País Vasco

Sarrionandia: vuelve a Euskadi un icono cuatro décadas después

Condenado por pertenencia a ETA, huyó de la prisión escondido en un altavoz en 1985

VitoriaPocas personas han sido tan protagonistas icónicos de la historia de los últimos cuarenta años en Euskal Herria como Joseba Sarrionandia (Yurreta-Durango, 1958). Historia, en la versión amplia, desde el punto de vista social, político y, por supuesto y sobre todo, cultural. Sarrionandia, condenado a 18 años de prisión por su militancia a ETA en los años ochenta, se escapó de la prisión de Martutene. Durante estos años de exilio se ha convertido en uno de los grandes referentes, junto con Bernardo Atxaga, de las letras vascas. La semana pasada se supo que Sarri había vuelto a casa casi cuatro décadas después.

La trayectoria vital de Sarrionandia es digna de una novela o de un guion cinematográfico. Y quién mejor para escribirla que él mismo. Sería una autobiografía en la que la realidad, sin duda, superaría la ficción. Empezaría, más o menos, así: en la segunda década de los años setenta, muerto el dictador, Sarrionandia forma parte con Bernardo Atxaga, Joxemari Iturralde y el cantante Ruper Ordorika del grupo literario Pott Banda. Es ya una de las figuras emergentes de la nueva literatura en euskera. Pionero y vanguardista.

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Detenido en 1980 por su pertenencia a ETA, pasó por diferentes prisiones del estado español hasta que llegó a la prisión donostiarra de Martutene. El 7 de julio de 1985 -San Fermín- se escapa de la prisión, junto al también preso de ETA Iñaki Pikabea. Protagonizan una fuga de película. Los dos presos consiguen huir escondidos dentro de dos altavoces después del concierto que el cantante Imanol Larzabal había hecho en el interior del centro penitenciario. En la planificación de la fuga participa un joven escritor llamado Mikel Albisu, que, con el paso de los años, se convertirá en uno de los máximos dirigentes de ETA bajo el pseudónimo de Mikel Antza. Hoy también en libertad, Albisu ha publicado varios libros.

Un himno intergeneracional

La fuga de Martutene y Sarrionandia inspiraron la canción de Kortatu Sarri, Sarri y convirtió a su protagonista en un mito. En un icono. Primero en un icono generacional y después intergeneracional. Durante esos años y también muchos años después, no hay fiesta de pueblo, reunión de amigos o txoko que se precie en la que no suene este tema de ska, una de las canciones más representativas de lo que se conoce como rock radical vasco. Personas tan alejadas de la izquierda abertzale como Patxi López reconocen haberla bailado. Y no solo una vez. Fermin Muguruza, líder de Kortatu, saludaba en las redes sociales el retorno de Sarrionandia con un expresivo: “Sarri Euskal Herrian da!” (¡Sarri está en Euskal Herria!).

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Durante su exilio en Cuba, Sarrionandia, siempre guardián de su anonimato, siguió colaborando con artistas vascos como Ordorika, Muguruza o Mikel Laboa, y publicando poesía, narrativa y ensayo que los lectores euskaldunes han leído con fruición durante años. Hasta el 2016 nunca hizo apariciones públicas, ni siquiera para recoger el premio Euskadi de literatura que en 2011 le concedió el gobierno de Patxi López. En noviembre de este mismo año se publica una imagen suya actualizada en una entrevista hecha por el periodista José Goitia en la que reveló que vivía en La Habana desde hacía lustros.

En el portal de Internet Anboto.org Sarrionandia afirma que al volver ha encontrado un pueblo diferente. “El río está muy limpio y se ven incluso patos en la orilla”. Sobre los cambios en Euskadi, reconoce que “no conocía a la Ertzaintza” y que “no había visto nunca en directo ETB”: “Estoy sorprendido con tantas rotondas... Todo es muy diferente. Antiguamente las cosas cambiaban cada cien años; en nuestra generación, al cabo de diez: la forma de vivir del mundo va a mucha velocidad”.

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Su historia seguiría así: tiene 63 años y le da pena no haber podido reencontrarse con su aita, muerto hace unos años. Esto también es la cruda realidad del exilio. Atesora una prolífica y aplaudida obra como escritor y una trayectoria vital de película, aunque recela de todo ello. “Soy la persona más normal que conozco. Son los otros los que son un poco extraños, ¿no?” Después de 36 años, Joseba Sarrionandia, Sarri, ha vuelto a Yurreta.