ejemplos de Bildu en el País Vasco, el BNG en Galicia y Compromís en la Comunidad Valenciana, tres territorios donde estos partidos son hegemónicos a la izquierda. Pero en Catalunya ERC compite con Comuns. Al final de todo, ha reconocido que la pregunta -en abstracto y en genérico- es "quién dará el paso de renunciar".
Por su parte, Emilio Delgado ha celebrado que este acto puede ser "parte de la solución" y "envía un mensaje claro que hay alguien" esperando para movilizarse. Ahora bien, admitió que "fallan las intermediaciones con la gente". Eso sí, avisó de que "no sólo es un problema de unidad" y reclamó hacer un "salto cualitativo" en las políticas progresistas que se impulsan desde el gobierno español. Por el momento, la vicepresidenta segunda del gobierno español, Yolanda Díaz, ve con buenos ojos las ideas que ambos han planteado. "Me ha gustado lo que he visto y oído hoy", ha dicho en las redes sociales. "Ganas de ganar, energía e ilusión. Duplicar nuestra fuerza y ofrecer esperanza", ha añadido.
Ausencias y presencias
Una de las grandes incógnitas de los últimos días era saber qué figuras políticas acompañarían a Gabriel Rufián y Emilio Delgado. Y han sido casi tan significativas las ausencias como las presencias. Había, por ejemplo, Lara Hernández –coordinadora de Movimiento Sumar–, Gerardo Pisarello –diputado de Comunes–, Carolina Cordero –coordinadora de Izquierda Unida Madrid– y Alda Recas –diputada de Más Madrid–. Precisamente, estas cuatro formaciones tienen una cita clave el sábado por solemnizar la reedición de la coalición electoral. Un acto, por cierto, al que Yolanda Díaz no asistirá alegando que es "el momento de las formaciones políticas". En el acto de Rufián estaba también Jorge Pueyo –de la Chunta Aragonesista–, Alberto Ibáñez –de la rama no soberanista de Compromís– y Arnau Ramírez –del PSC.
En nombre de Esquerra, han ido dos diputadas, Etna Estrems e Inés Granollers, y dos senadores, Jordi Gaseni y Laura Castel. Quien no estaba, pese a que este miércoles ha viajado a Madrid y se ha reunido con los dos grupos parlamentarios, es el presidente de Esquerra, Oriol Junqueras. En el encuentro que han mantenido en el Congreso la idea que plantea Rufián no ha aparecido en ningún momento. A primera hora, cuando los periodistas han preguntado a Rufián si Junqueras iría al acto, el diputado republicano se ha sacudido la pregunta con otra: "Le invité a mi boda, ¿cómo no debería invitarle a todo?" Cuando le preguntaron qué le ha dicho hasta ahora Junqueras, con quien aseguró que habla cada día, se limitó a responder: "Me dijo que en Madrid hace más mal tiempo que en Barcelona". Tras el acto, en declaraciones a la Cadena SER, Junqueras reiteró que ERC se presentará con sus siglas y volvió a cerrar la puerta a la propuesta de Rufián. De hecho, reiteró su "apoyo" al que sea el candidato de los republicanos a las próximas elecciones generales.
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Como un concierto de los Rolling Stones
Decenas de personas se han quedado en las puertas de la sala. Las entradas se agotaron en cuatro minutos, pero, sin embargo, mucha gente ha venido a hacer cola para probar suerte. Cuando faltaba poco para arrancar el acto, la cola llegaba a la esquina y había mucha gente en la otra acera contemplándolo todo con expectación. Más de una persona nos pide la acreditación de prensa –alguna incluso a cambio de una retribución– para poder acceder a ella. En la cola, muy cerca de la puerta, Elsa intenta entrar. Vino desde Navarra convencida de que la izquierda necesita la unión. "¡Todo es posible!", exclama. El Manolín ha venido en coche desde Málaga. Ha realizado el mismo trayecto que hizo para venir al concierto de los Rolling Stones y ahora quiere ver a Rufián en persona. Pide una pantalla gigante para poder seguir la charla y cree que debería haberse organizado en el Santiago Bernabéu.
"Déjanos entrar, que tenemos muchas ganas", implora a otra señora en la cola, justo antes de poder acceder al recinto, con unos filtros exigentes para controlar el aforo. Más atrás, Pablo, de 22 años, se deshace en elogios hacia Rufián: "Me gusta cómo habla, cómo transmite las ideas. Me da confianza". Le acompaña Maite, de 24 años, que reclama que estas ideas "se deben llevar a la práctica" y reconoce que el portavoz de ERC en el Congreso genera "simpatía" entre los jóvenes. Pilar, de 74 años, celebra que Rufián "moviliza" a la gente progresista y elogia que su proyecto "no es tan personalista" como el de Yolanda Díaz. Incluso una trabajadora de la Moncloa insta a Yolanda Díaz a "unirse a gente" como Gabriel Rufián y cree que la unidad a la izquierda es posible "si la gente pierde el ego y la prepotencia". Y Mar se entrega en cuerpo y alma al republicano: "Pongo mi útero perimenopáusico a su disposición". Políticamente, reconoce que es "honesto" y tiene una "visión realista" de lo que está pasando.
Dentro de la sala, con mucha gente de pie que no ha podido sentarse, las intervenciones de Rufián y Delgado son interrumpidas por aplausos y por algunos gritos de aprobación. Justo después de terminarse el acto, comienzan a montar los instrumentos de la siguiente actuación. En la barra, se puede pedir una cerveza por seis euros o un ron con pegamento por diez euros. Hay vinos de Valladolid y de La Rioja. Y una botella de cava Anna de Codorniu que cuesta treinta euros.