La otra Sílvia Orriols que ya fue alcaldesa

Otra política con el mismo nombre que la líder de Aliança tuvo la alcaldía de Llívia

26/04/2026

BarcelonaSilvia Orriols medita volver a presentarse a las elecciones. Pero no lo hará por Alianza Catalana. No, no hablamos de la líder del partido islamófobo, que ya ha dejado claro que quiere revalidar la alcaldía de Ripoll con la formación que creó después de romper con el Front. Hablamos de otra Silvia Orriols, la que fue alcaldesa de Llívia del 2011 al 2015 y que se retiró de la política el 2021."Falta un año para las elecciones y no descarto volver a dar el paso en algún momento, porque no me gustó cómo me fui", avanza en conversación con el ARA la política cerdana, que reitera que "no es una etapa cerrada definitivamente". De ofertas, no faltan. "Aquí hablamos todos con todos", señala sin concretar si tiene alguna propuesta en firme. ¿Y si le llegara una oferta de Aliança Catalana, la aceptaría? "No la aceptaría, soy más abierta y su discurso contra la inmigración no me gusta; aquí en el pueblo siempre hemos tenido inmigración, y como jefe de obras, trabajo con gente de todos los países de la comarca".

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La irrupción de la máxima dirigente de Alianza Catalana ha trastocado su vida, sobre todo cuando alcanzó la alcaldía de la capital ripollesa: "Somos bastante opuestas, pero como somos de comarcas vecinas, al principio, cuando ella empezó a salir en las noticias, amigos de Barcelona me llamaban para saber si era yo la nueva alcaldesa de Ripoll, ya que yo había estado en el mundo de la política". Su día a día también ha cambiado y ahora tiene que dar muchas explicaciones simplemente por su nombre. "Cuando llamo a alguien por trabajo y no me conoce, le tengo que decir que no soy la de Ripoll", admite después de asegurar que no ha hablado nunca.Nunca se había sentido tan observada, sobre todo cuando sale de su entorno y baja, por ejemplo, al médico a Barcelona y la llaman por su nombre: "La gente se gira para mirar si soy ella, tampoco es un apellido muy común". Que Orriols es un tótem en Ripoll, lo pudo comprobar de primera mano. "Mi hijo tuvo que hacer unos exámenes en el instituto de Ripoll para sacarse el título de monitor de esquí, y llamé al centro porque tenía que hablar con él y me devolvieron la llamada en solo cinco minutos cuando les dije que era Silvia Orriols, supongo que sorprendidos o asustados". No lo entiende, porque su hijo, que es adoptado, es negro.El caso es que su homónima la ha dejado sin huella digital. Toda la información que había antes en internet sobre ella, ahora es de la diputada y alcaldesa de Aliança Catalana. "Hace unos días escribí Sílvia Orriols en el buscador y ahora no sale nada sobre mí, ninguna reseña, cuando antes salían por mi paso por el Ayuntamiento, pero no me importa", dice resignada. Y eso que su carrera política tampoco fue fugaz. Entró en el consistorio en 2007 como líder de una lista independiente vinculada al PSC y obtuvo tres representantes frente a los seis de Esquerra, que consiguió la mayoría absoluta.

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Cambio de partido

Cuatro años más tarde, la candidatura se vinculó a CiU y Orriols arrasó con ocho de los nueve concejales en unos comicios sin Esquerra por la aparición de Reagrupament del exalcalde de Puigcerdà, Joan Carretero, que rompió el partido en la Cerdanya. "Los pueblos de los Pirineos son convergentes y CiU estaba más arraigada en la comarca y también gobernaba en la Generalitat y la Diputación, y eso ayuda porque es más fácil hablar con ellos cuando necesitas ayuda", explica Orriols para justificar el cambio de partido.A pesar de volver a ganar las elecciones en 2015 con cuatro concejales, Endavant Cerdanya (3) y ERC (2) se unieron para descabalgarla del poder, y en los siguientes comicios perdió por solo once votos contra estos dos partidos, que se presentaron juntos. En 2021, después de seis años como jefa de la oposición, Orriols renunció al acta de concejala después de catorce años en el Ayuntamiento. El entonces alcalde, Elies Nova, le entregó un ramo y un pin de plata con el escudo del municipio en agradecimiento a su dedicación en beneficio de la villa. "Fue una despedida bonita, pero Nova me echó de la alcaldía cuando había ganado los comicios y debería haber sido alcaldesa del 2015 al 2019", subraya, todavía dolida. Bajo su mandato, se reabrió la famosa farmacia de origen medieval, una de las más antiguas de Europa, y se abrió el castillo a la ciudadanía. Pero de lo que se siente más orgullosa es de haber enjugado una deuda que hacía que Llívia fuera uno de los pueblos más endeudados de Cataluña. En solo cuatro años, del 2011 al 2015, Orriols la rebajó un 65% (casi un millón de euros) optimizando recursos.La inteligencia artificial tampoco recoge su legado por la omnipresencia de la líder de Aliança Catalana en internet: "No consta ninguna información pública fiable que indique que Sílvia Orriols haya liquidado o reducido ninguna deuda del Ayuntamiento de Llívia. Lo que sí está documentado es que Orriols ejerce como alcaldesa de Ripoll y diputada en el Parlament, pero no ha tenido ninguna responsabilidad institucional en Llívia. Llívia es un municipio diferente, con su propio ayuntamiento y gobierno local".