Sánchez se queda solo defendiendo a Marruecos pero admite que hay que investigar su rol
Feijóo cree que el presidente español actúa bajo chantaje de Rabat y avisa que lo pagará en los tribunales y en las urnas
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MadridPedro Sánchez afrontaba una de las comparecencias más difíciles de su presidencia. Tenía que dar cuentas de la gestión en Ceuta, inmersa en una crisis humanitaria y social por la entrada masiva de migrantes el 30 y 31 de julio. Pero no solo eso: era una jornada complicada porque justo este miércoles trascendió un informe policial que apuntaba a Marruecos y ponía contra las cuerdas el relato del presidente. Sánchez ha matizado su discurso endureciendo ligeramente el tono hacia el régimen alauí. Ha mantenido que no hay "ninguna evidencia sólida" que apunte a que Marruecos "planificó y ejecutó" la entrada masiva de migrantes, pero ha admitido que la gendarmería marroquí fue pasiva en la frontera.
“Tendrá que dirimirse si hubo incapacidad o inacción, es algo que debe aclararse”, ha asegurado, comprometiéndose así a investigar y actuar con "contundencia" si hay pruebas de que está detrás. Una mención que hasta ahora no había hecho el gobierno español, pero que no ha sido suficiente para convencer ni a socios ni a oposición. También el régimen alauí ha informado a la Moncloa de que está investigando qué pasó. "¿Por qué tiene miedo? ¿Qué sabe Marruecos de usted?", le ha espetado el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que opina que la posición del ejecutivo es demasiado benevolente con el país vecino.
El presidente español ha distinguido tres momentos sobre el papel de Marruecos: ha dicho que los funcionarios marroquíes actuaron con normalidad antes del punto crítico; después ha hablado de un segundo momento en el que ha reconocido que "durante diez horas centrales del día 30 de julio la gendarmería marroquí permitió el paso en la frontera"; y un tercer momento en el que el mismo cuerpo "controló de forma eficaz la frontera realizando cientos de detenciones, evitando miles de cruces ilegales y facilitando de forma decisiva los retornos".
El presidente español, pues, ha mantenido la tesis principal de la Moncloa: que sin la colaboración marroquí habría sido "imposible" el retorno inmediato de la mayoría de migrantes, pero sí que ha hablado por primera vez del hecho de que agentes de seguridad dejaron pasar a gente. A la vez, ha insistido en que la amplificación de fake news en las redes generó la crisis y que la amplificaron cuentas prorrusas, pro-Israel y la internacional ultraderechista, matizando, así, que no tiene pruebas de que estos estados estén detrás.
Ha revelado, en cualquier caso, un hecho relevante: que el pasado 21 de agosto convocó a la embajadora marroquí en España, después de las reivindicaciones de soberanía de Ceuta y Melilla por parte de ministros marroquíes. "Ceuta y Melilla son españolas y lo serán hasta el fin de los tiempos", ha querido dejar claro Sánchez, aunque no ha mencionado que quien acudió finalmente a la cita fue el encargado de negocios porque la embajadora no estaba.
Sin avisos "excepcionales" previos
El discurso de Sánchez ha sido interrumpido por el ruido de la bancada de la derecha, que reía o gritaba indignada. El gobierno ha mantenido que no tuvo avisos "excepcionales" previos que advirtieran de la entrada de más de 70.000 personas. “Ninguno previó ni la escala ni la probabilidad de lo que finalmente pasó”, ha recalcado.
En todo caso, para disipar dudas, se ha comprometido a publicar un dossier con todos los informes hechos por todos los organismos de inteligencia y seguridad. "No tenemos nada que ocultar", ha expuesto, cosa que se producirá, según fuentes de la Moncloa, el próximo martes después del consejo de ministros. El anuncio se ha recibido con aplausos por todos los ministros menos por parte de la titular de Defensa, Margarita Robles, de quien depende el CNI. Más tarde, fuentes de la cartera aclaraban que no tienen ningún inconveniente, pero que ciertas cosas pueden entrar en colisión con otros servicios de inteligencia extranjeros.
Sánchez no se ha ahorrado un dardo a policías y tribunales, después de evidenciar que el ministro del Interior no conocía el informe de la Policía Nacional que apunta al régimen marroquí. Paralelamente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha remitido una carta al Consejo General del Poder Judicial expresando su "preocupación" por la petición de la magistrada de la Audiencia Nacional de que los policías no informaran a sus superiores, pero la presidenta, Isabel Perelló, le ha contestado que entraba dentro de las potestades de la juez.
Sin aliados
Sánchez se ha encontrado más solo que nunca en el Congreso de los Diputados. No ha habido ningún otro grupo más allá del PSOE que haya considerado suficientes las explicaciones. Todo el resto, también los socios de Sumar, han lamentado que el gobierno español no apunte de forma clara al régimen alauí. "La crisis la ha organizado Marruecos, en coordinación con los Estados Unidos e Israel. Defender otra hipótesis no es creíble", ha dicho el diputado de Sumar Enrique Santiago. Y desde el otro extremo, el PP y Vox han sido más duros: "¿Qué documento o indicio había en su teléfono para que se comporte de esta manera?", le ha preguntado Feijóo en alusión a una hipotética intervención de Pegasus en el móvil de Sánchez, además de avisarle de que lo pagará en los tribunales y en las urnas. "Su amo es Mohamed VI", le ha espetado, a su vez, Santiago Abascal.
También Junts, Esquerra, Bildu y el PNV han puesto énfasis en el hecho de que el gobierno no señale al país alauí: "Usted, sin pruebas, ha exculpado a Marruecos. Pero ha culpado a Israel, a los Estados Unidos y a Rusia. Le interesa más", ha dicho Maribel Vaquero (PNV).
¿Están preocupados, sin embargo, en el PSOE por esta soledad? Fuentes de la Moncloa minimizan la actitud de los socios, ya que consideran que hoy precisamente era el día para marcar su posición. La dureza, creen, se irá desvaneciendo próximamente. Ahora bien, sí que reconocen "temor" ante la escalada verbal de la derecha y la ultraderecha –Abascal ha dicho que Sánchez tiene la empatía de un "asesino en serie"–. "¿Qué quieren? ¿Que se declare la guerra a Marruecos?", apuntan las mismas fuentes, recordando a Feijóo que hace falta "responsabilidad y prudencia".
La réplica al PP y Vox
Sea como sea, Sánchez ha querido defender la actuación de la policía española en la frontera. "Tuvieron que elegir entre defender la frontera y la vida humana, y eligieron la segunda opción". "Hicieron lo correcto", ha subrayado. Por eso, ha sido duro en la réplica hacia el PP y Vox. "¿Habrían ordenado que la Policía Nacional disparara a la población civil? ¿Habrían preferido matar a miles de jóvenes para evitar gestionar la acogida?", se ha preguntado. Y en el mismo sentido ha defendido que antes de devolver a los migrantes, como pide el PP y Vox, hay que respetar la ley y hacer expedientes individualizados.
Finalmente, también ha habido espacio para las promesas. Después del paquete de 309 millones de euros para ayudar a Ceuta, Sánchez se ha comprometido a movilizar 100 millones más, a que la visita del rey a la ciudad sea en las "próximas semanas" y a una mayor presencia de Ceuta y Melilla en la UE. En la Moncloa consideran que han sorteado la jornada, pero reconocen que esta crisis puede ser larga.