Un sudoku para hacer un sistema más solidario y que a la vez mejora los números de Cataluña

BarcelonaCuanto más se profundiza en los datos del nuevo sistema de financiación puesto sobre la mesa por el gobierno español más se ve la cantidad de variables que se han tenido que incorporar. El objetivo de ERC era poder decir que Catalunya salía beneficiada de forma considerable, y el de la vicepresidenta María Jesús Montero que pudiera venderse como un modelo más solidario que el anterior, ya que ésta es la bandera de los socialistas meridionales como ella. Vistos los números, parece que el sudoku aparentemente irresoluble se ha resuelto con éxito. Sin duda el nuevo sistema beneficia a Catalunya mucho más que el anterior, al tiempo que se puede decir que es más equitativo, es decir, que garantiza de forma más efectiva la igualdad de los españoles en el acceso a servicios públicos como la salud y la educación.

Aquí se trata de encontrar una fórmula para que un habitante de un barrio como la Mina de Sant Adrià tenga al alcance los mismos recursos que uno del barrio de Las Trescientas de Cáceres, algo que ahora mismo no ocurre. Con los datos de la liquidación de 2022, Extremadura disponía de 4.018 euros por habitante y Cataluña de 3.264 para pagar exactamente los mismos servicios. Por tanto, lo que genera el modelo actual realmente no es igualdad sino desigualdad. Y en concreto se castiga a la población pobre de territorios que sobre el papel son ricos, como Cataluña. Por tanto, el nuevo sistema es más solidario, porque se centra más en las personas reales y no tanto en los territorios. Y como dijo en su día el expresidente José Montilla, en Catalunya hay más pobres que habitantes tiene Extremadura.

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El nuevo sistema es más equitativo porque tiende a la ordinalidad. Si mira el cuadro nadie pierde más de dos posiciones. No como ahora, que Madrid pierde 10 y Catalunya y Baleares 7 en recursos per cápita. Por tanto, si no se puede garantizar la ordinalidad para todos por ley debido a la distorsión que causan Madrid (por el efecto capital) o Cantabria (por su sobrefinanciación), una idea sería poner ese tope de dos posiciones. El otro efecto que le hace más solidario es que reduce la distancia entre la comunidad más beneficiada y la menos. En el sistema actual hay casi 1.200 euros de diferencia por habitante entre la primera, Cantabria, y la última, la Comunidad Valenciana. Ahora esta cifra se reducirá más de la mitad, hasta quedar situada en torno a los 500-600 euros. En términos relativos, en 2027 Cantabria se situaría con un índice 127,8 (calculando que la media es 100), lo que supondría superar en 33,12 a la última, que sería Murcia (94,68). Ahora esa diferencia se reduce a 12 puntos (excluyendo la especificidad canaria). Más igualdad equivale a mayor solidaridad. Y mayor desigualdad equivale a expolio para unos y privilegio para otros.

En resumen, en este sistema Catalunya queda relativamente bien posicionada en todas las variables que se miren, pero no es la comunidad más beneficiada, que es la Comunidad Valenciana, gobernada por el PP. Y esto cumpliendo el principio de que los territorios con menor capacidad fiscal tienen los recursos necesarios para atender a sus ciudadanos. Pero no más de los que tenían, por ejemplo, los territorios del Mediterráneo, que es lo que ocurre ahora.